miércoles, 15 de octubre de 2014

[COLUMNA] Lic. Mendoza "Sobre El Uso De La Fraseología Aeronáutica"

Lic. Mendoza
Muchas veces, cuando se analizan casos referidos al correcto o incorrecto uso de la fraseología aeronáutica, o a la capacitación/entrenamiento de personal aeronáutico sobre esta cuestión, se cae en el error común de focalizar dicho análisis o capacitación/entrenamiento, exclusivamente en las estructuras de fraseología mencionadas en el capítulo 12 del MANOPER ATM, para la República Argentina o en el capítulo 12 del Doc 4444 ATM/501 para aquellos estados que aún no han normado sobre dicha cuestión. Pero ¿cómo es eso posible?, ¿acaso no son esos los documentos de referencia para comprender y estudiar la fraseología aeronáutica? Si, es posible y por supuesto la respuesta para la segunda de estas preguntas también es afirmativa. Pero hay una pequeña gran falla en medio de todo esto: el olvido de los procedimientos de telecomunicaciones aeronáuticas, que son anteriores y más básicos que la propia fraseología aeronáutica.

Trataré de explicarlo de manera más gráfica con un error que parece ser de carácter fraseológico pero que en realidad es de carácter procedimental. Quizá el ejemplo sea un tanto burdo, pero aunque resulte difícil de creerlo, es más común de lo que se cree.

ATC: LV-RJG PISTA VEINTINUEVE, AUTORIZADO A DESPEGAR, VIENTO TRESCIENTOS CUARENTA GRADOS DOCE NUDOS, RVR CINCO CINCO CERO METROS. DESPUÉS DE LA SALIDA ASCIENDA A TRES CINCO CERO CERO PIES. QUEBEC NOVEMBER HOTEL MIL UNO.

Si se presta atención a la estructura usada para impartir esta instrucción, la misma es absolutamente correcta en su ordenamiento, secuencia y niveles de información, pero es absolutamente incorrecta respecto de los procedimientos relacionados con el servicio móvil aeronáutico – comunicaciones orales, para la lectura de los números, ya que por ejemplo:

  • El designador de la pista debe leerse dígito por dígito: DOS NUEVE en lugar de VEINTINUEVE
  • El viento (dirección e intensidad) debe leerse dígito por dígito: TRES CUATRO CERO GRADOS, UNO DOS NUDOS en lugar de TRESCIENTOS CUARENTA GRADOS, DOCE NUDOS
  • El alcance visual en la pista (RVR) debe leerse en enteros de cientos o miles en lugar de dígito por dígito: RVR QUINIENTOS CINCUENTA METROS en lugar de CINCO CINCO CERO METROS
  • La altitud debe leerse en enteros de cientos o miles en lugar de dígito por dígito: TRES MIL QUINIENTOS PIES en lugar de TRES CINCO CERO CERO PIES
  • La sigla QNH no debe deletrearse usando el alfabeto aeronáutico, sino que entra en las excepciones propias del uso coloquial: Qu eNe Hache en lugar de QUEBEC NOVEMBER HOTEL
  • El ajuste altimétrico debe leerse dígito por dígito en lugar de enteros de cientos o miles: UNO CERO CERO UNO en lugar de MIL UNO

Por lo tanto, como ya lo he dicho, antes de analizar cuestiones relacionadas con el uso de la fraseología aeronáutica o con la capacitación referida a la misma, es fundamental que tanto controladores de tránsito aéreo como pilotos, conozcan al pie de la letra los procedimientos de telecomunicaciones que establecen entre otras cosas:
  • La categoría de los mensajes (PAN PAN, MAYDAN, INTERFERENCIA ILÍCITA y MET entre otros)
  • La disciplina requerida para las comunicaciones aeronáuticas
  • La manera de establecer correctamente una comunicación
  • La estructura de los mensajes de prueba
  • Los tiempos de espera en comunicaciones fallidas
  • La lectura de números
  • La lectura de letras
  • La lectura de siglas
  • Los procedimientos radiotelefónicos
  • Idioma y deletreo de palabras
  • La técnica de transmisión
  • El uso de frases y palabras normalizadas (RECIBIDO, CANCELE, CORRECTO, CORRECCIÓN, ANULE, REPITO, COLACIONE, NOTIFIQUE, ESPERE, IMPOSIBLE, etc.)
  • La composición de los mensajes
  • El uso correcto de los distintivos de llamadas radiotelefónico de estaciones y de aeronaves
  • La correcta lectura de frecuencias operativas
  • Los procedimientos de prueba
  • El intercambio de comunicaciones
  • Fallas en las comunicaciones
  • Etc.

Es decir, un curso o capacitación sobre fraseología aeronáutica no pueden decirse adecuados si no han considerado como primer módulo el estudio de los procedimientos que se mencionan arriba. 

