jueves, 14 de mayo de 2015

El regreso a casa de Kenneth Charney

El argentino Kenneth Charney, sentado dentro de la cabina de un Spitfire, junto con su camarada Pierre Clostermann

Esta historia la leí en el blog de Alejandro Covello (1) un Rara Avis como titula su blog. Con su permiso, que agradezco, transcribo parte de lo publicado.

Lo que escribe Alejandro, rescata una historia increíble, dormida en la memoria de algunos, desconocida por la mayoría.

Kenneth Charney, piloto argentino héroe de la Segunda Guerra Mundial. Conocido como el Caballero Negro de Malta. Una historia que no ha trascendido a los medios masivos de comunicación. Hace pocos días, el 9 de Mayo, sus restos han sido repatriados desde Andorra y descansan en el cementerio Británico de Chacarita, a 70 años de la finalización de la guerra. En palabras de Alejandro, ha regresado a casa… 

Kenneth Langley Barney, nació en Quilmes en el año 1920. Murió en Andorra, en la frontera española-francesa, a los 62 años, el 3 de junio de 1982, en plena guerra de Malvinas. A partir de ese momento, el escritor Claudio Meunier se abocó a trabajar en todos los frentes diplomáticos para conseguir que los restos regresaran a su lugar de nacimiento.

Alejandro comienza su relato así: Claudio Meunier (Nacido en Bahía Blanca escribió y compiló la historia de los voluntarios anglo-argentina a la RAF en la Segunda Guerra Mundial |1939-1945) había escrito en el año 2004, el libro “Alas de trueno, historias de los voluntarios en la Royal Air Force y Royal Canadian Air Force en la Segunda Guerra Mundial”. Un libro no tan solo maravilloso, sino necesario. En su capítulo 21, titulado “El As argentino” se cuenta la historia de Kenneth Charney, el argentino que posee más victorias aire-aire. Ken es un cazador, una estirpe nacida en la I guerra mundial. 
Un piloto de caza vuela aviones monopostos, de un solo asiento, vuela solo y lo acompaña luego la escuadrilla formada de otros 3 aviones. Están entrenados para navegar al blanco, vigilar los sistemas del avión, preparar su armamento y disparar con acierto. Nada sirve si el proyectil no penetra en el acero del enemigo y así un piloto de caza luego de 5 derribos se convierte en As de la aviación.

Claudio Meunier escribió: Charney ingresó en la RAF, la fuerza aérea británica, y a finales de 1941 inició su periplo bélico en la defensa de Malta. Fue aquí donde consiguió la primera de las siete victorias confirmadas y un Macchi 202 italiano que coleccionó hasta el final de la conflagración. Elevado a la categoría de as de la aviación, cinco aviones enemigos abatidos, fue el más letal de los pilotos argentinos de la II Guerra Mundial, con su mítico avión Spitfire. En Malta se ganó el apodo de Caballero Negro, por su temeraria táctica consistente en atacar de frente los escuadrones de bombarderos alemanes para provocar su estampida y proceder a liquidarlos uno a uno. Pero su momento de mayor gloria militar lo vivió tres años más tarde sobre los cielos de Normandía, donde tuvo a sus órdenes a Pierre Closterman, el gran as francés -23 victorias en sus alas- y donde fue el primer piloto aliado en descubrir los restos del VII Ejército Panzer en retirada, en una célebre acción que ha pasado a los libros de historia militar.

El capítulo  finaliza con la fecha de su muerte 3 de Junio de 1982. Murió sólo, pobre y la poca familia que poseía no fue al entierro ya que algunos vivían en Inglaterra y otros en la Argentina. Claudio había terminado su libro y escrito la vida heroica de Ken, pero sin saber dónde descansaban sus restos. Cuando preguntó le contestaron que en las condiciones de pobreza y sin prácticamente familia lo más seguro es que hubiera sido cremado, considerando que en Andorra no había espacio suficiente en los cementerios. A Claudio nunca le conformó esa respuesta.
A raíz de la investigación de Claudio Meunier, el periodista de Andorra Andrés Luengo, escribió una nota en un periódico de Andorra, que fue publicada el 5 de Octubre de 2005 y dando a conocer a su comunidad el vecino ilustre, héroe de la II GM, que había elegido vivir en esas tierras luego de retirarse de la RAF.

Mike Leonard piloto civil, quien fuera vecino de Ken, leyó el artículo y se contactó con Claudio Meunier. Mike le escribió a Claudio y le dijo que Ken murió a los 62 años, solo, sin familia, que bebía alcohol hasta el hartazgo y que no encontró paz después de la guerra. También le contó que él fue el único que acompañó sus restos hasta el cementerio de La Massana Andorra y que si no había sido cremado sus restos deberían estar todavía allí. Mike Leonard fue al cementerio a pedido de Claudio, para verificar si estaban los restos, habían pasado más de 20  años de la muerte de Ken. Mike caminó hasta el nicho donde creía recordar habían alojado los restos de su amigo Ken. No estaba claro ni seguro y supuso que era el nicho 212 o 209, ambos sin nombres.

Luego fue a la administración del cementerio y pido los registros, en ese momento Ken Charney comenzó a ser memoria, sus restos descansaban en el nicho 209. 
En la Comuna de la Massana, Ken volvió a ser noticia y aquella vez el título fue “El Héroe que recuperó el nombre”, hubo actos conmemorativos  y fue colocada una placa en lugar de un número.

El trabajo de mi amigo el historiador argentino Claudio Meunier permitió descubrir los restos de Charney en el Cementerio del Bosque de la Quera en La Massana, Andorra, cuando incluso la familia los había dado por desaparecidos. Pero su trabajó no terminó allí, sino por el contrario comenzó: Claudio se comunicó con la viuda y sus hijas para contarles el hallazgo, la viuda de Ken le pidió a su vez que haga todo lo posible por cumplir el deseo de su esposo, regresar a la Argentina.


Andorra TV

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video


No sé cuánto o como Ken consideraba Argentina su Patria, pero nada impide imaginarnos que más que Patria era volver a su casa natal, esa casa que alguna vez dejamos de tener y que siempre es el lugar del refugio, donde nada puede pasarnos, ¿dónde morir, si no es en nuestra infancia?… es posible que para Ken, la Argentina era eso y también quizás el capricho de detener la muerte  en un vuelo más….

Eran las 11 de la noche y luego del botellazo de Ken uno a uno los pilotos se levantaron, solo quedaron ellos Charney y Clostermann, no hablaron una sola palabra, solo bebieron y fumaron. Clostermann años más tarde escribiría: Todo terminó. El gran circo se ha ido, el programa era bastante cargado: los actores no demasiados malos y los leones se han comido al domador.
Se fueron a dormir cerrando suavemente la puerta del bar para no despertar al cantinero. Habían bebido para poder seguir brindando en un mañana y por otra misión.

Esta es la historia del anteúltimo vuelo del Caballero Negro de Malta, Kenneth Charney, su regreso a la Argentina.

John Hunter, Jorge Rodriguez, Alejandro Covello, Ronald Scott,
detrás Claudio Meunier, Tim Lough y Raul Lagarde
Dice Alejandro, previo al vuelo de repatriación:

El briefing fue en mi casa, era la coordinación previa al viaje y al otro día partiríamos en el vuelo 1160 con destino a Barcelona y luego nos dirigiríamos a Andorra para encontrarnos con Ken.  El equipo estaba conformado por John Hunter, Presidente del Consejo de la Comunidad Argentino Británica; Jorge Rodríguez, encargado de los servicios funerarios; Tim Lough, Chairman de la British Legion que agrupa a los últimos veteranos argentinos de la Segunda Guerra Mundial; Raúl Lagarde Capitán de la Guardia escocesa de Buenos Aires; Claudio Meunier, el dueño de esta historia; Ronald David Scott, piloto de Spitfires compañero de Kenneth, último sobreviviente del grupo de argentinos y yo que como piloto de Aerolíneas Argentinas, integraría la tripulación del vuelo 1160.

El regreso a casa


Dice Meunier la noche del viaje a la Argentina trayendo los restos de Ken: Esa noche en el aeropuerto de El Prat en Barcelona ocurrió la magia, el vuelo del Airbus 340 (LV-CSD) de Aerolíneas Argentinas que se deslizaba suavemente a través de las calles de rodaje oscuras, quedando solo visible por las luces de posición. En la cabina los cuatro pilotos en un silencio absoluto intercambiaban datos necesarios para arribar a la cabecera y despegar. Un silencio poderoso tan aturdidor como el de las cuatro turbinas invadió la cabina. Alejandro me lo prometió, Ken viajaría en la cabina, a su lado y abandonaría Europa para siempre como debía serlo, rodeado de cuatro camaradas pilotos honrando su profesión. Cuando el Airbus ocupó la cabecera de la pista, imaginé a Ken Charney sentado en el cockpit, mirando los controles, mirando la noche, queriendo sentir el poder de esa nave. 
El comandante del vuelo, dijo que estaban autorizados a despegar, Alejandro soltó el tiempo de un reloj y tomó los comandos para el despegue. Sé que estaba concentrado pero su corazón estallaba de emoción. Luego de un estremecimiento inicial cuando los cuatro aceleradores fueron llevados a máximo poder, Alejandro pensó una vez más, “vamos a casa”, esa frase que me atribuló durante la mayoría del viaje y finalmente en ese momento fue tan sentida por mí que me volví parte de ese momento que estaba viviendo con Alejandro. Dejábamos Europa, dejábamos atrás la soledad y la tercera muerte, el olvido.

Ken Charney debe haber descubierto desde el cockpit, su río marrón y más al Sur su Bahía natal, el humo a tango, el empedrado mojado, el café con leche, su idioma.

En Ezeiza, había otros héroes, otros ases que lo estaban esperando. Aviadores veteranos de Malvinas se habían reunido en la madrugada para recibir a Ken y a la misión, como en esa vigilia de guerra repetida tantas veces, cuando se escuchaba llegar la escuadrilla de combate y sus compañeros en tierra contaban uno, dos …..a veces un tercero y pocas veces la escuadrilla completa.
Esa madrugada llegó Ken y estábamos todos…

Gracias Alejandro por tu generosidad al permitir compartir tu nota.


La ceremonia en el cementerio Británico en Chacarita


Link: https://www.youtube.com/watch?v=LiTNNjI3h0A




(1) Alejandro Covello: Aviador militar egresado en 1985, retirándose con el grado de Capitán en 1999. Piloto TLA, Air Safety Officer, Investigador de Accidentes y Especialista en Factores Humanos y Organizacionales. Fundador del “ATENEO” seguridad en la Aviación, año 2001.
Actualmente Piloto de Aerolíneas Argentinas, cumpliendo funciones de Primer Oficial en Airbus 340. Instructor IATA, Instructor SMS Administración Nacional de Aviación Civil y Asesor en la Junta de Investigaciones de accidentes de aviación.

Blog: alejandrocovello.com

2 comentarios:

  1. Excelente Roberto, gracias por compartir esta historia!!!... me gustaria compartirla...

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    1. Gracias Eduardo. No hay problema en compartirla. Saludos

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