martes, 16 de junio de 2015

La comunicación: Instructor de vuelo | Alumno piloto


"El problema más grande en la comunicación es la ilusión de que ha tenido lugar."  
George Bernard Shaw


Todos recordamos nuestro primer instructor. En mi caso se llama igual que yo, Roberto.
Él fue quien abrió el camino, quien me dio las primeras nociones sobre el vuelo. No pasó mucho tiempo antes de que sintiera que yo podía tener el control y me sentía listo para pasar a la siguiente etapa. Me alentaba y me daba confianza. No siempre sucede así, ni se tiene la suerte que tuve en contar con él. 

Es el caso de un amigo que le pasó todo lo contrario, le “tocó” un instructor que no tenía la misma visión que Roberto, sobre lo que significa instruir a un alumno.  Era un obsesionado con el control del avión, tanto que no lo dejaba tocar nada. Por suerte no le duró mucho tiempo y le asignaron un nuevo instructor, el segundo en su vida aeronáutica. De arranque la experiencia fue distinta, le enseñó a relajarse, le decía  “es como bailar”. Lo dejó para seguir su carrera en una aerolínea.

Le asignaron otro instructor, el tercero, mi amigo me dijo: "él quería pasar más tiempo conmigo que yo con él".  Por lo que también le duró poco y llego el cuarto instructor. Era un matón, lo hizo llorar, lo frustraba, situación que lo superó y decidió cambiar de escuela. Nuevo instructor (el quinto) lo llevó tan lejos como pudo y, a continuación, se lo paso a su amigo, el número seis, para terminar el trabajo inconcluso. Los cambios continuaron. 

El instructor número siete que aparecía en su vida de alumno piloto era una mujer encantadora que le enseñó cosas nuevas, (tres clases), y el número ocho tuvo la paciencia del Dalai Lama, pero carecía de sentido del humor, lo que se denomina un amargado. El noveno fue igual que el número tres, pero recargado. El número diez y el once es mejor olvidarlos. La monogamia no es para todos y mi amigo ha hecho gala de ello. 
El actual, tiene un poco de todo lo que él quería y necesitaba: Paciente, divertido y muy, muy tranquilo. Puede que no sea el ideal; pero es suficiente para él, está conforme. 
Ahora, según me dijo, ha terminado su búsqueda del “instructor perfecto”. Una búsqueda que le ha llevado a consumir la misma energía que un ascenso al Aconcagua, todo éste esfuerzo sólo para descubrir que no hay "un” sólo tipo de instructor.

Mi amigo, en este derrotero, descubrió cuatro cosas:
  1. Que hay que elegir a la persona con la que se va a aprender a volar.
  2. Que se debe cambiar de instructor de vuelo si no se obtiene lo que se necesita.
  3. Cuando una persona da con un buen instructor se quedará con él para toda la vida, incluso cuando ya no de más instrucción. Las técnicas que nos enseñó se convertirán en buenos hábitos. También pueden llegar a ser amigo, y nos puede brindar otro tipo de apoyo. Se debe comprender que la relación estudiante|profesor es exactamente eso: una relación.
  4. En una relación, estudiante | instructor entra a jugar la compatibilidad, el compromiso y la comunicación. Esto es tan cierto, que debe ser una realidad entre el instructor de vuelo y el alumno piloto. 
El instructor tiene un gran impacto en nuestras vidas: es maestro, mentor y persona de apoyo, pero además de esto, es la persona de la que vamos a aprender nuestros hábitos, aptitud para el vuelo y nuestra cultura de seguridad. Sin embargo, en oportunidades, no somos capaces de poner énfasis en la importancia de la compatibilidad en la relación con nuestro instructor.

La relación debe ser primordialmente profesional, y a su vez, individual y personal. 
Para algunos es la primera experiencia, luego del colegio, en que se expondrán a una relación estudiante|profesor, tan directa. Por el contrario, pueden ser profesionales de diversas carreras, y de pronto se encuentran en la posición, a menudo vulnerable, de ser un estudiante; en varias ocasiones con un profesor más joven.

Aprender a volar exige de los estudiantes diferentes habilidades y capacidades físicas, mentales y emocionales. Mientras que las dos primeras son reconocidas ampliamente, el apoyo emocional necesario para aprender a volar es, a menudo, ignorado.

Un estudio realizado en Australia indicó que: Más del 75 % de los estudiantes no realiza una adecuada búsqueda de su primer instructor. La mayoría simplemente tuvo el instructor con el que había volado un amigo, el primero que le presentaron en la escuela de vuelo, o fruto del destino. Estimo que en nuestro país los índices deben ser similares.

