miércoles, 7 de noviembre de 2012

Editorial: Aeródromo no controlado...¿Libre albedrío?

albedrío.
libre ~.
1. m. Potestad de obrar por reflexión y elección.

Es frecuente, en los últimos tiempos, que algún amigo aeronáutico me relate alguna experiencia sobre situaciones vividas en un aeródromo no controlado, especialmente generadas por no respetar el circuito de tránsito y  la frecuencia 123.5 o la que por uso y costumbre se utilice en el aeródromo para notificar las intenciones o el tema a seguir y también recibir comentarios por la realización de vuelos fuera de toda Normativa. Por este motivo me vi movilizado a escribir esta nota editorial.

Vamos a refrescar la normativa vigente:

RAAC PARTE 91 SUBPARTE B 2. 15

91.128 Reglas generales de vuelo aplicables al tránsito de aeródromo

Nota: Extracté arbitrariamente algunas de las normas a fin de ser utilizadas en esta nota, por lo que la versión completa de las mismas deben ser consultadas en las RAAC

Tránsito de Aeródromo: Los pilotos al mando de aeronaves que operen en un aeródromo, mientras estén en tierra, volando sobre el mismo, o dentro de la zona de tránsito de aeródromo y en sus cercanías, deberán:

(1) Observar el tránsito del aeródromo a fin de evitar colisiones.
(2) Incorporarse al circuito de tránsito correspondiente si es que intentan aterrizar; o en caso contrario, evitar la zona de tránsito de aeródromo.
(3) Hacer todos los virajes hacia la izquierda al aproximarse para aterrizar y después del despegue a menos que se les indique o esté establecido en procedimientos aprobados que lo hagan de otra manera.
(4) Aterrizar y despegar contra el viento, a menos que sea preferible otra dirección por razones de seguridad, de tránsito aéreo o de configuración de pista.



Operaciones en circuitos de tránsito: Las aeronaves que se aproximen a un aeródromo deberán ingresar al circuito de tránsito correspondiente, antes de aterrizar en el mismo. En los aeródromos no controlados o lugares aptos, dicha maniobra tiene por objeto permitir la observación del lugar antes del aterrizaje y hacer que la aeronave que esté en el circuito se haga notar de cualquier otra que se dirija a aterrizar o que esté por despegar.
(1) El circuito de tránsito tipo está representado por la trayectoria que efectúa una aeronave que circunda el aeródromo, girando hacia la izquierda, a 500 pies de altura y 500 metros de la periferia, por lo menos.

Los cuatro puntos establecidos para el transito de aeródromo son básicos, no requieren de grandes conocimientos para su correcta puesta en práctica. Observar el tránsito de aeródromo, no es solamente ver que hay y hacer lo que me plazca, sino en base al tránsito existente obrar en consecuencia, siempre priorizando la correcta separación entre aeronaves, de la cual el piloto es responsable, y la seguridad.

Algunos lectores podrían pensar: Roberto, esto es el abc que se aprende en las primeras horas de vuelo.
Podría ensayar esta respuesta: Si, es verdad, pero a las pruebas de lo que pasa en algunos aeródromos no se si está tan claro, por lo que repasarlo no viene nada mal.

Evidentemente no lo tuvo tan presente el piloto al mando de una aeronave en esta pequeña historia:

Historia I


Había una vez un aeródromo en el que una aeronave realizaba correctamente el circuito de tránsito. Cuando se encontraba en básica próximo al giro para quedar establecido en final, otra aeronave sin comunicación alguna le "copo la parada" diría un amigo. En contra básica o básica opuesta, sin ningún respeto por la normativa, le "ganó" la final y generó en la primera aeronave un momento de absoluto desconcierto y provocó la realización de las maniobras necesarias para salir de la situación. Por suerte no sucedió ningún accidente y colorín colorado este cuento se ha terminado. ¿Se ha terminado? 

Si utilizamos la definición de "albedrío"  "libre" que nos ofrece el diccionario para el piloto de la segunda aeronave podemos concluir que no hubo reflexión o si la hubo esa reflexión fue errónea y su elección fue desacertada. Ahora la pregunta es: ¿Que lleva a un piloto a realizar una maniobra que pone en riesgo su seguridad y la de los demás? ¿Que es lo que moviliza internamente a tomar una acción de esta naturaleza?; quizás con la reflexión final tengamos una respuesta.

Sigamos con las RAAC


(e) Separaciones mínimas: La separación entre aeronaves en vuelo en el circuito de tránsito será la necesaria para evitar el riesgo de colisión y no debe ser inferior a 150 metros.


(1) Ninguna aeronave deberá iniciar el despegue, hasta que la aeronave que haya partido precedentemente haya cruzado el límite de la pista en uso, haya iniciado un viraje o hasta que todas las aeronaves que hayan aterrizado antes, estén fuera de dicha pista.

Sigo con el fin de semana pasado en el que pude observar como este punto era sistemáticamente vulnerado, una aeronave despegando mientras otra seguía en la prolongación del eje de pista, sin haber liberado la trayectoria de ascenso. No lo vi una vez sino varias veces.

(2) Ninguna aeronave que aterrice deberá cruzar el comienzo de la pista en uso en el tramo final de la aproximación, hasta que la aeronave que haya partido precedentemente, haya cruzado el límite opuesto de la misma, haya iniciado un viraje o hasta que todas las aeronaves que hayan aterrizado antes estén fuera de dicha pista.


El circuito de tránsito de aeródromo está dividido en tres partes o tramos: Inicial, básica y final


(4) Aterrizaje: El tramo final de aterrizaje se hará de manera tal que al enfrentar la pista de aterrizaje, la aeronave se encuentre a no menos de 500 metros del comienzo de la misma; el último tramo de la aproximación será en línea recta hacia la pista de aterrizaje. El aterrizaje se efectuará normalmente sobre el eje de la pista y lo más próximo posible al comienzo de la misma.

(5) Abandono de la pista: Terminada la corrida de aterrizaje la aeronave deberá abandonar la pista lo antes posible.

(g) Toda aeronave deberá ceder el paso en las siguientes circunstancias

(3) las aeronaves en vuelo, o que estén operando en tierra o agua, cederán el paso a otras aeronaves que estén aterrizando o en las fases finales de una aproximación para aterrizar.

Y para seguir siendo reiterativo con el fin de semana, si sigo así no me invitarán más a volar, pude escuchar por frecuencia mientras estábamos en viraje de básica para final como dos aeronaves decidían si cruzaban o no la pista, sabiendo la posición en la que nos encontrábamos. Al final optaron por lo correcto que era esperar que completáramos el aterrizaje.
No es que sea un aburrido que salgo a no divertirme y me dedico a ver solo lo que se hace mal. La idea es pasarla bien haciendo lo correcto ya que hacer lo correcto es una forma de protegernos mutuamente, tratando de evitar las fallas activas que son aquellas acciones u omisiones, que incluyen errores y violaciones, que tienen consecuencias adversas inmediatas y que se las considera actos inseguros. Si me apego a la norma voy a estar fortaleciendo por lo menos una de las tres barreras o defensas para que los agujeros del queso gruyere que utiliza como ejemplo James Reason en su modelo no se aliñen:

Barreras:
  • Tecnológicas, 
  • instrucción y 
  • reglamentarias.
Esta última, la reglamentaria, es una barrera también. Si la vulneramos debilitamos nuestras defensas y estamos un poco más cerca del accidente.

Continuamos con las RAAC:

(5) las aeronaves que ingresen a un circuito de tránsito, cederán el paso a las que ya se encuentran en circuito.
(6) ninguna aeronave, excepto en caso de aterrizaje de emergencia, podrá alcanzar a otra aeronave dentro del circuito de tránsito o acortar circuitos. En caso de ser más veloz la aeronave que va detrás podrá adelantarse por la parte exterior del circuito, excepto que la primera ya se encuentre en alguno de los tramos típicos del circuito para su aterrizaje; en tal caso, la aeronave más veloz abrirá su circuito hacia fuera prolongando su línea de vuelo y cediendo prioridad para aterrizar a la primera.
(3) toda aeronave que esté a punto de despegar no intentará hacerlo mientras al parecer exista peligro de colisión con otras aeronaves y cuando se encuentre en rodaje en el área de maniobras, previo al despegue, cederá el paso a las aeronaves que estén despegando o por despegar.

