miércoles, 22 de mayo de 2013

Gabriel Bertolini - Visita al Club de Planeadores de Tres Arroyos



Un día de sol, sin nubes y muy poco viento. El aire huele a pasto recién cortado y los 21º C ayudan a que sea el día ideal de cualquier aeronáutico. Todo esto es suerte, lo que no lo es, es lo bien que nos atendió Ricardo Tubía del Club de Planeadores de Tres Arroyos.
Éste se encuentra a un par de Km. del centro de la ciudad en el predio del Aérodoromo SAZH que comparten con el Aeroclub y un Club de paracaidismo. Sus instalaciones podrían ser la envidia de muchos aeroclubes del país, en una llanura con muchos árboles alrededor de los hangares y ninguno en las cercanías de las cabeceras de las 3 pistas que posee, como corresponde. Una pista asfaltada de 1720 m. de largo (18-36) con iluminación para operación nocturna y dos de césped de 900 m. (14-32) y 750 m. (04-22).
Se accede completamente por asfalto y el estacionamiento se encuentra a menos de 50 metros de la entrada. 
Lo primero que sorprende es la cantidad de buen material con que cuenta este Club; podemos ver en la plataforma un Bellanca Scout de 180 HP y un Aero Boero de la misma potencia que se utilizan ambos para remolcar, un Aero Boero de 95 HP utilizado para instrucción de motor y el Fleet 10 restaurado para vuelos especiales. Dentro del inmenso hangar se pueden ver un ASW 20 FL, un LS 4, un Jantar Std 2 y un PW 5; todos monoplaza, así como un IS 28 biplaza de instrucción. Desgraciadamente podemos ver bajo los árboles los restos de otro IS 28, siniestrado no hace mucho, que antes completaba la flota de biplazas de instrucción.

Guiados por Ricardo, nos mostró el resto de las instalaciones. Rodeando el hangar principal y con vista a una de las pistas de césped se encuentran las comodidades para camping que fueron utilizadas en los diferentes campeonatos donde el Club fue sede.

Voy a recalcar que este Club se encuentra cercano al Otto Ballod de Gonzalez Cháves pero que no tiene ninguna relación más que una amistad y camaradería entre sus asociados; suelen confundirse por su cercanía geográfica y es por eso que menciono que no se trata del mismo. En el costado de las instalaciones que dan hacia la ruta se encuentran los servicios sanitarios que incluyen baños, duchas y lavabos en muy buena cantidad y con una higiene y acabados impecables; tanto de hombre como de mujer. Uno no se espera esto en un Club, parecen más bien de un hotel que de un Aeroclub. En esta zona se encuentra también una hermosa pileta para aliviar los calores del verano.

Luego entramos al inmenso hangar en donde hay una zona habilitada para pequeñas reparaciones y una gran sala para charlas de instrucción con el infaltable “quincho” con parrilla cubierta, mesa y todo lo necesario para atender a muchos comensales. En síntesis, un Club con mayúsculas.

Todos sabemos lo difícil que es llevar adelante cualquier asociación en donde hay muchas opiniones diferentes para afrontar la misma cosa; pero lo importante es que esas diferencias no vayan a más y siempre terminen en algo positivo por el bien de la mayoría. Por lo que se puede ver en el Club de Planeadores se ha alcanzado ese equilibrio y es grato ver que se mira hacia adelante. Esperemos ver pronto algún otro campeonato en Tres Arroyos porque se lo merece.

Hugo Núñez, el instructor nos pone al tanto de los alumnos que hay y enfrenta con alegría la actividad de domingo que le espera. Fuera los niños juegan al fútbol o vuelan algún aeromodelo soñando con el momento en que les toque volar uno de verdad, al igual que sus padres o hermanos mayores.

Al caer la tarde, Mauricio Pil nos invita a pasear en el Fleet y una oportunidad como esta no se desprecia, así que allá vamos a ver los campos de soja desde el aire y las innumerables lagunas que hay en las cercanías. El Fleet 10 es un caso aparte; el primer avión que tuvo el Club gracias a la Fuerza Aérea, se utilizó para remolcar hasta que finalizó su vida útil legal, luego permaneció en un rincón por muchos años hasta que un grupo de socios decidió restaurar y llevar a su estado original. Cabe destacar que se le había sustituído el motor por uno lineal y hubo de conseguirse el radial Kinner de 125 HP que originalmente montaba; debiéndose hacer una modificación a toda la parte frontal del avión.

El trabajo realizado en toda la célula es asombroso, tanto por su calidad como por la perfección aeronáutica con que fue afrontado, para eso se requirió un esfuerzo muy grande tanto económico como de búsqueda de empresas que pudiesen realizarlo; por ejemplo, no hay muchos talleres que puedan restaurar motores radiales en el país. El resultado es un avión que vuela de maravilla, tan estable que cuesta sacarlo de su equilibrio. Esperemos que dure así por muchos años y que las comisiones directivas sucesivas del Club lo mantengan y cuiden para poder verlo en vuelo por siempre.

Es increíble pero a veces solo hace falta que el amor de un solo socio mantenga los pequeños detalles; ese tornillo que se salió, la mancha de líquido de frenos, el cable que hay que tensar, etc.; pero también solo se necesita la desidia de unos pocos para que lentamente se vaya deteriorando el material de uso común en un Club.

No sé si fue que el día estaba tan bueno, tanto que se utilizaban las dos pistas de césped sin molestarse, o la excelente atención que nos brindaron pero lo cierto es que la visita al Club de Planeadores de Tres Arroyos fue una muy grata experiencia que esperamos repetir en breve.

La página del Club de Planeadores es esta para aquellos que estén interesados en saber algo más: http://www.planeadorestsas.com.ar/


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