El estudio también indicaba que sólo un alumno piloto se sentó, antes de su primer vuelo, con un instructor para que le comentara cual era el estilo de enseñanza, con el fin de evaluar la compatibilidad entre ambos. 

Las respuestas de los pilotos encuestados mostraron una proporción de 2 a 1 entre historias de horror (2), frente a las experiencias positivas en la relación instructor|piloto estudiante (1)

Las respuestas incluyeron frases como: 

"¿cómo podía ir todo terriblemente mal?
"Salgo de mis vuelos molesto y frustrado" y 
"No puedo trabajar en lo que estoy haciendo mal. Por qué no sé qué es lo que hago mal.

La comunicación estudiantes|instructores


El instructor ideal
Antes de buscar un instructor hay que pensar en las cualidades que nos gustaría que tuviera el instructor ideal, que es la persona con la que vas invertir gran cantidad de tiempo, que debería ser de calidad, y dinero.

¿Necesitas alguien con mucha empatía?
¿Trabajas mejor con un profesor estructurado?
¿Qué tan importante es el sentido del humor? ¿La humildad?
¿Tu instructor es misógino, prepotente, carente de empatía? puede que no haya una base sólida para una relación viable. Por el contrario, si aborrece "seguir la normativa" y disfruta de hacer bromas permanentemente, no estás en un ambiente propicio para el aprendizaje.

Tus propias cualidades y rasgos de personalidad:

¿Sos organizado?
¿Eres hablador?
¿Qué tipo de estudiante sos?
¿Qué tan bien te tomas una crítica?

Los mejores planes ...


Además de cartas aeronáuticas y hay otra carta esencial en la relación entre el instructor y el alumno: El mapa del futuro. Sentarte con tu instructor a hablar de tu entrenamiento de vuelo, es una buena práctica. El instructor debe tener un plan para tu formación: Etapas, hitos, lecciones y exámenes, además, debe tener un plan para establecer una adecuada comunicación. 

Es necesario reflexionar sobre lo realizado después de tu vuelo, es esencial en términos de aprendizaje. Tenés que conversar con tu instructor después de cada vuelo, y usar ésta oportunidad para discutir cómo salió y que desafíos tuviste que sortear. ¿Te sentiste frustrado o eufórico? Hablar de tu progreso, de las dificultades que tuviste: ¿A qué estabas apuntando cuando hiciste eso?, ¿Qué es exactamente lo hiciste? ¿Cómo lo describirías precisamente? ¿Por qué elegiste esa acción en particular? ¿Podría haber abordado la situación mejor? ¿Cómo lo harías diferente la próxima vez?

No todos los instructores hacen una carrera en la instrucción, sino al revés. Una conversación acerca de las intenciones de la carrera de tu instructor no es impertinente; es una buena planificación. ¿Cuándo tengas las horas necesarias te vas a ir? Averiguar si planea dejarte para ir a volar a otro lado, y cuándo. 

El arte de la comunicación: perspectiva de los instructores

La mayoría de los instructores tienen varias estrategias y recursos para ayudar a los estudiantes que luchan con los aspectos técnicos que conlleva aprender a volar. Coincidirán que el sentido del humor y la paciencia ilimitada son requisitos previos para el trabajo. El éxito de la asociación instructor|estudiante depende en gran medida de la compatibilidad.
  • Mantener el control. No hay nada peor que un instructor que se ofusca. Gritar indica que se ha perdido el control de la situación. Si el instructor ha perdido el control, ¿cómo va a confiar el estudiante en él? La confianza es un componente vital en la relación estudiante|profesor. Si sucede, lo mejor es disculparse y discutir la situación en tierra posterior al vuelo.
  • Conocer al alumno. Un buen instructor tiene que ser capaz de adaptar lo que tiene pensado enseñar para cada estudiante, un alumno piloto es una individualidad. Deben permanecer sensibles a sus necesidades. 
  • No abusar de su poder. Hacer maniobras, durante las primeras horas de vuelo que lleven al alumno a tener una mirada de terror, no es la mejor manera de instruir. Situaciones creadas para hacer gala de las habilidades acrobáticas ante un alumno con pocas horas, puede hacer que no regrese nunca más. 
  • Respeto.  La relación debe estar basada en el respeto. Si el instructor no respeta al estudiante y si el estudiante no respeta al instructor no ha posibilidad de aprendizaje.

Si el instructor cuenta con escasas herramientas para lograr el objetivo planteado, posiblemente utilice las mismas con todos los alumnos, sin tener en cuenta sus capacidades particulares, lo que es la teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner (1983)

Un ejemplo: Si la única herramienta que se tiene es un martillo, ¡es increíble cómo todo parece ser un clavo! 

La comunicación efectiva se construye desde el desarrollo de un alto nivel de confianza, al igual que cualquier relación sólida. Es imperativo que los instructores dediquen tiempo a conocer a sus alumnos y la mejor manera de enseñarles es tener en cuenta su carácter individual. Los estudiantes traen riqueza de conocimientos, habilidades y experiencia a su vuelo. El instructor debería comprender que estos conocimientos pueden ser catalizadores para una relación muy productiva. Si la confianza está en su lugar, la comunicación fluirá y la experiencia para ambos será gratificante.

Un modelo común y ampliamente utilizado de estilo de aprendizaje es el modelo de Fleming (2001) Visual|Auditiva|kinestésica (VAK). Según este modelo, la mayoría de las personas poseen un estilo de aprendizaje dominante o preferente; sin embargo, algunas personas tienen una mezcla mixta y equilibrada de los tres estilos:
  • Los estudiantes visuales
  • Los estudiantes auditivos
  • Los estudiantes Kinestésicos

Los estudiantes visuales tienden a:
  • Aprender a través de lo que ven
  • Piensan en imágenes y la necesidad de crear imágenes mentales vívidas para retener información
  • Disfrutan mirando mapas, gráficos, imágenes, videos, y películas.
Tienen habilidades visuales que se demuestran en la construcción de rompecabezas, lectura, escritura, comprensión de tablas y gráficos, un buen sentido de la orientación, el bosquejar, pintura, creación de metáforas visuales y analogías, la manipulación de las imágenes, la construcción, fijación, el diseño objetos prácticos, y la interpretación de las imágenes visuales.

Los estudiantes auditivos tienden a:
  • Aprender a través de la escucha.
  • Tienen habilidades auditivas altamente desarrolladas y son generalmente buenos para hablar y hacer presentaciones
  • Piensa en las palabras, en lugar de imágenes.
  • Conocen mejor a través de clases, discusiones verbales, conversaciones y escuchando lo que otros tienen que decir.
Tienen habilidades auditivas demostradas en escuchar, hablar, escribir, contar historias, explicar, enseñar, utilizando el humor, la comprensión de la sintaxis y el significado de las palabras, para recordar la información, con el argumento de su punto de vista, y el uso del lenguaje de análisis.

Los estudiantes Kinestésicos tienden a:
  • Aprender a través del movimiento, de hacer y tocar
  • Expresarse a través del movimiento.
  • Tener buen sentido del equilibrio y la coordinación ojo|mano
  • Recuerdan y procesan información a través de la interacción con el espacio a su alrededor
  • Les resulta difícil permanecer sentado por períodos largos y pueden distraerse por su necesidad de actividad y exploración.
Tienen habilidades en la coordinación física, capacidad atlética, utilizan el lenguaje corporal, la artesanía, la actuación, mímica, usando sus manos para crear o construir, bailar y expresar emociones a través del cuerpo.
Pueden parecer lentos debido a que la información no se les presenta en forma adecuada a sus métodos de aprendizaje.

El arte de la comunicación

"Cualquier palabra que pronunciamos debe ser elegida con cuidado, porque la gente va a oír y ser influenciada por ellas, para bien o para mal." 
Buda

Si bien los instructores suelen tener poco tiempo (se les "paga" sólo por vuelo, es todo un  tema para tratar en otra nota) no es aceptable en un instructor que deje “colgado” el final de un vuelo. La instrucción no termina cuando se apaga el motor del avión. Si las reuniones posteriores al vuelo son demasiado breves, de apurada, o si el instructor, habitualmente, ni se baja del avión y sigue con el siguiente estudiante sin discutir lo realizado con el alumno, es un tema que necesita ser tratado.  Si tu instructor no está abierto a discutir la lección a realizar y la realizada, ni a explicarte que harán durante el vuelo, o a realizar un adecuado debriefing, entonces será el momento de elegir otro instructor.

No dejes ir 35 horas haciendo circuitos de tránsito de aeródromo.  A un instructor que se hace cargo siempre de los mandos en final corta, o sentís la presión que hace sobre los pedales del timón cada vez que vos deberías hacer una corrección, podría indicar el momento para que dejes ir ... a ese instructor.
Roberto Julio Gómez




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