miércoles, 17 de julio de 2013

La fatiga


Más allá del cansancio normal

Sentirás que los párpados te pesan cada vez más, que tu cuerpo se hace muy pesado, que te sitúas en la frontera del sueño y decides que no te vas a dormir. Te entra sueño, mucho sueño, puedes dormirte o decidir de antemano permanecer despierto. Los párpados ya no pueden soportar el peso y se cierran. Y entonces sucede.

En marzo de 2011 dos aviones comerciales, uno con 97 pasajeros a bordo y otro con 68, tuvieron que aterrizar sin la asistencia de la torre de control en el Aeropuerto Ronald Reagan de Washington. El intento de contactar con el controlador de servicio fue en vano: se había dormido.

Aquí el informe de la CNN (2011) sobre el evento (No era parte de la nota, es agregado por mi)


En el mundo ATC, además del caso extremo de quedarse realmente dormido en la posición de control, incluidos los microsueños – i.e. episodios de desconexión total de la percepción del entorno-, los diversos estados de deterioro del desempeño y, por tanto, una mayor probabilidad de error, son la verdadera preocupación. Es por ello que la gestión de la fatiga de los CTA adquiere una especial relevancia en el ámbito de la seguridad operacional.

¿Qué es fatiga?
Si bien existen diversas definiciones de expertos en la materia sobre el concepto de fatiga, ésta se entiende como una experiencia de cansancio intenso, físico o mental, que deriva en una reducción de la atención y tiene un impacto negativo en el rendimiento.
En el contexto de la seguridad operacional, la fatiga se define como un intenso adormecimiento asociado a un deterioro de la función cognitiva o física que puede, como consecuencia, derivar en un elevado riesgo de error o accidente.
La fatiga asociada al cansancio y reducción de la atención es diferente de la física o del agotamiento que es causado por un largo o duro trabajo corporal. En el primer caso, la fatiga se puede definir de una manera más precisa como fatiga mental aunque ciertamente esto también afecta al rendimiento físico, especialmente en aquellas tareas que requieren interacción físico-mental como coordinación ojo-mano, tiempos de reacción y buenas habilidades motoras.
Asimismo, otras aptitudes que se ven mermadas por la aparición de la fatiga comprenden la atención, vigilancia, concentración, las habilidades para transmitir información de manera clara y precisa, y la toma de decisiones. Dicho deterioro puede conducir a errores que pueden derivar en incidentes o accidentes. Por tanto, es necesario gestionar la fatiga del CTA desde una doble perspectiva: proteger al empleado y evitar la repercusión de sus efectos en la gravedad de incidencias de seguridad operacional.

¿Qué causa la fatiga? Relación entre sueño y fatiga
La principal causa de fatiga es no descansar de manera adecuada o no haberse recuperado del desgaste ocasionado por actividades previas. Si bien existe una amplia bibliografía abordada desde diferentes perspectivas, de manera simplificada podemos decir que la fatiga procede en gran medida de una inadecuada cantidad o calidad del sueño. Las personas se cansan cuando han estado despiertas “demasiado tiempo” y tienden a quedarse dormidas o sufrir una fatiga extrema entre las 02:00 – 03:00 am como consecuencia de la influencia del reloj circadiano.

Pero ¿cuánto tiempo es “demasiado tiempo” y cómo influyen los ciclos circadianos?
Cuanto más duro es el trabajo realizado por una persona antes necesita tiempo para recuperarse. Una gran carga de trabajo contribuye al incremento de la fatiga. El tipo de tareas, el equipamiento y los procedimientos, así como la pericia adquirida mediante la formación y la experiencia son factores que determinan el grado de carga de trabajo. Sin embargo la definición de carga de trabajo y su medición es más compleja de lo que puede parecer. Ésta es el resultado de una combinación de factores subjetivos y externos al mismo tiempo: por una parte el peso de la demanda a la que puede hacer frente cada individuo y por otra el patrón de exigencia de cada tarea. La carga de trabajo percibida por un empleado es una combinación tanto de los requerimientos externos inherentes al trabajo como de las características y experiencia de quien lo desempeña. Si bien una alta carga de trabajo contribuye al incremento de la fatiga, en el extremo opuesto, el aburrimiento y la monotonía pueden resultar tan fatigantes como la primera. Pero no sólo la cantidad de tareas tiene repercusión en la fatiga; los ciclos circadianos también influyen.

Reloj circadiano
Tras muchos siglos armonizando los relojes internos con la salida y puesta del sol, los seres humanos pudieron colonizar la noche con la aparición de la electricidad. Se abría un mundo de posibilidades, bien por necesidad o por placer, a cambio, tal vez, de un ligero incremento del cansancio. El llamado reloj circadiano en los humanos es una función del hipotálamo que controla la secreción de melatonina y la temperatura corporal. De manera muy simplificada y poco rigurosa, esto significa que “las personas se anestesian cada día para conseguir el descanso sin el cual, a la larga, no podrían sobrevivir”. La palabra “circadiano” procede del latín y significa “perteneciente o relativo a un período de aproximadamente 24 horas”, de hecho un ciclo completo del reloj circadiano tiene esa duración aproximada.
Este reloj puede ser influenciado por factores externos como la luz pero, al ser rítmico, también tiende a ser resistente al cambio como muchos habrán experimentado en el proceso de recuperación del jet-lag tras un viaje transmeridional. Por tanto, aunque sea fácil permanecer despierto manteniéndose ocupado e incómodo en un sitio bien iluminado, el reloj circadiano anima a cada individuo a dormir cuando cree que ha llegado el momento para ello. La idea general es que establecer los ritmos de vida propios de modo que encajen con el reloj circadiano interno es beneficioso para la salud y la mejor opción para el rendimiento.

Fatiga en el Control de Tránsito Aéreo
Vistas las causas y los efectos de la fatiga, resulta evidente constatar su importancia y repercusión en el ámbito del control de tránsito aéreo.
Las operaciones 24H (round-the-clock) exponen a los CTA a periodos de actividad irregulares que rompen con los patrones circadianos. Asimismo, influye la carga de trabajo a la que se encuentran expuestos y que incluye los factores internos y externos que pueden variar de un turno a otro. Estas amenazas pueden interactuar y repercutir en el incremento de la fatiga del CTA y, por tanto, en la aparición de sus efectos: la pérdida de atención.

La consecuencia de la pérdida en la atención conduce a tiempos de reacción más lentos y reducción de la vigilancia, mala toma de decisiones y falta de comunicación. En
casos extremos puede contribuir a incidentes y accidentes, como es evidenciado por Exxon Valdez y el desastre de la misión espacial del Challenger. Salvo que los trabadores se queden realmente dormidos, el incidente o accidente es normalmente una combinación de una toma de decisiones errónea en una situación crítica. De hecho, el profesor David Dinges de la Universidad de Pensilvania asegura que de entre un 30% y un 90% de todos los accidentes serios que ocurren en cualquier sector, la fatiga es un factor determinante. El reconocimiento sobre la necesidad de mejorar las estrategias actuales para gestionar la fatiga es un sentimiento compartido por todas las organizaciones.
Tanto OACI como EASA la identifican como uno de los principales riesgos de factores humanos, ya que afecta a la mayoría de los aspectos de la capacidad de los CTA para hacer su trabajo de manera segura. De hecho, están comenzando a trabajar en la elaboración de normas y métodos recomendados así como material guía detallado al respecto.

En los últimos años se están desarrollando una serie de normativas que tienen por objeto, directa o indirectamente, el control de la fatiga entre el personal de control de tránsito aéreo. Muchas de ellas contemplan la instauración de medidas prescriptivas –como la determinación de duración máxima y mínima de los tiempos de actividad y descanso– éstas constituyen medios estáticos, generalmente poco flexibles, que no se ajustan por igual a todos los entornos operacionales en un momento dado o lugar y que simplifican la evaluación de la seguridad (si estás dentro del límite eres seguro, si estás fuera no) constituyendo una única línea de defensa en la estrategia general para el mantenimiento de la seguridad. Un enfoque flexible para la gestión de la fatiga requiere la identificación de riesgos relacionados con la fatiga, la implementación de medidas de mitigación y la monitorización de los efectos potenciales en las operaciones, es decir, la adopción de un sistema de gestión con foco en la atención: un Sistema de Gestión de Fatiga (FRMS).


Fuente: Seguridad en Navegación Aérea - 14 de Abril de 2013 - Aena - España

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