sábado, 5 de diciembre de 2015

Columna | SOBRE VALORES, COMPETENCIAS Y TALENTOS

Lic. Mendoza
Hace unos días presencié, sin querer y al pasar, una conversación, que más allá de resultarme absolutamente bizarra, me pareció absurda y contradictoria en sí misma. “Alguien” (un caballo desbocado) conducía la reunión y no paraba de hablar y hablar como si se estuviese ahogando con las toneladas de palabras que al parecer necesitaba soltar para poder vivir, transmitía a “otros” (una momia, un dinosaurio aletargado, dos mariposas multicolor, una mosca domesticada y dos caballitos de mar de ojos saltones) su fantástica idea que versaba en la definición del “Perfil y de las Competencias del Controlador de Tránsito Aéreo”, conceptos demandados con urgencia por su santidad la OACI y necesarios para la resignificación del rol de estos seres tan particulares del mundillo aeronáutico. 

No voy a ahondar en los detalles de dicha conversación ni en el porqué de mis percepciones de la misma y de los personajes que de ella participaban, porque necesitaría escribir una nueva columna para hacerlo y esta versaría obligatoriamente en cuestiones relacionadas con ciertas psicopatologías, lo cual no es métier de este blog. Solo voy a resaltar, de modo simbólico, dos o tres frases que se me pegaron en los tímpanos y que me quemaron como alquitrán caliente. Quienes tengan como, sabrán interpretarlo, quienes no... ¡No! 

- “me parece que para eso necesitamos convocar a gente con experiencia o especialistas en ese tema” (dijo la momia con voz temblorosa), “yo decido quien tiene experiencia y quienes son los especialistas” (retrucó el caballo) 

– “acá habría que trabajar Factores Humanos” (susurró una de las mariposas multicolor mientras se pintaba las uñas de los pies de color rosa), “¡no me vengan con esas porquerías! Yo voy a dar Factores Humanos a mi manera” (relinchó el caballo mientras le pegaba una patada a un escritorio solitario y lo hacía salir despedido por la ventana)

- “yo de eso no tengo la menor idea” (dijo uno de los caballitos de mar de ojos saltones mirando al otro caballito de mar de ojos saltones que justo estaba actualizando su estado en facebook), “no importa. Yo te enseño como.” (se apuró a aclarar el caballo mientras mostraba la pantalla de su PC dividida en dos y en la que se podía ver de un lado el buscador de google y del otro una página de wikipedia) 

En fin...paisajes cotidianos que aún se ven por la comarca aeronáutica, pero que ojalá los vientos que asoman, soplen tan fuerte como para remover algunas hojas secas. 

Bien, esta escena despertó en mi alienada conciencia y memoria, ciertos recuerdos del pasado que voy a desenpolvar y que están relacionados con un trabajo de investigación que realicé entre los años 2002 y 2004 y que tomé como base para un paper que escribí y titulé “Cambio y Aprendizaje en las Dependencias de Control de Tránsito Aéreo | Como manejar la ansiedad de los Controladores de Tránsito Aéreo para maximizar el aprendizaje y lograr un cambio significativo en la organización.” 

En aquella oportunidad estaba en mi primera gestión como Jefe de Entrenamiento e Instrucción ATS en la Torre de Control del Aeropuerto de Ezeiza y en mi primer año como operador del ACC de Ezeiza.

En la investigación participaron voluntariamente 87 Controladores de Tránsito Aéreo de la Argentina y de otros países de la región. El rango etario iba de los 21 años a los 56 años, hombres (36%) y mujeres (64%) con diferentes niveles de educación, antigüedad en el puesto de trabajo y habilitaciones locales. El instrumento utilizado consistió en una encuesta de 25 preguntas confeccionadas según la Escala de Likert, 10 preguntas de opción múltiple y cinco preguntas de respuesta abierta y desarrollo libre. El objetivo de dicho trabajo pretendía denotar las principales competencias (auto-percibidas) que se consideraban como necesarias para ser un “buen Controlador de Tránsito Aéreo” y aquellas otras que, si bien no eran consideradas como técnicas específicas, resultaban necesarias para una adecuada identificación con el rol y con los objetivos de la organización.

Los resultados fueron analizados, clasificados y parte de los mismos plasmados en el trabajo que menciono en algún párrafo anterior a este. En esta oportunidad comparto con ustedes parte de esos resultados:

Valores:Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.” Asimismo, el concepto de valor está íntimamente ligado el concepto de “norma” o “ley”. “Cada Ley representa un valor, y por eso podemos decir que es un medio para un fin, porque sirve para organizar a la sociedad respetando esos valores. La misma está guiada por valores que son comunes a todos y que compartimos y aceptamos como "buenos". La Ley y los valores se funden en una unidad indivisible: esta síntesis entre ley y espíritu, que se define como "espíritu de la Ley", nos permite afirmar que la piedra angular de nuestra construcción social es el valor. La ley es un medio para un fin: organizar la sociedad en torno a valores comunes y compartidos.” (Construcción Ciudadana – Fundación Pensar).
  • Respeto por la autoridad y las normas: sin este valor todo sistema se caracterizaría por el desorden y la anarquía. Cada persona cumple un rol específico en la sociedad y en su puesto de trabajo y cuando logramos entenderlo de esa manera y reconocemos que no podemos hacer las cosas como se nos antoja sino como deben ser hechas, las cosas por si solas logran equilibrarse y funcionar adecuadamente.
  • Espíritu de equipo: en una organización, todos somos importantes, pero por separado difícilmente podamos alcanzar nuestros objetivos y cumplir con nuestras metas. La opinión y el trabajo de los demás debe ser reconocido y respetado. De esta manera se logra consolidar el sentimiento de pertenencia. 
  • Prudencia: significa evitar riesgos innecesarios, actuar con cuidado, planificar y pensar antes de hacer las cosas. Cuando una organización se basa en decisiones caprichosas, sin fundamentos, sin planificación y solo en base a la improvisación, los resultados de seguro serán desastrosos y ya sabemos que en aviación, una equivocación o acto imprudente puede significar la muerte de muchas personas.
  • Honestidad: es ser coherente respecto de lo que se dice y lo que se hace. Si me considero un profesional y grito a los cuatro vientos que lo soy, indefectiblemente estoy OBLIGADO  a actuar como tal. Los sacos, las corbatas, los perfumes y los discursos torpes y vacíos ya están demodé en el ámbito aeronáutico. No puedo hablar de factores humanos en clase y tratar a las personas como basura en la vida real. 
  • Responsabilidad: es reconocer las consecuencias de los propios actos. De nada sirve tirar la pelota para otro lado... ¡la pelota siempre vuelve!

Competencias: el término competencia está vinculado a la capacidad, la habilidad, la destreza, los conocimientos, las actitudes, las aptitudes y la pericia para realizar algo en específico o tratar un tema determinado. Es decir, todo lo que una persona necesita tener (y ser) para poder desempeñar un rol específico en un puesto de trabajo también específico. 

