sábado, 28 de marzo de 2015

Lic. Albareda "Sistema preventivo"

Lic. María del Carmen Albareda
Suicidio, suicida,  sistema aeronáutico, Factores Humanos, los insondables misterios del humano,
¿Depresión?,  ¿Burn out?,  ¿Ideología terrorista?, No se sabe.

El suicida no sería un criminal. Es un enfermo mental. Es un sufriente. Alguien que se desconectó del mundo, entra en su "mismidad" y busca un lugar alejado, protegido, oculto.
En este caso podría ser la cabina: lugar seguro, íntimo, conectado solo con su soledad interior (como vemos en los animales cuando van a morir,  buscando un rincón oscuro y apartado de la casa).
Faltaría a mi responsabilidad emitiendo opiniones sin mayores fundamentos. Hay fallas en el sistema y hay que reconocerlas y luego gestionarlas.  Hay responsabilidades de la empresa y del sistema en general que aún hay que detectar. Eso es lo importante.

Los cambios

La aeronáutica debe ser permeable a los cambios, tanto como la escuela, como la familia. Una frase circulante en estos días es: "Entonces, ¿Los pilotos no son seguros". Claro, como que “Los alumnos de ahora no son como los de antes”, como los humanos -en general- bombardeados, presionados, sobrevivientes, angustiados. Sumergidos en una nueva cultura.
Los cambios culturales muestran nuevas situaciones, nuevos entornos, nuevas tecnologías, nuevas ideas.
En algunos sistemas resulta obsoleto plasmar un formulario a mano, con una BIC. Ya salen “digitalizados”.
La tecnología surge como fenomenal avance para minimizar los riesgos, para asistir al humano. Una cosa era el panel de control de un DC3 y otra –bien diferente- el de un Airbus. ¿O no?

Pero en el “curriculum oculto” o en la “letra chica” se le pide (al humano, claro) que no deje de “revisar” lo que apareció impreso en el papel o en la pantalla. Y si no lo hace, deja de ser “el eslabón más… de la cadena”. ¡No es profesional!, ¡Qué espalda debe tener este humano que genera infinidad de información y tecnología que luego debe tener y controlar en su cerebrito!
¿Y qué sucede cuándo la tecnología es obsoleta?
¿Cuándo una pantalla se apaga?
¿Cuándo un microcasco genera más ruido que una moto oxidada?
¿Cuándo no se invirtió en capacitación, en formación, en generar mejores condiciones de control?
¿Cuándo las alarmas suenan y suenan y suenan? ¿Y si las desoye?

Los agujeritos del gruyere se agrandan, o desaparecen unos y aparecen otros.

El criterio de Barreras de Control (sobre el que James Reason nos abrió los ojos, mientras compartía una picadita con queso suizo, con amigos) aún no termino de aplicarse.
¿Por qué? ¿No está todo dicho, o casi todo?
¡No! Porque si entendimos que vivimos inmersos en el cambio, veremos que a ese modelo podemos agregarle algo más, que –en realidad- ya está contenido pero no dicho.
¡Qué problema con lo no dicho! ¡Cuántos profesionales trabajamos sobre eso!
¿Es posible pensar en algún profesional (uno solo, en todo el planeta) que, previo a un vuelo, o a entrar a un quirófano para practicar una cirugía, o a sentarse en el escritorio de una dependencia de alto rango, o un profesor, maestra, remisero, chofer de ómnibus de larga distancia que haya consumido alcohol o drogas?
¿Puede haber un joven de veintipico, familiero, amigable, simpático, buen alumno universitario y terrorista en potencia?
Sí, claro. Todos esos deben entrar dentro del gruyere. Hubo indicios y por complacencia nadie los denuncio. Porque es mi amigo, porque es mi profesor, porque no me animo.

En ese momento aparezco yo hablando de Fatiga, de Estrés y de Resiliencia. Y listo. Ya volvió todo a su cauce y el sistema sigue funcionando espléndidamente. Todos tranquilos. Menos mal que las sociedades tienen a los psicólogos, que explicamos todo, que curamos todo y que justificamos todo. ¿O no? Ah, no era así. Con esto digo que hay nuevos elementos obstaculizadores de seguridad. Creencias religiosas, ISIS, adicciones graves, etc.

La persona: “Hablá, expresalo… si no el cuerpo te pasará factura”.

Las organizaciones, las empresas: “Reconozcamos nuestras falencias, nuestras carencias, es por seguridad”, "hay que invertir en ayudas a los operativos”, “hay que invertir en formación”, “hay que invertir en mantenimiento”. Hay que, hay que… cuánta demanda. Y no puede afrontarse todo. ¿O sí? Ah, no era así.

Mejora continua o reingeniería

Insistimos en que los controles deben ser, por lo menos, revisados.Cuando capacito a grupos de profesionales siempre digo esto (y no descubrí la pólvora): no se detenga en la falla activa, ¡es la más visible! O sea, quién cometió el error (el piloto, el maquinista del tren, el despachante, su hijo que “contesta mal a la madre”, la secretaria)

Busque, también:
  • Por qué se llegó a eso
  • Cuál es la falla en el sistema
  • En qué nivel anterior a la falla activa se genera
  • Qué debiera rectificarse para que no vuelva a ocurrir

Objeción

Me adelanto, antes que me lo digan. Esto parece el cuento de la Buena Pipa. Nunca se termina.
Si se rastrea tanto, se buscan causas, riesgos, estados no deseados, incompetencias y la mar en coche, nunca se llega a nada. Mejor encontremos UNA PERSONA causante del lío y listo. Pongamos un nombre. Y asunto cerrado. Le damos un sopapo al nene y ya aprendió. Fin.

Que quede claro: no quito la responsabilidad individual, salvo que acordemos con el existencialismo sartreano que somos cómo dados arrojados a la vida, por un ser superior, y vaya a saber como caemos y qué nos sucede. ¡Pobres tipos!

Desde este espacio nunca relevaríamos a la persona de su cuota de responsabilidad, de su decisión por hacer o por omitir, de quien dice:
  • “yo todo lo puedo”,
  • “lo hago, total nadie se da cuenta”,
  • “total, aquí nunca pasa nada”,
  • “para qué meterte tres días en un aula, qué van a decirme que yo no sepa”.
Si el nombre está y se le encontró responsabilidad individual en el hecho, las sociedades tienen mecanismos justos de acción. En ese caso se trabaja bien fuerte desde el Factor Humano y el Organizacional. Ambos.

Pero siempre partiendo de la pregunta, buscando caminos efectivos, no dando por sentado, o sea, “Aquí, siempre lo hicimos así”.

¿Necesita capacitación?
¿No incorporo mapas cognitivos de acción asertivos?
¿Es temerario, su ansiedad lo domina, tiene disfunción en el control de los impulsos?
¿Lo contrataron ayer y lo pusieron en la trinchera hoy?
¿Sufre alteraciones de carácter, es distímico, ciclotímico u otro “tímico”?
¿Dispone de los recursos necesarios para desempeñar la tarea?
¿Fue o está siendo sometido a Bulling, Mobbing, “bromitas de Tinelli*”? ¿Resiste, soporta?
¿Por momentos queda tildado, entonces lo corremos un rato del puesto?
¿Hay verdadero y genuino SEGUIMIENTO de la persona, de los equipos, de los tratamientos mandados?
¿Los chequeos cada seis meses, anuales o cada mil años, sirven tal cual están instrumentados?
¿El nivel de supervisión inmediato está preparado para detectar indicios?
¿El siguiente nivel jerárquico está preparado, motivado, etc. para atender a los informes de supervisión y darles curso?
¿Los compañeros, los cercanos y no compañeros, están preparados para detectar INDICIOS y poder viabilizarlos?
¿Hubo comentarios de la persona que nos llevaron a preocuparnos por él?

Siguen las preguntas. El lector de esta Columna podrá agregar varias más.

Y el factor humano debe dar respuesta. Las verdaderas respuestas parten de los cerebros, no de los aparatos. En estos casos. Porque hablar de organizaciones, empresas, aeroclubes, hospitales o colegios no alcanza. Hay que hablar de capacidad de decisión, juegos políticos, estrategias de prevención y de macros y micros espacios de decisión.

EL CAMBIO COMIENZA POR MÍ CON SOSTÉN INSTITUCIONAL, si no, es VOLUNTARISMO.

Prevenir. La gran palabra


Me corro del ámbito aeronáutico. Nos instalamos un ratito en Valdocco, pueblo de las montañas del norte de Italia, con personas rudas, de poca preparación académica donde nació un genio de los Factores Humanos, con una visión grandiosa sobre lo que es la persona. JUAN BOSCO.  Don Bosco, o San Juan Bosco. A partir de su concepción del humano, de trabajar desde lo oratoriano inculcó la importancia de la prevención, generando el llamado "Sistema Preventivo". ¿En qué consiste? En que el docente esté con sus alumnos, considerar el patio como lugar de encuentro entre ambos. Así se puede conocer al chico, sus necesidades, lo no dicho en la clase, generar un seguimiento y acompañamiento.

PREVENIR     SEGUIMIENTO     ACOMPAÑAMIENTO

Prevención: estar por delante del problema, no esperar, (y así y todo, en su máxima grandiosidad, al mismo Don Bosco se le escapo algún pájaro...).

Hay mucho por hacer y la realidad -a veces- va por delante. Yo seguiré viajando; confiando en pilotos, controladores, operadores ARO-AIS que ayudé a formar. La vida continúa.

Lic. María del Carmen ALBAREDA
Psicologa
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

BIC: Bolígrafo
*Tinelli: Conductor de televisión argentino Wikipedia (Cliquear)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario