miércoles, 29 de enero de 2014

Licenciada María del Carmen Albareda - Columna del mes de Enero: ¡Los “PIRI-PIPÍ”!


María Elena Gallay y Juan Barila, son protagonistas de una época de crecimiento de la profesión, pero, a su vez, son transmisores de hechos ocurridos mucho antes que llegaran a ser los referentes para cientos de alumnos a los que formaron. 


Hace un tiempo, en una reunión informal, refirieron hechos de los comienzos del tránsito aéreo, tan divertidos y novedosos para mí, por ejemplo, llamar PIRI - PIPÍ a los Radiotelegrafistas, por el peculiar sonido del sistema MORSE, que les pedí me permitieran volcarlos en la primera Columna de este año. 

A través de sus dichos conozcamos los inicios de una profesión a la que, yo también, aprendí a respetar y valorar.

Dice Juan:  Corría la década del 40. A Ezeiza llegaba Panagra, con aeronaves de pequeño porte, sin rutas precisas, guiados por los horarios fijados por la empresa. También estaban los vuelos de cabotaje de Aerolíneas Argentinas, en realidad ´hidroaviones´, que despegaban y acuatizaban en el Río de la Plata.

En 1949 se inaugura el Aeropuerto “Ministro Pistarini”; poco a poco se fue incrementando el tránsito aéreo y a partir del Convenio de Chicago, Argentina se compromete a dar Información de Vuelo y Alerta. Pero ¿Quiénes podían ocuparse, si no existía nadie entrenado para estas nuevas tareas? ¿De dónde se obtuvo personal idóneo? “Se convocó a los Comunicantes, o sea, quienes dominaban el Sistema MORSE, rápidamente llamados “los PIRI - PIPÍ”. Los primeros eran de Morón, de la División de Comunicaciones de la Nación, quienes no tenían ningún conocimiento del medio, abriendo camino en las comunicaciones aeronáuticas”. (María Elena recuerda al Sr. CATOGGIO, “excelente Radiotelegrafista”). 

Y es de ese grupo de “PIRI – PIPÍ” que se desprende el Tránsito Aéreo, como subsistema aeronáutico.
El personal “PIRI - PIPÍ” siguió intercambiando mensajes en Ruta, ampliándose el espectro cuando se incorporan las comunicaciones orales a través del VHF con los tránsitos cercanos a los Centros de Control y a las recientemente creadas Torres de Control.

Para ello, fue necesario enviar un grupo de “idóneos” a sistematizar conocimientos. Y parten  a Oklahoma (EE.UU), para perfeccionarse en este incipiente campo laboral. Recuerdan con orgullo los apellidos de esos pioneros: Gabrielli, Delaney, Brooman, Johnson, Andino y Rivas, quienes, a su regreso, constituyen el primer grupo de Profesores de Tránsito Aéreo del CIPE.

La emisión y recepción de mensajes ya no alcanzaba, y es por eso que aparece el rol de Controlador, quien debía evaluar los diferentes factores que afectaban al vuelo. Por lo tanto, aparece un segundo espacio físico (contiguo al de los radiotelegrafistas), el de los controladores, constituido por una sala, con una gran mesa en el medio sobre la cual se extendía un mapa de la República Argentina.  “Los PIRI – PIPÍ se conectaban con el avión una vez traspuesta la frontera del país e iban recibiendo los mensajes, en Morse, en cada punto de notificación. 

¿Y cómo le llegaba el mensaje a los nuevos Controladores, ubicados en la  sala contigua?
Sencillo. Instalaron una soguita que pasaba por dos roldanas. Una, fijada en la Sala de Comunicaciones y otra en la Sala de los Controladores. Los Comunicantes recibían el número de vuelo, la posición, etc., en Morse, y volcaban esos datos  en “carteles” o “cintas”, que colgaban  de la “soguita”. Accionada manualmente, corría de una sala a la otra. Los CTAs descolgaban el cartelito y acomodaban un avioncito  o sucedáneo sobre el mapa, corriéndolo a medida que los cartelitos aparecían con nuevas posiciones.

Ya estamos en la década del 50-60. Para ese entonces se habían creado algunas rutas aéreas, agregando precisión al Control.

Juan recuerda que los aviones habían utilizado brújulas, sextantes, con lo que armaban la navegación astronómica. Esos aviones no estaban presurizados, volaban a no más de 3000 m de altura y para cuyos pilotos, la visual, era parte importante del desarrollo del vuelo.

Me pareció una linda historia para esta primera Columna 2014, sobre los inicios de una actividad que pone de relevancia la participación del factor humano. Una profesión que despierta pasiones.

 Gracias y mis respetos a ambos.



                                                                                          Lic. María del Carmen ALBAREDA
Licenciada en Psicología
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

2 comentarios:

  1. Muy buen aporte...

    Gracias a las "comunicaciones".

    Esta ciencia es el campo que dio lugar a la radiofonía que se desprende de la ingeniería electrónica, la transmisión de datos, y es el origen de esta profesión técnica CTA.

    Los ingenieros han visto que en la actividad aérea se podía emplear el sistema de representación de letras y números para prevenir coaliciones entre los medios aeronáuticos.

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  2. Excelente relato!!! Apasionante y rica anécdota de una actividad muy poco conocida.
    Gracias por compartirla!!!

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