miércoles, 28 de abril de 2010

Construyo su propio Avión

Vive en Cafferata, construyó un avión y fue premiado

Del Prete con “Don Tisso”, el nombre que lleva la avioneta en homenaje a su padre.

(Foto: C. Mutti Lovera)

Cafferata.— A Marcelo Del Prete se le cayeron varias lágrimas cuando vio volar por primera vez al avión que él mismo había fabricado íntegramente en su Cafferata natal. Pensó en su padre muerto y su hijo Juan Ignacio y se dejó llevar por la emoción tras observar la réplica del modelo de origen americano Rans S.4 surcando el cielo si mayores inconvenientes. Ya el sueño estaba cumplido, pero tuvo una yapa. La semana pasada su avioneta biplaza obtuvo el premio campeón de plano otorgado por la Experimental Aircraft Association Argentina (EAA). Pocas veces un aficionado había logrado tamaña distinción en virtud de haber fabricado desde la primera hasta la última pieza de una avioneta.
   Marcelo Del Prete tiene 41 años, vive en la pequeña localidad de Cafferata, ubicada a unos 180 kilómetros al sur de Rosario, y concretó el viejo anhelo de construir su propia avioneta biplaza. A ese sueño le dedicó miles de dólares y cerca de 5 mil horas de trabajo durante casi cinco años. A fines del año pasado, el avión fue mostrado a los vecinos de Cafferata en un predio comunal para luego emprender el viaje a General Rodríguez. A fines de octubre de 2009 comenzó la puesta a punto del avión que, hasta ahí, nunca había volado.
   En enero de este año, la avioneta finalmente logró volar tras realizar algunos ajustes de rigor. Todo eso a instancias de la Fuerza Aérea Argentina, que es la que fiscaliza este tipo de invenciones. Y en marzo recibió el premio otorgado por la EAA. En esa categoría, aviones de plano, fue coronado campeón entre más de 30 competidores de todas partes del país.
   “Me dieron el premio de campeón experimental de construcción por plano. Esto significa que fue creado a partir de un plano y no de un kit, ya que eso es cuando vos comprás todas las cosas y armás el avión. Lo que yo hice fue crearlo íntegramente en el galpón de mi casa. Desde la primera hasta la última pieza”, detalló orgulloso Del Prete.
   Al avión le impuso el nombre de Don Tisso 1/1, en honor a su padre, que falleció el 10 de enero de 2009. “Ese era el apodo de mi viejo, que en realidad se llamaba Juan Roberto”, recordó. La designación se deja leer en la parte trasera de la avioneta de tipo experimental pintada íntegramente de amarillo con inscripciones y una raya en negro. “Mi viejo fue fundamental en este emprendimiento y realmente me emocioné mucho al verlo volar porque era lo que él más quería”, dijo embargado por la emoción.
   “La placa o el premio no le cambia la vida a nadie, pero es muy bueno ser reconocido por lo que uno hace desde el sacrificio, que no sólo es personal, sino que involucra a mucha gente”, dijo Del Prete, satisfecho de haber logrado lo que realmente quería: que el avión volara. “Nadie me saca eso, pero también es cierto que daría lo que fuera por ver el rostro de mi viejo en el cielo cuando ve volar el Don Tisso”.
   “Ahora hay que disfrutarlo. Dentro de poco lo traeré volando desde Buenos Aires y voy a hangarlo en el aeródromo de Venado Tuerto”, adelantó el fabricante, no sin antes agradecer “a la gente de esa ciudad (por Venado Tuerto) que tanto me ayudó para que mi sueño se haga realidad. Los pilotos de prueba Atilio Persano, y sus discípulos (entre ellos Juan Pablo Cardone) y el técnico en aeronáutica Miguel Angel Garagusso fueron piezas clave para el desarrollo de Don Tisso y estoy eternamente agradecidos también a ellos”, remató.

Mérito. Uno de los grandes méritos de la avioneta es que pese a todos los pronósticos agoreros sobre la posibilidad de vuelo, del Prete apostó por un motor que muchos no creían que pudiera volar. “Se trata de un motor VW de una combi; algo muy atípico, porque es el motor de un vehículo adaptado”, explicó.
   Otro mérito es que por primera vez en la historia de la Fuerza Aérea Argentina se certifica la fabricación de una aeronave construida íntegramente en una localidad de menos de 3 mil habitantes. Motivo suficiente para que el orgullo no quede reducido a la capacidad del hacedor, sino que se inscriba como “un logro de toda la comunidad, que de una u otra manera colaboró para que esto se haga realidad”.

Fuente: Diario La Capital de Rosario

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