martes, 4 de enero de 2011

Gardel para Ezeiza


H.Cámara de Diputados de la Nación

PROYECTO DE LEY

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

Nº de Expediente
4913-D-2010
Trámite Parlamentario
091 (07/07/2010)
Sumario
AEROPUERTO INTERNACIONAL DE EZEIZA "MINISTRO PISTARINI". SE DESIGNA CON EL NOMBRE DE "CARLOS GARDEL".
Firmantes
SOLA, FELIPE CARLOS - MOUILLERON, ROBERTO MARIO - RIVARA, RAUL ALBERTO.
Giro a Comisiones
TRANSPORTES; CULTURA.


El Senado y Cámara de Diputados,...

ARTICULO 1º: Denomínese a partir de la fecha de la sanción de la presente al Aeropuerto Internacional de Ezeiza "Ministro Pistarini", ubicado en la Autopista Tte. Gral. Ricchieri Km. 33,5, con el nombre de "Carlos Gardel", en homenaje al cantor y autor nacional.

ARTIUCULO 2º: Derógase toda norma que se oponga a la presente.

ARTIUCULO 3º: Comuníquese al Poder Ejecutivo.


FUNDAMENTOS

Señor presidente:

Han pasado ya setenta y cinco años del accidente en que perdió la vida Carlos Gardel. Fue necesaria la tragedia de Medellín para que Buenos Aires comprendiera que algo de si misma se iba con Gardel, algo vital, entrañable y sin parecido, que nunca más recuperaría.

En un artículo periodístico de 1960, el escritor argentino León Tenenbaum se asombraba de la permanente vigencia de nuestro cantor, a veinticinco años de su muerte, estableciendo un asombroso teorema: la presencia de Gardel se acrecentaba en forma inversamente proporcional al paso del tiempo.

Lo cierto es que pasados cincuenta años más sobre esos veinticinco transcurridos, y en una realidad sin parangón conocido, la figura de Gardel sigue permaneciendo y concitando la atención y el interés de un público cada vez más numeroso por todos los rincones del planeta.

Carlos Gardel no fue sólo un cantor insuperable. Es uno de los pilares básicos de nuestra cultura. No puede concebirse nuestra idiosincrasia, nuestra identidad nacional sin la influencia de Gardel. Por décadas fue el arquetipo del porteño, superando generaciones y modas, y hoy es el referente obligado, lo máximo, es decir, Gardel, es Gardel, según la sabiduría popular que transformó su nombre en un adjetivo.

Carlos Gardel, nacido en Toulouse, Francia el 11 de diciembre de 1890, como Charles Romuald Gardès fue traído a Argentina por su madre, Marie-Berthe Gardès con poco más de dos años.

El lo expresaría acertadamente en un reportaje: "Nací en Buenos Aires a los dos años y medio". Y por cierto que aquí se plasmó ese milagro de identificación, sin paralelo en la historia de nuestra música, de la consubstanciación de un hombre con su ciudad, trasformándose en su emblema y su símbolo. Aquí vivió con su madre, aquí se naturalizó ciudadano argentino por propia elección, aquí volvía luego de cada una de sus exitosas giras por el mundo, y aquí volvió, finalmente, aquel 5 de febrero de 1936, en que la multitud acongojada se volcó a las calles para recibir sus restos que hoy descansan, junto a los de su madre, doña Berta, en el panteón de Chacarita, declarado sepulcro histórico por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.

Los homenajes tributados a su memoria en estos 75 años son incontables, pero entendemos que la cuenta aún no está saldada.

Corresponde en consecuencia, homenajear la figura de CARLOS GARDEL, con una medida acorde al reconocimiento expresado por el pueblo argentino y del mundo entero, para lo cual es menester nominar como CARLOS GARDEL al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, puerta de entrada y salida de la Argentina al mundo.

Por lo expresado, solicitamos que se ponga a consideración de la Honorable Cámara la siguiente iniciativa legislativa, la que descontamos brindará su rápido respaldo, transformando el presente proyecto en ley de la Nación.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario