viernes, 11 de febrero de 2011

Se cumplieron 85 años del primer vuelo que unió España y la Argentina


11/02/11 Fue el 10 de febrero de 1926.

Una multitud esperó su llegada en Buenos Aires.

Con excepción de los enfermos, no hubo porteño ni porteña que se quedara en su casa en la mañana del 10 de febrero de 1926. Cientos de miles de personas desafiando la tortícolis. Cientos de miles de gargantas listas para explotar apenas distinguieran un punto oscuro en el cielo. Un grito unánime cuando a las 12.27 apareció el hidroavión “Plus Ultra”: sus tripulantes habían cumplido la hazaña de unir por primera vez España y Argentina.

El 85° aniversario del primer vuelo transatlántico entre ambos países fue recordado ayer con un acto en la embajada de España, organizado por la agregaduría aérea de esa delegación, y el Instituto Nacional Newberiano.

El “Plus Ultra” (en latín, más allá ) había partido 19 días antes de la ciudad portuaria de Palos de la Frontera, el mismo punto de partida de las tres carabelas de Colón. Era un Dornier Wal, el más avanzado de su tipo en aquella época. Medía 17,25 metros de largo y 22,50 de envergadura. Pesaba 2.500 kilos y, cargado con combustible y tripulantes, podía llegar hasta 7.000. Tenía una autonomía de vuelo de 3.000 kilómetros y podía desarrollar un máximo de 200 kilómetros por hora.

Realizó la histórica travesía a una velocidad promedio de 172 kilómetros por hora. Fueron en total 10.270 kilómetros, distribuidos en siete tramos, que sumaron 59 horas y media netas de vuelo. Los recorrieron el comandante Ramón Franco Bahamonde, el capitán Julio Ruiz de Alda y Miguélez –sentado a su lado, también al descubierto –, el alférez Juan Manuel Durán González (piloto de la Aeronáutica Naval) y el soldado mecánico Pablo Rada Ustarroz.

Una multitud los recibió en Las Palmas de Gran Canaria, la primera escala. Cuatro días después despegaban rumbo a Praia, capital de Cabo Verde. Con 400 kilos menos para afrontar el cruce del Atlántico, el “Plus Ultra” llegó la noche del 30 de enero a la isla brasileña de Fernando de Noronha.

Al día siguiente saltó rumbo a Recife. Faltaban 100 kilómetros cuando se dañó la hélice posterior, que el mecánico Rada reparó en pleno vuelo . Tras algunas reparaciones despegó rumbo a Río de Janeiro, donde tuvo un recibimiento apoteótico. La sexta etapa debía concluir en Buenos Aires pero hubo una escala en Montevideo, en medio de homenajes.

Los porteños lo esperaban en la Costanera y en el balneario municipal. Al enterarse de la demora por los altavoces instalados por el diario La Nación , algunos se fueron a dormir; pero otros se quedaron para no perder el lugar, y otros, a la sede de La Nación y La Prensa , en Avenida de Mayo, para seguir las noticias por la cartelera.

El presidente Marcelo T. de Alvear y su esposa interrumpieron sus vacaciones para presenciar el arribo, que fue aclamado por miles de personas. Propuso levantar sendos monumentos en Buenos Aires y en Huelva, que se construyeron gracias a colectas de los empleados de Harrod’s y Gath & Chaves. Y hasta Carlos Gardel le dedicó un tango, El vuelo del águila .

El rey Alfonso XIII donó el “Plus Ultra” a la Argentina. Y en España fue restaurado en 1988.


Fuente: Diario Clarín

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