miércoles, 29 de julio de 2015

Lic. Albareda | ¿Por qué las cebras no tienen úlceras?

Robert Sapolsky 

Es profesor de biología y neurología en la Universidad de Stanford, ganador de la beca MacArthur, también conocida como "beca de los genios". 

Uno de sus estudios se denomina  ¿Por qué las cebras no tienen úlceras? 






Cebras, Leones, Controladores, y Operadores ARO AIS 



El mecanismo por el que actúa el estrés es uno de los más ancestrales que compartimos con el resto de los animales; la diferencia es que, mientras un león y una cebra sólo se estresan unos minutos al día cuando uno persigue al otro, nuestra especie es la única que puede generar esa misma reacción fisiológica y extenderla indefinidamente con sólo pensar en la hipoteca, en los sueños frustrados… y muchísimos otros factores psicosociales, sobre todo los relacionados con el entorno laboral.

Como dice Sapolsky, un poco de estrés es bueno, nos pone en alerta y nos permite salir airosos de situaciones conflictivas; pero el estrés continuado es devastador.

Se presta mucha atención al estrés de los CTAs y operadores ARO AIS en lo referido a la carga mental o cognitiva; pero mucho menos al apoyo emocional cuando se han visto involucrados en incidentes causantes de estrés.
Me refiero a sucesos rutinarios, cotidianos, repetitivos, que van dejando secuelas psicológicas ¡Ni qué decir si el suceso hubiera sido un accidente!

Diario de una CTA

« El mes pasado una aeronave sufrió el bloqueo de una turbina en el momento del despegue. Desde la torre, yo veía cómo el avión no lograba ganar altura, mientras el piloto continuaba intentando la maniobra. Finalmente, el otro motor alcanzó la máxima potencia, la aeronave hizo un giro y logró un aterrizaje de emergencia, que yo coordiné.
Pese a la satisfacción por el feliz desenlace, en los siguientes días comencé a sufrir pesadillas recurrentes en las que veía al avión estrellarse sobre la ruta».

Diario de una Operadora ARO AIS

Ya sabés cómo son algunos pilotos…ya los conocés.
Se va a un Aeródromo NO controlado y no notifica el arribo…después dirá que no se dio cuenta, que se olvidó, que no tiene celular, que en el campo no hay señal,…bla…bla…
Para mí no es “alguien”, para mí es Juan Pilot, nos conocemos, ayer me compartía historias de sus hijos… Hace una hora y media que debiera haber arribado… me preocupo… ¿Qué hago? ¿Llamo a Búsqueda?... son muchos $$$…la Escuela de Vuelo no puede pagar ese monto…mejor espero… no, ya pasó mucho tiempo… ¿Qué hago?...EZE no dudaría… yo sí…
¿Por qué me amargo la vida por ellos?
¡Al fin! Llamó el director de la escuela…avisa que Juan Pilot ya arribó.  Sano y salvo.                
¡Uf, ahora me quedo tranquila!
¿Por qué tengo este dolor de cabeza? ¿Por qué tengo un nudo en medio de la panza?

Una semana después…

Vuelve Juan Pilot a presentar un plan de vuelo, sonriente, como es él.
Lo veo y me transformo. Lo reto como si fuera un niño. Me vuelvo madre.
Le cuento el estrés que sufrí al no saber nada de su vuelo, aunque fuera por pocos minutos.
“¿No te das cuenta que nos preocupa tu actitud? ¿Qué te costaba hacernos una llamadita?”
Y él, simpático, seductor, responde:
“Tranquila, bonita. Hierba mala nunca muere. Y olvidate de Búsqueda. ¡Si no tienen ni aviones! ¿Van a sacar el Hércules?” Jaja.
(Es cierto, pero también sé que podíamos avisar a la escuela y ellos saldrían a buscarlo con uno propio).
¡Todo sería más sencillo si hubiera llamado!

Me resulta un esfuerzo manejar mis emociones. Mi compañera –en cambio- lo grita. Esgrime la RAAC 91, los reglamentos, la obligatoriedad de notificar arribo, etc. Y se genera discusión. Tampoco gestiona las emociones. La empatía: al bolsillo.

El Aeródromo de Luján y el de Gral. Rodríguez tienen los mismos números de pista y la misma frecuencia para las comunicaciones. Cuando, hace tres días,  varios aviones se desviaron por una aeronave plantada en el medio de la pista de uno de ellos, me sobresalté ¿Dónde estaban, de cual cabecera se alejaban? ¿En cuál cabecera aterrizaban? ¿La de Rodríguez o la de Luján?

Las reacciones

Las reacciones ante situaciones de conmoción emocional pueden adoptar la forma de olvidos, irritabilidad, dificultad para concentrarse, insomnio, dificultad para reconectarse con el espacio laboral, pesadillas, etc.
Haber mantenido la calma y tomado buenas decisiones en el momento del suceso crítico, no impide que sufra las mismas reacciones como si hubiera estado involucrado en el problema.

¡Basta de tanta psicología, son profesionales! Sí, más de uno está pensando esto. Acuerdo que deben aprender a fortalecerse y quejarse menos. Pero como no se llega por obra de birlibirloque, debieran contar con una estructura armada que les ofrezca herramientas de sostén.

La falta de empatía, de comprensión de la compleja dimensión del sufrimiento ajeno, y la carencia de recursos técnicos para colaborar en el alivio a través de la palabra adquieren aquí una patética realidad.

Otros se vuelven arrogantes, autoritarios, discriminadores, por celos y rivalidad, negando la necesidad de auxilio emocional a los operadores.

Las personas y la estructura que los emplea

Es necesario tomar conciencia de la necesidad de asistencia al personal.
El sistema aeronáutico requiere una estructura estable, dentro del Organigrama institucional, encargada de atender estas necesidades de las personas, dentro de otras funciones y tareas.

No alcanza con un psicofísico con cierta periodicidad.  Se requiere sostén constante.
Para ello ya existe, en muchos países, el Programa MEIC que utiliza técnicas desde lo individual y lo grupal con los afectados  y métodos para aprender a reducir la sensibilización.

También es importante que esta forma de gestión del estrés se inscriba en un programa más amplio de prevención.

Los conocimientos en el área de la gestión del estrés se está desarrollando continuamente y, por lo tanto, los programas deben revisarse constantemente y sufrir actualizaciones a la luz de la nueva información.

“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Buda



Lic. María del Carmen ALBAREDA
                                                                                           Psicóloga
                                                                                             Capacitadora en Factores Humanos
                                                                                                 mdelcalbareda@yahoo.com.ar



Bibliografía de consulta:

ROBERT M. SAPOLSKY , ¿Por qué las cebras no tienen ulcera?: La guía del estrés - ALIANZA EDITORIAL, 2008
ROMÁN, VALERIA (Diario Clarín 25/7/2015) “La meditación ya es parte de la terapia con el médico”

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