miércoles, 14 de enero de 2015

¿Salgo o no salgo?

Flap152 - Roberto Julio Gómez

¿Así que has decidido salir a volar? 


Bueno, una vez en el aire, deberás entrar en un ciclo de toma de decisiones continua. Al planificar el vuelo deberías tener el conocimiento y la información necesaria para su realización, y deberías combinarla con la nueva información que vas reuniendo a medida que avanza el vuelo para decidir activamente cómo proceder. 

El proceso de toma de decisiones puede dividirse en tres pasos básicos: 

  • Anticipar, 
  • Reconocer y 
  • Actuar. 

Miremos cada uno de estos puntos en detalle.

Anticipar: ¿Qué podría salir mal?

La toma de decisiones eficaz comienza con anticipación: pensar sobre lo que podría ir mal antes de que realmente ocurra. Si ya consideraste los eventos más probables que puedan surgir, estás pensando como un profesional, es decir, ir por delante de los acontecimientos.

Esto no significa convertirse en un paranoico, todo lo contrario,  más bien es hacer hincapié en la importancia de mantenerse en alerta sobre los problemas potenciales antes y durante el vuelo.
Un ejemplo, pensá en el despegue y ascenso inicial. ¿Consideraste la posibilidad de un fallo de motor en el despegue? ¿Qué respuesta tendrías? 
Respondiendo adecuadamente estas preguntas vas a estar mejor preparado para manejar la situación en una emergencia real, si ésta se presenta.

Diferentes fases de vuelo: diferentes grados de anticipación.


Volvamos sobre el ejemplo de un fallo de motor poco después del despegue. En este caso, el piloto debe reconocer el problema y reaccionar en cuestión de segundos para evitar graves consecuencias.  Ser "rápido" para tomar medidas en lugar de tener que gastar preciosos segundos reconocer lo que ha pasado y contemplar una respuesta adecuada puede ser la diferencia entre un aterrizaje forzoso exitoso y algo mucho peor. Por otro lado, un fallo de motor sobre campo abierto, con altura, ofrece mucho más tiempo que si ocurre en una zona con alta densidad de construcciones y baja altura.

Esperar lo mejor, esperar lo peor

Aunque el optimismo puede ser una cualidad admirable, como pilotos sería aconsejable tomar un punto de vista algo más pesimista. Por ejemplo, si hay un pronóstico de que la meteorología desmejore en nuestra ruta o destino, se supone que va a ocurrir de esa manera. Si la evaluación pesimista resulta correcta, la meteorología desmejora, el plan de contingencia que tengamos estará listo y esperando. 

Reconocer: ¿Ha ido algo mal?


Evitar problemas en vuelo prestando atención. Cuanto antes se reconozca un problema (o potencial problema) más tiempo tendremos para pensar en cómo manejar la situación de la mejor manera.
Algunos problemas son evidentes. Un cigüeñal roto se dará a conocer de inmediato; los pequeños problemas pueden ser difíciles de detectar si no estás prestando atención. Un ejemplo: Problemas del sistema eléctrico se pueden pasar por alto fácilmente.
La clave es estar alerta y buscar cosas que no parecen normales, o no encajan con las expectativas que teníamos. Prestá atención a cualquier cosa que te proporcione "una causa para hacer una pausa." Es decir, algo que te llamó la atención. Estas son señales de que la situación está cambiando, posiblemente para peor, y es probable que tengas que tomar alguna medida de mitigación.

Ley: Evalúa tus opciones y elije una.

Aquí es donde muchos pilotos fallan. Reconocen adecuadamente el problema, pero no hacen nada para hacerle frente. ¿Por qué? Es inconveniente. Esto significa un cambio importante en los planes, y esto puede significar tomar una decisión difícil o desagradable.
En cualquier caso, una vez que hayas reconocido un problema, o potencial problema, hay una decisión que debe tomarse. Esta elección depende de una serie de factores: el tipo y la gravedad del problema, la velocidad a la que la situación se está deteriorando y las alternativas disponibles. Tenés que estar preparado para actuar sin demora, si la situación lo justifica. 
Algunos pilotos tienden a entrar en un estado de negación cuando se enfrentan a un problema. Esa tendencia no es aconsejable, puede ser mortal.

A riesgo de simplificar demasiado, las opciones básicas disponibles cuando surge un problema son los siguientes:
  1. Continuar con el vuelo como estaba previsto, prestando mucha atención a lo que está causando el problema;
  2. Continuar el vuelo, desviarse del plan, según sea necesario; o
  3. Llevar el avión a tierra tan pronto como sea posible. (recomendable)

Emergencias

Supongamos que, a pesar de las buenas intenciones, todo sale mal y te enfrentas a una decisión crítica. La prioridad absoluta, la número uno, debería ser aterrizar sano y salvo. En algunos casos, eso podría significar hacer un aterrizaje en el aeródromo más cercano, aunque la situación no sea grave, solo por precaución. 
En el caso que tengamos una emergencia que nos lleve a tener que realizar un aterrizaje de emergencia con probabilidad de sufrir lesiones o daños en  la aeronave, también es adecuado elegir un aeródromo, ya que existen posibilidades de asistencia inmediata o por lo menos de solicitar ayuda. 
En caso de una falla en la cual no tengamos tiempo y debemos aterrizar de inmediato, elegir la zona adecuada requiere de práctica. Es importante haber realizado simulacros de emergencias de este tipo con un instructor.  Los aviones se pueden reemplazar, las personas no.

Si estas en un vuelo controlado, no dudes en declarar una emergencia al controlador,  puede ser de ayuda de varias maneras. Y por favor: Declarar una emergencia no significa ser un mal piloto. 

Prioridades

Prioridades inmediatas:
1) Controlar la aeronave
2) Navegar
3) Comunicar

Prioridades de máxima:
1) Terminar ileso
2) Salvar la aeronave
3) Llegar a su destino previsto

Para finalizar. La NTSB ha iniciado una campaña muy ingeniosa a través de las redes sociales denominada "La lista de los más buscados 2015". La campaña hace referencia a las deficiencias en seguridad operacional más comunes y a prestar atención en lo que hay que mejorar.

La NTSB está haciendo un buen uso de redes sociales. Por estos lados en organizaciones similares, por lo que veo diariamente en facebook como en twitter, solo nos queda envidiar estas iniciativas. No es siempre cuestión de recursos, sino de imaginación.

El texto dice:

Mientras los accidentes aéreos se han convertido en poco frecuentes en los EE.UU., los pilotos de los vuelos no comerciales y sus pasajeros, siguen muriendo en accidentes por centenares en la aviación general (GA) todos los años debido a la pérdida de control del piloto. Estos accidentes pueden reducirse a través de la educación continua del piloto, habilitaciones acordes al vuelo, la autoevaluación y una conciencia situacional alerta en la cabina del piloto.


Suscriptores por correo, pueden ver el video siguiendo este link: http://youtu.be/Wqa12UI39xU





Namasté
Roberto Julio Gómez

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