miércoles, 30 de octubre de 2013

Columna de la Lic. Albareda : “La Hora del Lobo” (Un sábado in blue)

"La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores temores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos..." (Ingmar Bergman, escritor y cineasta sueco)


“La hora del lobo, también puede ser un sábado a las 9 de la mañana” (Yo)


Tengo sensación de distancia, siento al mundo cada vez más diluido.  No es un proceso violento, es un zoom que suavemente me va alejando.   Las caras, las voces de quienes amo están allá, cada vez más allá.

Hablo por teléfono, con la voz impostada de: “Aquí no pasa nada, estoy igual que ayer”. (Que se acabe esta conversación porque ya no tengo más ganas de fingir)

Mejor salgo a caminar. No, mejor juego al Solitario. No, mejor escribo unos mails. El Facebook me atrapa. Ya es mediodía y yo aquí, en la compu.
Mejor me arreglo y voy al Shopping. Allí habrá gente, movimiento, no me sentiré tan sola. Pero ya conozco esa experiencia. Debe ser uno de los lugares donde peor me he sentido. Pasan conversando o riendo, acompañados. Y yo con  mi boca cerrada, como si tuviera cinta scotch. ¡Quiero compartir!  ¡Quiero conversar!   Y reprimo, no puedo andar hablando sola.

No. Mejor me quedo. Mejor me siento en el balcón, cómoda, a continuar leyendo “La conjura de los necios”. ¡Claro, ideal para un día como éste!

Pasan las horas. Ya son las cuatro de la tarde.
Mejor un programa de tv. 
Zapping y más zapping.
Me duermo.
Me relaja. Me desconecto de la realidad, entro en el mundo onírico. Aparecen personajes, se suscitan situaciones, se resuelven. Pude actuar, hablar, compartir y sentir con ellos. 

Caramba… 
Son las ocho y media de la noche.

Qué suerte. Pasó el día. Ya no tengo que sentirme abrumada con la obligación de “tener que hacer algo”. Ahora a cenar y dormir.

La interacción de neurotransmisores cerebrales con circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de relación puede generar un sábado “in blue” o “gris”, según el idioma que mejor domine el deprimido. 
Estos estados  se corresponden con una depresión reactiva causada por una mala adaptación a circunstancias ambientales estresantes.

Si a Ud. le toca interactuar con alguien que esté atravesando este estado “calamitoso”, le sugiero:
No piense: "Está así porque quiere", "Lo que le pasa es que no tiene fuerza de voluntad", "Todos tenemos bajones, pero él los exagera".

No le diga: "Ya se te va a pasar", “¿Por qué no salís a dar una vueltita?”

No lo obligue a contar  sufrimientos o a realizar actividades, mantenga una actitud comprensiva, busque el diálogo, permítale expresarse y acompáñelo. 
La tarea es encontrar motivos y abordarlos.

La consulta psicológica puede ser recomendada de acuerdo a la periodicidad y profundidad de los síntomas.
¡Que lo tiró! ¡Qué difícil entender al humano! 

Lic. María del Carmen ALBAREDA
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

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