lunes, 20 de diciembre de 2010

Historia: Capitán Augusto Bedacarratz

Capitán Augusto Bedacarratz


Capitán Augusto Bedacarratz
Nació en Argentina en julio de 1943 en una familia de un granjero adinerado. Su padre, descendiente de una familia francesa del país Vasco, llegó a Argentina en 1855.

Él fue uno de siete hijos y el único que no ejerció una carrera en la agricultura. A la edad de 12 años, se trasladó con su familia a Buenos Aires donde completó su secundaria.

Bedacarratz comenzó su carrera militar en la Academia Naval Argentina de la cual egresó en 1965 ocupando el primer puesto en su clase. Luego pasó al grado de alférez en la Armada de la República Argentina. Su primera comisión fue en el departamento de navegación a bordo del portaaviones Independencia.

En 1967, Bedacarratz pasó al entrenamiento de vuelo naval. Después de 200 horas de entrenamiento en el avión norteamericano T-28 Fennec, obtuvo sus alas, y egresó como el primero de su clase. El siguiente año completó el entrenamiento avanzado y la calificación en portaaviones a bordo del Independencia.

En 1969, Bedacarratz completó su entrenamiento de vuelo en aviones de propulsión a chorro con el Escuadrón de Reemplazo de Aviones Caza-Ataque de la Fuerza Aérea Argentina. En 1970, fue asignado a volar el Grumman HU-16 Albatross. El siguiente año pasó volando misiones de largo alcance, en toda condición meteorológica y de búsqueda y rescate sobre el mar.

Luego, fue asignado a la 3ª Escuadrilla de Aviones de Combate de la Armada Argentina, donde voló el Douglas A4-Q Skyhawk. Con la 3ª Escuadrilla, Bedacarratz obtuvo experiencia de vuelo y de portaaviones valiosa a bordo del portaaviones Veinticinco de Mayo. En 1978, fue ascendido a Oficial Ejecutivo. Luego, asistió a la Escuela de Guerra de la Armada Argentina, donde se graduó en el primer puesto de su clase. En 1981, fue asignado como Oficial Ejecutivo a la 2ª Escuadrilla de Caza y Ataque. La Armada Argentina estaba en proceso de comprar el Super Entendard de los franceses.

Él formaba parte de una escuadrilla de destacamento enviada a Landivisiau, Francia, para entrenarse con la Armada Francesa volando el Super Entendard con el misil antibuque Exocet. Al regresar a Argentina, su unidad fue ordenada a un alto estado de apresto. A medida que la guerra con Gran Bretaña se avecinaba, el 4 de mayo de 1982, Bedacarratz encabezó una formación de dos aviones Super Entendard en una ola de ataques de largo alcance contra la Armada Real Británica.
Augusto Bedacarratz

Mientras evadía la detección del enemigo y operaba en condiciones de poca visibilidad, Bedacarratz maniobró su formación en posición y lanzó dos misiles Exocet al HMS Sheffield. El daño causado por su ataque audaz resultó en que el HMS Sheffield se hundiera. Fue la primera vez en casi cuatro décadas que se hundía un buque de la Armada Real. Por esta acción, el gobierno argentino les otorgó a él y a su piloto de flanco la Medalla del Congreso por su valentía y servicio honorable durante el Conflicto de las Islas Falkland (Islas Malvinas). Después del conflicto estuvo al mando de la escuadrilla, que por primera vez operó con el portaaviones Veinticinco de Mayo. Luego, desempeñó un puesto de mando al nivel de ala.






Misil Exocet

Además, Bedacarratz fue profesor en la Escuela de Guerra Argentina y asistió a la Escuela de Guerra Conjunta Francesa en París. Concluyó su carrera con una comisión en el Cuartel General de la Armada. En 1991 se retiró del servicio activo con más de 3,500 horas de vuelo y 200 aterrizajes en portaaviones. Después de su retiro, regresó al negocio de agricultura de su familia. En el 2001, asumió el poder de la Administración de Producción Agrícola de la Armada Argentina, puesto que ocupó hasta el 2004. El Capitán Augusto Bedacarratz y su esposa, Marcela, tienen dos hijas, un hijo y tres nietas. Ellos dividen su tiempo entre Buenos Aires y la Pampa, Argentina.

