lunes, 22 de junio de 2015

La experiencia


En la actividad aérea estamos acostumbrados a que cuando ocurre un incidente o algo fuera de lo común para los pasajeros (por ejemplo un aterrizaje de emergencia) los medios de comunicación publican, generalmente, que la experiencia y el carácter excepcional del piloto evitaron lo que pudo haber sido un desastre o una tragedia. Otorgando el carácter de “héroe” a la persona.

El caso más reciente y de gran exposición pública, fue el vuelo 1549 de US Airways, donde un Airbus A320 bajo el mando del comandante Chesley Sullenberger, piloto experimentado, quien junto a su copiloto (del que nadie recuerda su nombre), acuatizó su aeronave con éxito en el río Hudson, después que ambos motores perdieron potencia,  a causa de la ingesta de aves durante el despegue del aeropuerto La Guardia | Nueva York en enero de 2009. Todos los pasajeros y la tripulación fueron rescatados sin lesiones.

Hubo otros actos individuales de pilotaje excepcional como el del río Hudson, donde la "experiencia" claramente influyó en el resultado seguro. 

Si realizamos un análisis más detallado de los acontecimientos surge que las resoluciones de éstas situaciones no se basaron sólo en la experiencia de un piloto, sino que esos pilotos contaban con otras herramientas. Por ejemplo, una buena formación, capacitación en toma de decisiones, entrenamiento para la interacción ante situaciones inesperadas y un buen CRM de la tripulación, cuestiones que también tenían un papel importante que desempeñar y así lo hicieron. Por desgracia, estos factores generalmente no se publican en los medios de comunicación y la impresión que se crea en los pasajeros y el público en general es que en la mayoría de estas situaciones de emergencia o complejas, la experiencia de una sola persona es la que hace la diferencia.

De la misma manera, en los casos trágicos donde el resultado es un accidente fatal, muchos factores estaban en juego, no solo la experiencia o no de vuelo de una persona. Naturalmente, el interés de los medios en un accidente aumenta cuando se trata de un piloto experimentado “tenía 16000 hs de vuelo” “el piloto era muy experimentado”  aunque esto suma un aspecto humano de la tragedia, los informes que se publican en los medios, a menudo, hacen poco o nada para ayudar a tener un conocimiento profundo de las circunstancias que llevaron al accidente. Recordemos como fue “ventilada” la vida de Lubitz, innumerable detalles de su vida privada expuestos a la consideración y, lo peor de todo, al comentario banal de cualquier persona. Periodistas, lectores y oyentes convertidos en discípulos del amigo Sigmund, emitiendo opiniones a diestra y siniestra sobre las razones del aparente suicidio de una persona.  Si en esta nota digo que experiencia y seguridad no son sinónimos, con el accidente de Germanwings depresión y suicidio tampoco lo son. 




Si buscamos en los archivos de la NTSB o cualquier otra agencia de investigación de los accidentes de los últimos 20 años, podemos tener un testimonio fáctico del hecho de que la experiencia por sí sola no es necesariamente una protección contra la vulnerabilidad a un accidente.

Accidentes fatales también les suceden a los pilotos experimentados y en algunos accidentes, éstos pilotos estaban realizando un vuelo que involucró un riesgo mucho mayor, y en consecuencia encontraron que, en esas circunstancias, su experiencia de vuelo fue incapaz de ayudar a evitar el desastre. En otros accidentes pilotos experimentados no pudieron impedir que factores, ajenos a su experiencia, influyeran en sus acciones; y en otros más, la vasta experiencia del piloto pudo haber llevado a tomar decisiones que, en retrospectiva, se asociaron con aceptar un riesgo mayor de lo necesario, ¿Cuál es el riesgo que usted está dispuesto a aceptar?

"La evidencia sugiere que existe en general una predisposición a participar en prácticas comprometidas y deliberadas, lo que parece ser la característica más distintiva de los expertos", según un informe de la Federal Aviation Administration | FAA. 

Como primera conclusión podemos decir que la experiencia por sí sola no siempre evitará a un piloto tener un accidente:
  • La experiencia por sí sola nunca puede ser tomada como una acción de mitigación cuando el índice de riesgo indica que la operación no es recomendable. El uso de la experiencia del piloto, como la mitigación de los posibles riesgos operacionales es desaconsejable siempre. 
  • Si los riesgos son inaceptables para un piloto calificado y competente, no debería haber ninguna razón para que un piloto experimentado lleve a cabo la operación.
  • La toma de decisiones y la experiencia no son necesariamente sinónimos.
  • La experiencia no puede superar las limitaciones físicas y mentales de los seres humanos.
Entonces ¿Puede la experiencia ayudar a un piloto a evitar un accidente?

Es una pregunta frecuente. Si damos una respuesta afirmativa estaríamos infiriendo que la seguridad y la experiencia son sinónimos; si lo tomamos como sinónimos podríamos estar a la puerta de encontrar la solución para evitar todos los accidentes, simplemente eligiendo tripulaciones con vasta experiencia para volar aviones que realicen vuelos comerciales. Sin embargo, por desgracia, este no es siempre el caso. En ocasiones, los pilotos experimentados están involucrados en accidentes. ¿Entonces? ¿Cosa facciamo? Diría un italiano. ¿Qué hacemos?

Por lo pronto, para ir aclarando el panorama, un piloto experimentado no es el que tenga más horas de vuelo. Es considerado como un experto el piloto que se caracteriza por una combinación de conocimientos, habilidades y competencias. Un piloto que muestra buena aptitud para el vuelo, es disciplinado, y aplica esos atributos con seguridad y eficacia a su vuelo. 

En su libro Disciplina de vuelo (McGraw-Hill 1998), se describe a los pilotos expertos como aquellos que "(...) son conscientes de sus capacidades y limitaciones, del trabajo en equipo, conocen sus aviones, el entorno físico, normativo y organizativo, y los múltiples riesgos asociados con el vuelo." la experiencia, el trabajo en equipo y un conocimiento profundo de la aeronave, de sus sistemas y el entorno en el que opera, puede ser muy valioso en caso de una emergencia. 

Sin embargo, experimentados pilotos aceptan mayores riesgos por lo que pueden no ser tan seguros, por el contrario, un piloto con menos experiencia de vuelo, trabajando dentro de los límites de su competencia si resulte más seguro. En determinados pilotos entran a jugar unos defectos muy humanos, como la complacencia, la distracción, error de juicio y la escasa supervisión. Rara vez, o nunca, estos accidentes son atribuibles simplemente a la mala suerte. La comprensión de las circunstancias que llevaron a que ocurran esos accidentes será beneficiosa para cualquier piloto que pueda pensar que sólo la experiencia es barrera suficiente para evitar un accidente.

El comportamiento basado en la destreza adquirida en la experiencia, permite ejecutar la secuencia de acciones pertinente sin un proceso consciente y permanente de atención y reacción, y sólo exige comprobaciones conscientes intermitentes para asegurar que todo sigue su curso normal.
Es decir, nos garantiza la automatización del comportamiento sin utilizar nuestro pensamiento presente para realizar la acción. Un ejemplo el manejar un auto. Al principio miramos los pedales, en la medida que adquirimos experiencia ya no tenemos que "pensar" que hay que presionar el pedal del embrague para pasar un cambio. La ventaja de este tipo de comportamiento es que, una vez que se pone en marcha, requiere poco esfuerzo del operador. Permite realizar otras actividades simultáneamente como son: comunicarse con el controlador, mirar al exterior en un rodaje, mirar el circuito de tránsito del aeródromo, planificar la acción que sigue en el procedimiento establecido. Y algo muy muy importante nos da previsibilidad.

Muchos creen que una vez que hayan adquirido experiencia, serán menos vulnerables porque al poseer mayores habilidades y conocimientos podrán usarlos para evitar accidentes. El haber ganado experiencia y calificaciones da la sensación de disipar muchas ansiedades. También hemos escuchado a pilotos describir escapes o situaciones cercanas a un desastre que su "habilidad evitó" que se materializara, con el tiempo podemos darnos cuenta que  varias de estas historias habían sido, sin duda, embellecidas por cada relator, con el fin de impresionar a los demás de su habilidad o valentía de ver la cara del peligro y haber escapado o hacer gala de su buena fortuna. Sin embargo, los accidentes que sucedieron a los pilotos experimentados despoja de esa ilusión de protección que muchos creen que posee un piloto experimentado. Cada vez que leo informes y artículos sobre seguridad en la aviación, he desarrollado una mejor comprensión de los factores causales que llevaron a pilotos, con o sin experiencia, a un accidente. Luego, más tarde en mi carrera llegó un nuevo enfoque para la comprensión de estas cuestiones. Se denomina "factores humanos". A pesar de todo el conocimiento que la actividad aeronáutica adquirió sobre los factores humanos, la mayoría de los accidentes de aviación siguen siendo atribuibles a estos factores.

¿Este tema es privativo de pilotos? No, perfectamente aplicable a los controladores de tránsito aéreo. donde podemos encontrar ejemplos muy similares. 

Armado con un mejor conocimiento y comprensión de la causalidad de los accidentes, ahora puedo decir que la experiencia por sí sola no me garantiza que no voy a estar involucrado en un accidente. Que todos y cada uno de los vuelos deben abordarse con un nivel de respeto de los riesgos y peligros presentes.

Roberto Julio Gómez


PD el nombre del copiloto del vuelo 1549 es Jeffrey Skiles

No hay comentarios.:

Publicar un comentario