miércoles, 27 de agosto de 2014

Columna de la Lic. Albareda: "Unas personas muuuy difíciles" ( Los Manipuladores )

Manipular es ejercer una influencia sobre otra persona, induciéndolo a tomar decisiones o comportarse de manera diferente a como lo hubiera hecho por sí mismo.
  • La herramienta: la seducción.
  • La herramienta: la hostilidad.

Manipular es una "intromisión" en el psiquismo de la otra persona. Si sumamos estrés, veremos que éste se encuentra en mayor estado de vulnerabilidad.
Algunas características reconocibles:

- Oscilan entre la amabilidad y la violencia
- Se muestran sociales en los ambientes laborales, pero luego victimizan en la intimidad.
- Suelen desentenderse de sus conductas y adjudican intenciones en los demás que estos no han tenido. Y cuestionan cuando los resultados no son los que esperaba.
- Se muestran imperativos en las demandas, aún forzando razones lógicas para no hacerlo.
- Pueden escudarse en valores supremos como la solidaridad, la compasión, la justicia para forzar comportamientos. "Cómo no vas a sancionar a Fulano, sos el Jefe!".
- Suelen ser muy permisivos consigo mismos y muy intolerantes con los demás. "En esta Dependencia se hacen las cosas como yo digo". "Las reglas están para ser cumplidas" (por los demás...).
- Son egocéntricos, creen que el mundo y los grupos y las instituciones giran a su alrededor. Yo llamaba a alguien con estas características "El rey sol".

Hay varios tipos:

- el seductor. Es convincente, llama a su oficina para tener largas charlas e ir preparando el terreno. Adoctrina, siembra, adula. "¡Vos y yo vamos a hacer grandes cosas!". A pocos se les ocurre razonar y encontrar cuánto hay de verdad y cuánto de telaraña manipuladora.
Si ofrece alguna posible ventaja económica o de "acomodo", más fácil le resultará, ya que muchas personas eligen los 'cantos de sirena' a sabiendas de qué arriesgan.

- el hostil: debe controlar todo, mediante actitudes despóticas, imperativas, soberbias y autoritarias. Es claro el miedo que infunde, sobre todo por la humillación. "Tengo que hacerlo, si no, se vuelve despótico. Cuando se pone así me obnubilo y no puedo pensar", dice la víctima. 
Disimulan los propios errores, pero exponen los ajenos.

- el irresponsable: la gente, a su alrededor, termina haciendo lo que debía hacer él. Al rato todos se preguntan cómo están corriendo como locos y ÉL escabullido tomando un cafecito. "Vamos, muchachos, nadie me avisó que había una reunión. Ey, egoístas, podrían ofrecerse para hacer mi Turno, ustedes saben que el sábado tengo el cumpleaños del hermano de la cuñada de mi primo".
Si suma que es simpático, la frase podría ser: "¿Vamos, se enojaron? ¡Qué mala onda!".

- el magnánimo: hace favores o regalos, da oportunidades, consigue viajes o genera el encuentro con alguien importante. Pero, cuando el beneficiado toma conciencia, ya está entrampado, debiendo una fidelidad que -hasta ese momento- no estaba dispuesto a tributar. "Y bueno, ahora no tengo vuelta atrás. ¡Es que ha sido tan generoso! ¿Cómo salgo de esta trampa?"

- el explosivo: es quien descarga la tensión en el otro. Suele decir: " Te das cuenta, sos siempre el mismo inoperante. Mirá lo que me hiciste hacer. Ahora andá, hablá con el Jefe y ¡arreglalo!". Habrá otro que quedará confundido, intentando armar un mapa mental lógico y comprensible, de lo contrario, asumirá neuróticamente la culpa encaminándose a la oficina del Jefe (o encarando al grupo de compañeros del Turno, o mil situaciones más) para dar explicaciones que no le son propias.

Hay manipuladores y personas con algunas conductas esporádicas de manipulación.

¡Saquemos conclusiones!

(To be continued)

Lic. María del Carmen ALBAREDA
Licenciada en Psicología
Facilitadora en FF.HH
mdelcalbareda@yahoo.com.ar



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