De nada sirve que pilotos y controladores aéreos hayan memorizado la fraseología aeronáutica hasta mecanizarla por completo, cuando la información y estructuras básicas que hacen a su contenido están falladas por donde se las mire y tienen tantos errores como uno pueda imaginarse. Personalmente, soy de la opinión de que muchos de los casos del frecuente e incorrecto uso de la fraseología aeronáutica y de los procedimientos radiotelefónicos son debido a errores estructurales en la capacitación. A estas alturas es innegable que el aprendizaje de estas estructuras es de tipo mecanicista, basado en un entrenamiento de tipo conductual, donde se repite y se prueba hasta lograr la automatización. Por supuesto que existen ciertos procesos cognitivos que van a acompañar este aprendizaje, claro que sí, pero son procesos necesarios para asimilar la información incorporada y para generalizarla en su uso. 
Si de algo estoy seguro es que cuando los procedimientos como la fraseología se graban a fuego en el “coquito” difícilmente alguien llegue a cometer tantos errores como se cometen en la actualidad, por lo menos en este lado del planeta.

Los procedimientos de telecomunicaciones aeronáuticas de la OACI figuran en los procedimientos del Anexo 10 — Telecomunicaciones aeronáuticas, Volumen II — Procedimientos de comunicaciones, incluso los que tienen categoría de PANS y en los Procedimientos para los servicios de navegación aérea — Gestión del tránsito aéreo (PANS-ATM, Doc 4444). 

La fraseología de la OACI se ha concebida teniendo en cuenta que las comunicaciones han de ser eficientes, claras, concisas e inequívocas y por consiguiente hay que prestar atención constante al uso correcto de dicha fraseología en todas las situaciones en que sea aplicable. Sin embargo, es imposible contar con fraseología que sea aplicable a todas las situaciones posibles que puedan presentarse. Los ejemplos incluidos en los diferentes manuales, en especial en el Doc 9432, Manual de Radiotelefonía, que ejemplifica según los procedimientos de telecomunicaciones aeronáuticas y las estructuras de fraseología, no son exhaustivos y representan la fraseología empleada comúnmente. Sin embargo, cuando resulta necesario emplear lenguaje claro, debe hacerse siguiendo los mismos principios que rigen la elaboración de la fraseología, es decir, teniendo en cuenta que las comunicaciones deben ser claras, concisas e inequívocas. Asimismo, es necesario ser suficientemente competente en el idioma empleado (los requisitos de competencia lingüística de la OACI figuran en el Anexo 10, Volumen II y en el Anexo 1 — Licencias al personal). 
Además de tener en cuenta el uso correcto de la fraseología y la competencia lingüística adecuada, también es importante considerar que a menudo el idioma utilizado en radiotelefonía no es el primer idioma de quien inicia o de quien recibe la transmisión. 

El tener conciencia de las dificultades especiales que enfrentan las personas cuando se comunican en lo que para ellas es una segunda lengua, contribuye a lograr comunicaciones operativamente más seguras. Las transmisiones deben ser lentas y claras. Las declaraciones directas sin expresiones idiomáticas son más fáciles de entender que las declaraciones indirectas o las expresiones coloquiales o informales.

Asimismo, es posible que algunos Estados especifiquen en sus publicaciones de información aeronáutica (AIP) ciertos requisitos para el primer contacto al ingresar a su espacio aéreo o antes de salir del mismo. Por lo tanto, los pilotos deberían cerciorarse de conocer tales procedimientos remitiéndose a las instrucciones pertinentes (por ejemplo: las AIP y los NOTAM) antes de emprender vuelos internacionales. Los ejemplos de fraseología de este tipo escapan al alcance de los documentos de referencia de esta columna.

La fraseología ha ido evolucionando con el tiempo a raíz de iniciativas periódicas de los órganos encargados de codificarla y normalizar su uso. Si bien la fraseología se aplica a la mayoría de las situaciones de rutina, no pretende abarcar todas las situaciones concebibles que pudieran surgir. El éxito y la amplia aplicación de la fraseología de la OACI han dado origen, en cierta medida, a la expectativa por parte de algunos usuarios de que la fraseología por sí sola bastaría para satisfacer todas las necesidades de comunicaciones radiotelefónicas. Las disposiciones de la OACI relativas al uso del idioma adoptadas por el Consejo de la OACI en 2003 aclaran mejor el hecho de que, aunque la fraseología de la OACI debería usarse siempre que sea aplicable, también existe el requisito inherente de que los usuarios tengan suficiente dominio del lenguaje “claro”. Los documentos de la OACI reflejan claramente este aspecto en varios casos.

