miércoles, 24 de diciembre de 2014

[COLUMNA] Lic. Albareda: EL SUBJETIVISMO VULNERADO (o el Proyecto de una Psicóloga aeronáutica resiliente)

Hay cambios que se ven necesarios. Por ejemplo, aplicar acciones de sostén y acompañamiento a las personas, los grupos y los equipos de trabajo.  
En el ámbito en que desarrollo mi tarea esto equivale a ocuparse de las situaciones que atraviesan los operativos del ATC sometidos a la presión del estrés. 
Pero, reconocer la problemática no se traduce necesariamente en prácticas efectivas que garanticen un acompañamiento digno y de calidad para los mismos.
He participado en la creación de un mega Programa de atención al estrés para los operativos, que aún espera ser aplicado. Los tiempos institucionales no son los personales.

El síntoma de estrés

En este sentido habría que resaltar el efecto disociativo, ambiguo y paradojal entre la declamación de “debemos hacer” y el lenguaje del síntoma de la enfermedad, ya instalado en la persona.
Y se vuelven irreconciliables cuando el lenguaje del síntoma resulta ser el más exasperante modo para expresar las necesidades de reconocimiento,  aceptación y de contención de la problemática.

Nos debemos algo…
Por estas razones, es necesario un profundo debate ético acerca del sentido y significado de la idea del acompañamiento para todos, para que no sean actividades aisladas y generadas por la buena voluntad y sí, por el contrario, nuevas modalidades de relación profesional entre los miembros de la comunidad del Tránsito Aéreo.

La inclusión “excluyente”
Se hace necesario señalar una obviedad política y cultural: la inclusión de un proyecto de esta característica debe generarse desde dentro del mismo sistema que pareciera ser excluyente, o sea, el sistema que tiene un curriculum oculto donde el operativo está convencido que no debe hablar, que será castigado por enfermarse.
La inclusión no debe ser la contracara de la exclusión. Vale la pena tener en cuenta que no se debe arribar a la inclusión excluyente.

Algo sobre estrés

El estrés deriva en un problema en el plano de la salud (corporal, psíquica) y en el plano de la conducta operativa, con su efecto multiplicador.
La personalidad está constituida por distintas configuraciones: lo pulsional, lo afectivo y lo cognitivo que están en un continuo proceso de organización-desorganización y nueva reorganización de modo absolutamente dinámico.
Una persona atraviesa situaciones de crisis, cotidianas o esporádicas que ocasionan el surgimiento de condiciones internas y externas que presionan y modifican lo intrapersonal y lo interpersonal.
La esencia del conflicto es una puja entre las presiones externas y las estructuras de la personalidad que tratan de resistir el embate, entonces se rompe el equilibrio psíquico, y se re generan conflictos para asumir el cambio.


Cómo reacciona la persona

El individuo puede atravesar estos momentos de diversos modos:
  • con cambios graduales (contención de la angustia, canalización sublimatoria de la agresividad), o
  • aceleradamente (con ansiedad excesiva, gestos impulsivos, bloqueos inhibitorios del pensamiento, del lenguaje, de la conducta)

Es así como se generan:
  1. Reacciones psicosomáticas (enfermedades habituales)
  2. Reacciones neuróticas (crisis de angustia, insomnio, patologías psicológicas)
  3. Reacciones psicóticas (intentos de suicidio, conductas temerarias de altísimo riesgo para los demás)

Lo desconocido y peligroso

Es importante saber que también puede haber patologías larvadas que estallan ante  un incidente que actúa como desencadenante.
Se pierde la representatividad abstracta de la experiencia emocional y se sustituye por una representación concreta, en el propio cuerpo y, paradojalmente, en la conducta, con eclosiones que involucran al entorno; por ejemplo, pérdida de la conciencia situacional, alteraciones en la comunicación, órdenes temerarias al piloto o a la otra dependencia, trabajo en equipo sólo con “grupos de cercanía emocional”.

Todo esto aleja de la NECESARIA Seguridad Operacional.

¿Hay una salida?


Sí, encontrar una adaptación  surgida desde:
  1. UNO MISMO. Desde la propia subjetividad, generándola con los propios recursos intrapsíquicos sanos, en un constante proceso de reacomodación psicofísica,
  2. UN TRABAJO DE SOSTENIMIENTO EMOCIONAL POR PARTE DE LA ORGANIZACIÓN.  Permitir la inclusión de herramientas de gestión psicológica, entre las que se encuentran el armado de un relato en conjunto con la mayoría de los operativos participantes del turno, permitiendo la construcción de una nueva experiencia sana desde las diferentes vivencias, no vivida hasta el momento y sí generada por el aporte discursivo de todos. 
Una persona  que se siente preparada para enfrentar situaciones de tensión como son las que atañen al tránsito aéreo, aumenta la capacidad de acción, por lo tanto, es necesario incorporar herramientas de pensamiento  y decisión acordes a tal responsabilidad.  

Es necesario transfomar la idea que el acontecimiento (incidente) es sentido como error y  repensar que cuanto más se reflexione acerca de los hechos, de forma conjunta, se permitirá una mayor libertad de expresión y múltiples visiones de una realidad acontecida. 

Esto es transformar el “ocultamiento” en “expresión”, “lo no dicho” por “lo compartido”, “la negación” en “posibilidad de aprendizaje grupal”. Y por qué no, la catarsis reparadora.

Claro, esto no se arma de un día para el otro con una psicóloga amante del tránsito aéreo. Se requiere decisión política, recursos, fuerte apoyatura de la institución y creación de entornos saludables de gestión psi.

¿Qué motiva a un Controlador a ir a trabajar?
¿Satisfacer las necesidades básicas de sustento con un sueldo digno?
¿Una fuerte necesidad de competencia y autodeterminación en la díada CTA-Piloto, CTA-CTA?
¿Controlar aviones, símbolos fálicos, símbolos de poder, que, a su vez, generan fuertes rasgos de omnipotencia, fantasías de poder, de eludir el tedio de la vida cotidiana generando altos contenidos de adrenalina productores de placer?
TODO  motiva.

Si todo salió bien, la autoestima se eleva, el Yo se fortalece.
Pero en la rutina del Controlador pueden aparecer la ANSIEDAD y el MIEDO. Es fundamental saber diferenciarlos. 

La ansiedad responde a una amenaza inespecífica, interna, vaga, originada por algún conflicto, probablemente inconciente.

El MIEDO, en cambio, es la respuesta a una amenaza concreta, conocida y externa.
Es de fundamental importancia detectar los temores, las ansiedades, las fobias, es saber escuchar un pedido de auxilio tácito de la mente y del  propio cuerpo.
¡Y ATENDERLOS!  

                                                                                          Lic. María del Carmen ALBAREDA
Licenciada en Psicología
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

No hay comentarios.:

Publicar un comentario