sábado, 20 de marzo de 2010

Procedimientos para una emergencia sanitaria


La posición que se le asignó a esta aeronave, todavía en vuelo, estaba ocupada por otro avión. Esto tampoco sería un inconveniente mayor en otra situación (aunque lamentablemente es una costumbre asignar posiciones ocupadas y generar demoras innecesarias a los vuelos que llegan, cuando en la realidad existen posiciones libres que podrían ser ocupadas sin ningún problema), pero en esta sí resulta significativo porque los minutos cuentan y la vida de una persona dependía de decisiones acertadas, flexibles e inmediatas.
Ante la toma de conocimiento por parte del control de que esa posición asignada estaba ocupada, los controladores aéreos a cargo solicitaron una segunda posición alternativa, por si la posición ocupada no se liberaba durante el arribo del vuelo en cuestión y para que se pudiera informar con la mayor celeridad a los servicios que intervendrían en la misma (médicos en primer lugar). Aquí surge el nudo de la historia. El desconocimiento de los procedimientos de emergencia por parte del operador de Aeropuertos Argentina 2000, hizo que se negara sistemáticamente a realizar un cambio de posición, asegurando que el avión que estaba ahí al momento de la llegada de la aeronave en emergencia estaría ya vacío y en caso contrario que el avión en emergencia “debería esperar” a que esto aconteciera.
Un vuelo de British Airways que había partido de Londres y con destino final el aeropuerto de Ezeiza, se encontraba volando sobre territorio Uruguayo cuando procede a declararse en emergencia sanitaria bajo el control de tránsito aéreo de ese país, expresando que llevaba a bordo un pasajero grave y requería prioridad y asistencia inmediata al aterrizaje.
Es decir, y según la reglamentación vigente para este tipo de situaciones, este vuelo se convierte así en prioridad uno, tanto para lo que restaba de vuelo (descenso, aproximación, aterrizaje, rodaje) como para ocupar una posición de estacionamiento sin demora alguna. El control aéreo de Montevideo, siguiendo los procedimientos correspondientes, informa de esta situación al control aéreo de Buenos de Aires (Ezeiza) para que se activen los procedimientos de emergencia en el aeropuerto de destino, a fin de asegurar los servicios mínimos indispensables, mencionados anteriormente.
La torre de control da inicio a los procedimientos de emergencia dando aviso a todas las dependencias involucradas en la misma, a los afectos de asegurar la inmediata atención del pasajero enfermo y evitar demoras para el vuelo en cuestión. Ahora bien, dentro de un aeropuerto existen distintas áreas que se encargan de todo el movimiento de los aviones, una de ellas es la oficina que otorga los lugares donde un avión que aterrizó “estacionará”, y depende directamente del concesionario del aeropuerto (Aeropuertos Argentina 2000 en este caso).
Las autoridades de control tomaron por motus propio la acertada decisión de hacer caso omiso al concesionario del aeropuerto, tomando la responsabilidad sobre si. Decidieron otorgar otra posición de estacionamiento muy a pesar de la irreflexiva negativa del operador de la oficina de asignación de posiciones.
Una vez aterrizado el vuelo de British, y durante un tiempo considerable, el avión que estaba en la ubicación que la oficina de asignación de posiciones le había otorgado a este vuelo siguió ocupando la misma. El desenlace de la historia es que, por suerte, pudo “estacionar” donde el control había decidido bajo responsabilidad propia y los servicios de emergencia pudieron evacuar al paciente en grave estado. Como terminó esta persona no lo sabemos, pero esperemos que este recuperándose.
Ahora bien, como reflexión final ¿qué hubiera pasado si el avión tendría que haber esperado que la posición asignada se liberara? La adecuada formación de todas las personas involucradas en la actividad aérea debe ser de excelencia, no puede pretenderse velar por la seguridad de las operaciones y por la vidas humanas que en ellas se ven involucradas con personal improvisado y sin una capacitación mínima aceptable. ¿Por qué se desconocía un procedimiento establecido de emergencia?, y si los procedimientos eran conocidos ¿por qué la negativa sistemática del operador y la decisión irresponsable de hacer esperar a un avión con un pasajero grave? Muchas preguntas. Esperemos que esta nota sirva para mejorar los servicios que presta el concesionario del aeropuerto.

Roberto Julio Gómez
rjgomez@protonmail.com

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