Ahora les contaré otra historia ocurrida hace poco tiempo, no este fin de semana, así no los aburro.

Historia II

Varios aviones se encontraban en la plataforma de un aeródromo no controlado, al oeste de la Provincia de Buenos Aires a unos 90km de la Capital Federal.

Un piloto al mando de una aeronave bimotor no tuvo una idea más feliz que realizar dos vuelos rasantes sobre la plataforma, ante la mirada incrédula de los que se encontraban ahí, dada la escasa altura a la que paso de las aeronaves. Por supuesto no faltan los aplaudidores y reidores de siempre que con ojos de admiración alaban este tipo de maniobras, realizadas sin tomar una mínima medida de seguridad y fuera del contexto de una demostración aérea, lo ven como muestra de "valor", "osadía" y "destreza", y no como un acto temerario que puede ocasionar un accidente poniendo en riesgo no solo su propia vida sino la de los demás. Es eminentemente cultural la interpretación correcta entre lo que es un acto temerario a una muestra de valor, la reflexión final aclara este punto. Muestras tenemos todos los días y no solo en el ámbito aeronáutico, ¿cuantas veces se aplaude la transgresión de la norma y se la toma como un hecho natural? Muchas veces.
Para esta última historia ya está encaminada la denuncia correspondiente realizada por los que se encontraban en el lugar, falta que esta establecida en el Decreto 2352/83 Faltas Aeronáuticas.

Art. 4.- Se aplicará multa o inhabilitación temporaria entre seis (6) meses y dos (2) años, a los titulares de certificados de idoneidad para el ejercicio de funciones aeronáuticas, y multa en el caso de las restantes actividades aeronáuticas -pudiendo fijarse el monto de la sanción pecuniaria hasta en el ciento por ciento (100%) de la suma resultante según lo establecido por art. 1, inc. 2, apart. a) o b), respectivamente del presente- a quien: (Texto según Dec. 30/91, art. 4, B.O. 14/01/91).

Que un sus incisos 6 y 7 expresa como falta:

6) realizar vuelos, aterrizajes o despegues en forma temeraria.
7) realizare vuelos acrobáticos, sin contar con autorización de la autoridad aeronáutica.

Ahora sí, les quiero dejar esta reflexión final que le pertenece a Salvador Tomas Rubio y la tomé del libro Sistemas de seguridad operacional: Compromiso aeronáutico del siglo XXI, Capítulo 3 "Reflexiones sobre Cultura de Seguridad y una visión antropológica del concepto de "Cultura Justa" en el contexto SMS"; Publicado por Ediciones Ateneo Seguridad en la Aviación, 2011, República Argentina y dice así:

"Al negligente con lo sabido ya le basta, hay una tal pasividad en sus acciones que le hace sentirse cómodo en ellas sin estimularse a más, conlleva baja autocrítica y escasa motivación. Establecido en ese nivel de "comodidad" considera que todo allí es correcto y no tiene porque liberar más energía de las necesarias. El negligente se adapta a su negligencia. Difícil que esperemos una aceptación espontánea de su conducta como insegura porque él mismo la ve como natural.

La temeridad podríamos reconsiderarla como un grado más avanzado de negligencia o la sublimación de la imprudencia. El temerario piensa que las cosas sólo pueden hacerse de una manera en donde el valor es la moneda de cambio. 

Antonio Fuentelapeña (1976, DVDA VI, 1818) dijo: "El querer experimentar riesgos es una temeridad para el ser humano cuerdo", y sin embargo la temeridad unida al valor extremo ha tenido históricamente muy buena prensa en toda la historia de la aviación. Denominar a alguien como "temerario" era un halago más que una acusación. El grave problema es cuando la temeridad implica a terceros inocentes, y en la aviación actual la conducta temeraria solo manifiesta la poca capacidad que tiene un individuo para medir los peligros y/o tomar precauciones adecuadas en el marco de sus responsabilidades. Pero todavía cuelga sobre nosotros el arrastre cultural que puede dificultar el hacerse evidente en el temerario su conducta como un riesgo innecesario y en consecuencia algo punible"

Gracias Salvador por esta reflexión a la que solo cabe decir:
AMEN

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