El Capitán Augusto Bedacarratz (centro) y su distinguida esposa
El Capitán Augusto Bedacarratz (centro) y su distinguida esposa, durante la reunión "Gathering of Eagles" llevada a cabo en Montgomery, Alabama, Junio 6, 2009. Todos los años, "Gathering of Eagles" reúne a varios pioneros de la aviación mundial para compartir y celebrar sus éxitos y contribuciones.

Fuente: Air & Space Power Journal


El piloto que hundió el Sheffield


La Escuadrilla Naval de Caza y Ataque en la base de Río Grande, 20 años atrás


Escribe el enviado especial de la BBC a Buenos Aires, Maximiliano Seitz.

"A los familiares de los que murieron en el destructor Sheffield les diría que lamento muchísimo haber sido uno de los causantes de su dolor, que seguramente lo tuvieron y muy grande".

Así reflexiona el capitán de navío retirado Augusto Bedacarratz sobre su participación en la misión que hundió el buque británico con misiles Exocet durante la guerra de las Malvinas o Falklands, en un episodio clave del conflicto.

En la acción que él lideró, ocurrida el 4 de mayo de 1982, murieron 20 marinos y otros 24 resultaron heridos. El Sheffield terminó de entregarse a las aguas seis días después de ser alcanzado.

Para el Reino Unido se trató del primer buque militar hundido en combate tras la Segunda Guerra Mundial. Además, el ataque complicó las operaciones aeronavales de Londres en el Atlántico Sur, según reconoció el entonces jefe de la Fuerza de Tareas (Task Force), el vicealmirante Sandy Woodward.

Bedacarratz -hoy un empresario de 58 años, casado y con tres hijos- recuerda en una entrevista con la BBC que el azar quiso que él encabezara la misión.

"El 4 de mayo nos despertaron temprano con la orden de que teníamos que realizar la operación, para la cual nos habíamos preparado durante semanas", explica.

"Un avión explorador que había despegado a las cinco de la mañana ya había detectado el blanco. En ese momento la pareja de pilotos que estaba de turno éramos el teniente Armando Mayora y yo. Rápidamente nos alistamos para salir".

Una vez que los dos Super Etendard despegaron, en condiciones climáticas adversas, los pilotos no dialogaron hasta que detectaron por radar la formación de buques británicos, que se encontraban a 20 millas náuticas y por lo tanto eran invisibles para ellos.

"Ahí rompimos el silencio, intercambiamos información y di la orden de lanzar -recapitula Bedacarratz-. El misil que yo llevaba salió cuatro segundos después de que apreté el botón.

"Ese lapso fue terrible para mí, porque me pareció una eternidad. Mayora no había escuchado mi orden, pero al ver que yo lancé el Exocet él también lo hizo".

Bedacarratz dice que, para él y su compañero, todo ocurrió velozmente, casi mecánicamente, con una sola cosa en mente:

"Al apretar el botón no nos pusimos a pensar en las muertes que podíamos causar. No es que fuéramos insensibles; sólo estábamos tratando de cumplir una misión, de neutralizar un buque que nos estaba complicando. No teníamos nada personal contra nadie".

"No sabíamos con certeza si habíamos dado en el blanco. Era probable que así fuera, a no ser que los británicos hubiesen interceptado los misiles. La confirmación nos llegó mucho después. Ojalá se hubiera hundido el buque sin pérdida de vidas".

Y prosigue: "Si me preguntan, no sé exactamente cuántas personas murieron ni cuántas resultaron heridas. Prefiero no pensar en eso".

Bedacarratz asegura que ni hoy ni en aquel momento ha considerado el ataque al Sheffield como un acto heroico.

"Sigo sosteniendo que nuestro logro fue más bien técnico, porque conseguimos emplear un sistema de misiles de punta. Tratamos de cumplir con aquello para lo que nos habíamos preparado y actuar profesionalmente", insiste.

Tanto es así que, al parecer, desde las Malvinas su vida personal apenas ha cambiado, como si no hubiera participado en aquel capítulo de la guerra.

"Sigo siendo el mismo -afirma-, pero con otra ocupación".


Fuente: http://news.bbc.co.uk/furniture/spanish/images/utilmundo.gif





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