miércoles, 31 de julio de 2013

Columna de la Licenciada Albareda: RECONCILIÁNDOME CON MIS DECISIONES” (El Error)

-Era  una mañana gris, con llovizna, típica de nuestro otoño. 

-¿Otro dato típico? 

Manejando por la avenida Gral. Paz, música en el auto, con mi cerebro en “medio piloto automático” y de pronto, surgido de mi inconsciente a través de una fractura permitida por mi dispersión, se me cuela un hecho que viví hace no menos de quince años.

-Y me digo: "Si estuviera nuevamente en esa situación, elegiría de otro modo".

Seguramente que en mi vida he tomado malas decisiones. No me importa contabilizarlas, ahí están.  

¿Motivos? Uf. Varios. Por falta de conocimiento, por falta de experiencia, por atolondrada, porque mis emociones me arrastraron, por confiada, porque no hice una adecuada lectura de la realidad, porque “yo siempre puedo”

Sin embargo, no estoy condenada a anclarme a esa oportunidad equívoca, sólo debo comprender que mi destino no está inexorablemente escrito y mi LIBERTAD todavía cuenta.  
Lo que marca la vida, no son las tragedias vividas, ni las decisiones pasadas, sino las opciones que tomo HOY, EN VISTA DE MI FUTURO, con los elementos que tengo en mi presente.  
  
Si no me reconcilio con el pasado, difícilmente  podré vivir el presente, y mucho menos ¡ser feliz! 

Creo sinceramente que uno de los objetivos es aprender a liberarse y convertirse en el real protagonista de nuestra propia vida. 

El error

Una mala comunicación entre el piloto y el controlador de tránsito aéreo, o entre dos dependencias (por ejemplo: ACC BAIRES y la TWR) forma parte del funcionamiento del Sistema. Pero ahí están las barreras estructuradas, como soldaditos de plomo, que no debieran dejar pasar el error (el Supervisor, el Jefe, los colegas del turno, etc).

Y, aún habiendo ocurrido el error, es necesario ELABORARLO, metabolizarlo y usar esa energía para continuar trabajando, en pos de la superación personal.

Podrán aparecer reacciones varias: estado de shock, deseos de huída, parálisis o bloqueo, una sobre compensación temeraria. Hasta con el agregado de toda la sintomatología física: taquicardia, temblor, imposibilidad de hablar, etc.

Que se vulneren mínimos, que suenen alarmas, que un compañero grite ante la visualización de un posible accidente, son situaciones que dejan una marca indeleble.

Desde la psicología, para mis amigos controladores y para mí misma sugiero afrontar con valor el error. Reconocerlo, elaborarlo y generar estrategias superadoras.
He compartido un momento durísimo con alguien que fue protagonista de un incidente y juntos trabajamos para que pudiera volver a su puesto de control; fortalecido, re-asegurado, nunca vencido.

Y, SI NO, hacerse a un lado y reconocer que ese camino se volvió espinoso, estresante y que debe abandonarlo, por su bien y por el de los demás.

Ese es el momento en que el SISTEMA debe erigirse para controlar, proteger, NUNCA ENCUBRIR, y resolver la situación.

Loewenstein y Lerner hacen una distinción entre emociones anticipadas (si todos los días voy a correr, bajaré de peso y me sentiré feliz) y emociones anticipatorias, experimentadas mientras se evalúa una opción (me sentiré triste al darme cuenta que si no voy a correr, entonces no bajaré de peso). 

Zeelenberg (1999)  hace referencia al efecto del arrepentimiento anticipado en la toma de decisiones. En condiciones normales, un individuo tomaría decisiones tendiendo a evitar los riesgos. Pero si antes de hacerlo se le muestra una alternativa con resultados muy deseables, aunque la probabilidad de que éstos puedan darse sea menor, el individuo la elige de todos modos. Este cambio de dirección ocurre porque, en el momento de analizar la nueva alternativa, el individuo teme que si no la elige podría perder una oportunidad de obtener un beneficio mayor: ¡SE ARREPIENTE ANTICIPADAMENTE!

Cualquier parecido con la vida profesional de un controlador o  piloto NO es pura coincidencia.

¡QUIERO SER PROTAGONISTA, NO TELÓN DE FONDO!



NUESTRO HABITUAL BONUS TRACK:

UN SENCILLO (Y NO TAN SENCILLO) EJERCICIO QUE AYUDA A ELABORAR SITUACIONES TRAUMÁTICAS:
  • Respirá lenta y profundamente 3 o 4 veces. 
  • Trata de conseguir el máximo de tranquilidad para evocar el momento de una decisión equivocada y reconocer toda su dimensión.
  • Interpreta ese momento como si fuera la escena de una película. Ubicalo en la dimensión temporal y recordá los sucesos previos a esa escena.
  • Observate en esa situación y verifica que el rumbo que elegiste fue el único que viste como posible, o el más cómodo. Desde ya que, sabiendo todo lo que sabes ahora, tal vez hubieras tenido en cuenta otras posibilidades. 
  • Esforzarte en "resolver" ese momento con las herramientas y conocimientos que tenías.
  • No intentes actuar sobre el pasado. Reconcíliate con él.
  • Hiciste “lo posible, en ese momento”. Ahora, hay que preguntarse qué podes hacer, hoy, para ampliar tu percepción, la lectura de la realidad y de ese modo, estar mejor preparado para las situaciones futuras.

Lic. María del Carmen ALBAREDA
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

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