lunes, 10 de agosto de 2015

¿Capacitarme?

Roberto J. Gómez
Es frecuente escuchar reclamos sobre la necesidad de "recibir" capacitación. “Nunca nos capacitan”, “todo pasa por Buenos Aires”, “No nos dan cursos” y un libreto lleno de frases más o menos correctas para la ocasión. Es decir, se vería mal que una persona dijera “no me interesa capacitarme”, por lo que reclamar por cursos está muy bien visto. 

Llegada la hora crucial de tener la oportunidad de realizar un curso, comienza el gataflorismo “capacitatorio” 

- ¿Lo da fulano? “Ese” a mí no me va a venir a enseñar nada, conmigo no cuenten. A ese curso no voy.

- ¿Es virtual? Pero en el trabajo no tengo tiempo y no voy a dedicar tiempo en casa a cosas del trabajo, llego muy cansado o cansada.  (Escrito en versión moderada, en realidad sería “no voy a perder tiempo en casa con un tema del “trabajo”)

- En mi trabajo no hay internet, por lo tanto yo no puedo participar de un curso en línea porque la computadora con internet más cercana está a 780km y el camino es intransitable y cuando llego a casa... Ver el punto anterior
(Es fácil comprobar los ingresos a Facebook, twitter, instangram,  corte y confección en línea, recetas varias, las diez formas de rascarse el higo, youtube, etc en horario laboral a través de un smartphone, Tablet, IPhone, y cuanto aparato permita una conexión a internet, con los cuales se puede ingresar a cualquier plataforma moderna de capacitación) 

- ¿Pagar para capacitarme? Nooooooooo me lo tienen que dar gratis en el trabajo. ¿¡Por qué tengo que pagarlo yo!? Es un tema de ellos y por principios morales yo no voy a invertir en mi capacitación porque es un deber del empleador y como ayer firmé el Manifiesto de Sierra Maestra y defiendo los postulados revolucionarios anticapitalistas, precisamente en el punto de la capacitación como bandera los derechos de ser capacitados, etc…

- No voy a gastar plata en capacitarme…

- ¿Me convocaron para un curso?:
  • No puedo, me voy de licencia.
  • No puedo, me mudo y no tengo tiempo. 
  • No puedo, me duele el segundo metatarsiano del pie izquierdo…
Como me escribió, hace pocos días, una controladora de tránsito aéreo: “También hay, por el otro lado, una subcultura de "si no me capacitan, no me capacito", que también viene de voces del pasado, donde se pretende que para capacitarme, "me tienen que pagar". Increíble, pero esto existe. Entonces, los mensajes comunicados en este caso, pueden ni siquiera ser tenidos en cuenta por gente que se refugia en el pasado para evadir nuevas responsabilidades, nuevos desafíos y realidades…

Cuando se le pregunta a una persona si tiene los conocimientos necesarios para el puesto que ocupa, no siempre se obtiene una respuesta veraz. Algunos creen que si no responden afirmativamente, perderán su lugar. Otros pueden ocultar su falta de conocimientos o comprensión por timidez o temor. Es necesario evaluar la competencia, para que una persona pueda desempeñarse en forma independiente. Se debe tener la oportunidad de demostrar los conocimientos prácticos, eso si, sin humillaciones ni riesgos personales.

El aprendizaje es un fenómeno social que acontece en el ámbito personal y como tal es intransferible. Soy yo el que aprendo y, al igual que pasa, por ejemplo, al comer, dormir o correr, nadie puede hacerlo por mí. Aprender consiste en acumular experiencia reutilizable en el futuro, y para ello se necesita motivación, se necesita tiempo y práctica. Lo que aprendemos forma parte de nosotros, de nuestro bagaje, y nos lo llevamos puesto donde quiera que vayamos. Para aprender es fundamental tener objetivos que alcanzar y metas que cumplir. Por tanto, es imprescindible la motivación y el interés. Cualquier intento de facilitar el aprendizaje, por los medios que sea, que no parta desde los intereses, las preocupaciones, las necesidades de aquéllos a quienes va dirigido, está condenado desde el vamos. 

En la era anterior a la aparición de Internet en nuestras vidas, (si chicos, hubo una época en que Internet no existía y la TV era blanco y negro) el desarrollo de la información era lento. La vida del conocimiento, en general, era medida en décadas. Actualmente, estos principios han sido alterados. El conocimiento crece exponencialmente. En muchos campos, la vida del conocimiento se mide en meses y años. El conocimiento de los avances tecnológicos, la incorporación de nuevos métodos de navegación, el desarrollo de sistemas de gestión de seguridad operacional, la gestión de riesgos, la competencia lingüística en fraseología aeronáutica en Ingles y los factores humanos, por citar algunos, crean la necesidad de capacitación continua. 

Hoy, no es suficiente que un piloto sepa aterrizar y despegar dignamente, o realizar un procedimiento instrumental. Lo mismo para un controlador de tránsito aéreo. No es suficiente controlar con lo aprendido en el curso de Controlador. Uno de los factores más persuasivos para convencer a quién se resiste,  es la reducción de la vida media del conocimiento. La “vida media del conocimiento” es el lapso de tiempo que transcurre entre el momento en el que el conocimiento es adquirido y el momento en el que se vuelve obsoleto. La mitad de lo que es conocido hoy no era conocido hace 10 años y en ese tiempo la cantidad de conocimiento en el mundo se ha duplicado y se duplica cada 18 meses de acuerdo con la Sociedad Americana de Entrenamiento y Documentación (ASTD, por sus siglas en inglés). 

La forma más fácil de probar este punto es que hasta el año 2002 a nivel mundial la separación entre aeronaves para mantener un espacio de seguridad era de 5 nm horizontal / 2.000 pies, vertical. Todos los controladores se creían seguros manteniendo este paradigma, quién la vulnerara podía sentirse, con todo derecho de hacerlo, que había reducido los márgenes de seguridad.
Después surgió un nuevo concepto: la separación vertical mínima reducida (RVSM) y el mínimo de separación actual es de 1000 pies. ¿La seguridad se redujo en un 50% después de la introducción de la RVSM? No, los adelantos tecnológicos hicieron que se avanzara rápidamente en seguridad y con la disminución de separación vertical, se pudo incrementar el tráfico aéreo. Hoy un controlador aplica RVSM como el paradigma de seguridad actual. Esto es la reducción de la vida media del conocimiento. En menos de 10 años cambiaron no solo conocimientos, sino paradigmas.

El aprendizaje es un proceso continuo, que dura toda la vida. El aprendizaje y las actividades laborales ya no se encuentran separados. En muchos casos, son lo mismo.

El aprendizaje informal es un aspecto significativo de nuestra experiencia de aprendizaje. La educación formal ya no constituye la mayor parte de nuestro aprendizaje. El aprendizaje ocurre ahora en una variedad de formas: a través de comunidades, redes personales, y a través de la realización de tareas laborales. No es suficiente el conocimiento que adquirieron en su etapa de formación, por que aquella situación, quizás, ya no existe. 

El conocimiento también evoluciona permanentemente, y aquello que era una verdad incuestionable hasta la semana pasada, ahora al menos, puede ser considerado relativo. Por eso es necesario el aprendizaje permanente, tanto de las organizaciones como de las personas. Cuanto más aprendemos, más comprendemos nuestra ignorancia.

Para ello debemos tener presente dos aspectos: El pensamiento sistémico y el modelo mental.

Nubes de tormenta, el cielo gris plomo, viento fuerte, árboles que se agitan y desprenden sus hojas. Se larga a llover. El agua de lluvia cubre las calles, cae sobre los techos de casas y edificios; escurre por las bocas de tormenta, los desagües conducen el agua hacia ríos, lagunas o al mar dependiendo dónde vivamos. Todos estos acontecimientos están distanciados en el tiempo y en el espacio, y quizás no tengamos en cuenta el destino final del agua una vez que el tiempo mejora. Evaporarse por efecto del calor del sol y transformarse nuevamente en nubes. 
Solo se comprende el ciclo o sistema de una tormenta si lo miramos como un todo, no con una mirada de cada elemento individual. Solemos quedarnos con la foto y no ver el conjunto, nos anclamos con nuestros problemas. El pensamiento sistémico es ver que estos acontecimientos que están distanciados, están conectados dentro del mismo patrón. Cada cual influye sobre el resto, y la influencia está habitualmente oculta. Sólo se comprende el sistema de la tormenta al contemplar el todo, no la foto. 