En los PANS-ATM se recalca además que la fraseología que allí figura no pretende ser exhaustiva y cuando las circunstancias sean diferentes, los pilotos, el personal de ATS y demás personal de tierra utilizarán otra fraseología apropiada que deberá ser tan clara y concisa como sea posible y elaborarse para evitar cualquier confusión posible de las personas que emplean un idioma diferente a su idioma nacional. La expresión “otra fraseología apropiada” podría referirse bien sea al uso de lenguaje claro, o al uso de fraseología adoptada en el ámbito regional o local. De cualquier forma, esta fraseología deberá emplearse de la misma manera que cualquier fraseología: en forma clara, concisa y sin ambigüedades. Además, esta otra fraseología apropiada, no debería sustituir la fraseología de la OACI, sino más bien complementarla cuando sea necesario y los usuarios deberían siempre tener presente que muchos de los interlocutores emplearán el inglés como segunda lengua o lengua extranjera.

El uso del lenguaje claro cuando no exista la fraseología correspondiente, no debe considerarse como una autorización para charlar, bromear ni degradar de manera alguna las técnicas radiotelefónicas adecuadas. Todas las comunicaciones radiotelefónicas deberían respetar los protocolos oficiales y oficiosos que prescriben la claridad, brevedad y la falta de ambigüedad.

Una vez escribí en un estudio realizado respecto de la necesidad de cambiar ciertas costumbres ligadas a la formación, capacitación e instrucción de nuestros controladores aéreos (Mendoza, E. 2004 Cambio y aprendizaje en las dependencias de control de tránsito aéreo):

Si volamos en la cabina de un avión por los cielos de nuestro país, es muy probable que lleguemos a sorprendernos tristemente del nivel general de nuestros controladores de tránsito aéreo, de la terrible falta de uniformidad respecto de los procedimientos de aplicación operativa, del trato para con los pilotos, y del empleo del idioma inglés, entre otros. Y no es una coincidencia ni un mero despropósito, sino que es la resultante de años de descuido, de cambios que se trataron de implementar sin fundamento ni validación coherentes, de métodos y procedimientos que muchas veces carecieron de contenido teórico y que al implementarse y fracasar, solo contribuyeron a quebrar aún más a esta profesión, desprofesionalizándola y dejando huellas y parches que tienden a remendarse con el solo esfuerzo de los operadores y de algunos otros intentos que pareciendo ser buenos, terminan olvidados por carecer de la fuerza suficiente que les permita sobrevivir. Y aunque muchas veces las generalizaciones tienden a cometer falacia, esta es una realidad y nuestra obligación es señalarla, identificarla, entenderla, y estudiarla, pero por sobre todo es necesario que podamos hacernos responsables de la misma con el simple propósito de alejarla de los límites de la mediocridad por la cual a veces se pasea y transformarla de una vez y para siempre en una verdadera profesión, con procesos de cambio efectivos y considerando fundamentalmente al operador como pieza clave e irremplazable de este sistema.

Quizá con esta vieja afirmación sume algunos nuevos detractores a mi manera de ver el mundo de la aviación local, pero como ya estoy acostumbrado a que muchos colegas y amantes de lo aeronáutico se ofendan cuando leen aquello que no quieren o esperan leer, sabré sobrellevarlo también como de costumbre. Pero como dice alguien por ahí…si hace ruido es porque algo no está bien. Quizá ya sea tiempo de escuchar el ruido que hacen los viejos paradigmas cuando se los sigue forzando para dar respuestas a aquellas cuestiones para las que nunca fueron pensados. Paradigmas que hablan de nuevas formas de capacitación, que se escapan de las aulas convencionales para sostenerse en las tecnologías actuales, paradigmas que hablan de una verdadera profesionalización de ciertas actividades, que van mucho más allá que los discursos y las declamaciones vacías, paradigmas que piden a gritos personal idóneo en lugar de viejos improvisados que piensan que alcanza con vestir un saco y una corbata para pararse frente a una clase y vender el humo que ya nadie quiere comprar, paradigmas que rompan los moldes oxidados en los que se los pretende mantener atrapados. En fin, ¿será mucho pedir? 

Finalmente, recomiendo la lectura del Doc 9432 de la OACI que ejemplifica con asombrosa simpleza las diferentes situaciones en las que se debe hacer un uso correcto tanto de la fraseología como de los procedimientos radiotelefónicos. 
He dicho!
Lic. Esteban Mendoza

1 comentario:

  1. Muy bueno el artículo!! personalmente veo, o escucho mejor dicho, con frecuencia que es tal el afán de acortar los mensajes que por veces no los entiende ni el que los emite....por otra parte, en otras oportunidades el mensaje se parece a una conversación telefónica!! Por último, me parece una falta grave a la seguridad, o al menos una tontería sin sentido la costumbre de un Cte de AR (creo que ya está retirado) de emitir antes del mensaje un sonido de armónica.....quizás soy muy estructurado...

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