Cuando las personas de una organización se concentran únicamente en su puesto de trabajo, no sienten mayor responsabilidad por los resultados que se generan cuando interactúan todas las partes. Más aún, cuando los resultados son decepcionantes, resulta difícil saber por qué. Sólo se puede suponer que "alguien cometió una falla". Cuando nos concentramos sólo en nuestra posición, no vemos que nuestros actos la trascienden. Cuando esos actos tienen consecuencias que nos perjudican, incurrimos en el error de pensar que estos nuevos problemas tienen un origen externo. "El error es del otro".

Los "modelos mentales" son supuestos hondamente arraigados ("si no me capacitan, no me capacito"), generalizaciones e imágenes que influyen sobre nuestro modo de comprender el mundo y actuar. A menudo no tenemos conciencia de nuestros modelos mentales o los efectos que tienen sobre nuestra conducta. Es imprescindible ser capaz de encontrar información, seleccionarla (evaluar y juzgar la que es útil) y aplicarla en la práctica. No el copiar y pegar tan extendido en la cultura Wikipedia, (Wikipedia es genial, el uso que se le da no siempre es el adecuado) sino que me refiero al análisis, evaluación y síntesis. Saber buscar es, esencialmente, saber preguntar. 

El conocimiento no tiene excesivo valor si no se lo pone en práctica. Por esa razón, el objetivo último del aprendizaje es modificar el comportamiento de una persona para que haga las cosas de manera diferente y mejor que antes. Si pienso que no necesito saber y que quien tengo delante no tiene nada que enseñarme, entonces no le escucho, ya que sólo quiero que confirme lo que pienso. Así, no reflexiono, no me hago preguntas y, por tanto, no aprendo, porque me domina la soberbia, se bloquea el interés, la innovación y el aprendizaje. ¿Alguien cree que podrá aprender a cocinar por el hecho de pertenecer a un grupo de expertos en el tema, por el hecho de leer artículos, participar en foros, chats, etc.? Falso. Aprenderá cocinando, y cuanto más practique, mejor.

La cultura de seguridad está directamente relacionada con la capacitación, con el aprendizaje. 

Por otro lado, me he encontrado con personas que utilizan, en muchos casos, sus días de licencia para para participar en un curso, que pagan de sus bolsillo al igual que el viaje, o buscar viajar a dedo aeronáutico. Personas que no apelan al “si no me capacitan no me capacito” esas personas son las que hacen falta.

La aviación está experimentando un período de cambio, cada vez más rápido y dinámico en un gran número de áreas. Hay cambios en aspectos técnicos, de seguridad, de reglamentación, de investigación, comerciales, organizativos, ambientales, políticos y económicos. Además, las características demográficas de la población de la aviación actual, así como los jóvenes de los cuales surgirá el personal de aviación, pilotos, controladores aéreos, TCP, ingenieros, mecánicos, etc. también están cambiando. En el área normativa, la gestión de la seguridad operacional basada en el cumplimiento de una adecuada gestión del riesgo, es un cambio fundamental en los métodos tradicionales. Todos estos cambios tienen un impacto importante en la formación presente y en el futuro de la aviación civil en prácticamente todas las áreas. Por eso hace falta, profesionales con ganas de capacitarse, de mente abierta, capaces de salir de su lugar de confort para plantearse y abordar los nuevos desafíos.

La capacitación es un viaje hacia el cambio, no un destino.

Roberto Julio Gómez
flap152@protonmail.com


Aporte realizado por un lector.
Gracias por compartirlo

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Referencias utilizadas:
MARTÍNEZ, Javier (2004). El papel del tutor en el aprendizaje virtual
Billikopf, Gregorio Encina. "A Win/Win Situation". California Tomato Grower, Marzo de 1982, p.14.


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