Existen diferentes niveles y grados de competencias pero en esta oportunidad solo me voy a limitar a enumerarlas sin ningún tipo de clasificación ni orden de importancia. Las competencias necesarias requeridas para ser un “buen Controlador de Tránsito Aéreo” son:
  • Adaptabilidad: para reconocer, amoldarse y asimilar con naturalidad los cambios ofreciendo el mínimo de resistencia posible. El entorno aeronáutico, debido a la significativa influencia de la tecnología (que evoluciona permanentemente), se caracteriza por estar sometido a constantes cambios, por lo que es indispensable que los ATCOs también estén preparados para asimilarlos con la menor resistencia y el mayor reacomodamiento posibles.   
  • Capacidad de Aprendizaje: para asimilar nueva información y aplicarla eficazmente.
  • Flexibilidad y velocidad de conclusión: para retener una configuración visual particular, readecuarla a nuevas situaciones, generalizar datos específicos y brindar repuestas e instrucciones inmediatas, asertivas y adecuadas.
  • Fluidez y Razonamiento Inductivo: para resolver situaciones complejas y expedir instrucciones claras y precisas a partir de datos simples y particulares, sin complicaciones en el proceso de toma de decisiones.
  • Conciencia situacional: para suponer y resolver estados operacionales futuros en base a datos del presente, que son percibidos de manera coherente y que son analizados con pericia, experiencia y conocimiento de la norma y de los procedimientos.
  • Comprensión matemática: para realizar cálculos de velocidad, tiempo, distancia, asignación y corrección de rumbos y estimas de posición.
  • Velocidad de percepción: para identificar cambios inmediatos que surgen durante las operaciones sin perder la conciencia situacional.
  • Orientación espacial y visualización: normalmente el controlador trabaja en un espacio de realidad virtual en la que se superponen mapas mentales dinámicos, espacios aéreos imaginarios en tres dimensiones, referencias visuales conocidas y movimientos de aeronaves.
  • Comprensión Verbal y Comunicación Oral: para la efectividad en el proceso de las comunicaciones, en especial las llevadas a cabo en otro idioma. Las instrucciones que se imparten DEBEN ser claras, concisas y precisas y basadas en el uso de la Fraseología Aeronáutica estandarizada. 
  • Flexibilidad dinámica y extendida: para la operación y manipulación de instrumental operativo y para accionar velozmente los mismos.
  • Motricidad gruesa y coordinación: para el desarrollo de varias actividades de manera simultánea o secuencial, como por ejemplo pulsar el micrófono mientras se da una instrucción de tránsito y se escriben datos en una faja de progreso de vuelo.
  • Resistencia o vigor: para lograr mantener el máximo esfuerzo del sistema cardiovascular en situaciones de altos niveles de tensión y estrés.
  • Trabajo en equipo: para participar activamente en el logro de una meta en común. La base del sistema de los Servicios de Tránsito Aéreo es la coordinación y el trabajo en equipo. Una decisión de cualquiera de sus partes redundará indefectiblemente en el trabajo y situación futura de cualquiera o de todas las otras partes.
  • Escucha activa: para estar alerta a las reacciones, demostrando que puede escuchar y comprender en profundidad.
  • Resolución: eficacia y agilidad para dar soluciones a problemas detectados, mediante acciones correctivas inmediatas.
  • Tolerancia al Estrés: para seguir actuando con eficacia bajo presión, haciendo frente al desacuerdo, la oposición y la adversidad así como para evitar interferencias en situaciones imprevistas o disruptivas.
  • Visión de futuro: para poder adelantarse a los cambios o para predecirlos favorablemente. Difiere de la conciencia situacional en la proyección en el tiempo, ya que la visión de futuro no se refiere solamente a cambios inmediatos o próximos en el entorno. Por ejemplo, una buena demostración de esta competencia se refiere a tener conciencia de que en el futuro (cercano o no) el sistema que hoy resulta conocido deberá ser readaptado y cambiará (administración, operaciones, tecnología, estructura, etc.). 
  • Creatividad: necesaria para la resolución de situaciones determinadas por patrones informales o desconocidos. También es necesaria para promover el cambio.
  • Motivación por el Logro: preocupación por trabajar bien o por competir para superar un estándar de excelencia y conseguir un estado mejorado de todo el sistema y de la propia condición profesional.
  • Confianza en si mismo: competencia que le permite imponerse en situaciones difíciles que suponen un reto.
  • Decisión: para comprometerse con opiniones concretas y acciones consecuentes con estas, aceptando las responsabilidades.
  • Toma de riesgos: para animarse a decidir sobre cuestiones potencialmente peligrosas, de manera calculada y obteniendo ventajas específicas de las mismas.

Por supuesto, existen otras competencias, algunas más básicas y otras más complejas, como saber leer y escribir o como ser competente lingüísticamente (Inglés) o como ser lo suficientemente sintomático como para reconocer y gestionar la aparición de emociones que podrían interferir en el correcto desempeño de las tareas y funciones. Así también, los Controladores de Tránsito Aéreo, deben estar preparados desde la cuna de su formación para afrontar las diferentes situaciones de cambio y amoldarse sin problemas y con el menor grado de resistencia a las mismas, sin perder el sentido crítico y con una visión lo suficientemente amplia como para aportar ideas o detectar los peligros antes de que estos sucedan o gestionar los riesgos una vez detectados los mismos. 
También deben tener la capacidad necesaria como para descubrir formas innovadoras de participación y crecimiento profesional, que resulten beneficiosas tanto para si mismos como para la organización.

Talentos: este concepto se refiere a la aptitud o la inteligencia. Se trata de la capacidad para ejercer una cierta ocupación o para desempeñar una actividad. El talento suele estar asociado a la habilidad innata y a la creación, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento.

¿Todas las personas tienen talentos? ¡Sí, definitivamente sí! pero no todas la personas tienen los mismos talentos para realizar las mismas cosas. Hay personas que ante la ocurrencia de un problema reaccionan analíticamente, otras sin embargo lo hacen de manera inmediata y de manera práctica. ¿Cuáles son más talentosos que otros? Eso dependerá de la situación, de la tarea y por supuesto de los resultados. La clave en la gestión de los talentos es precisamente reconocer que todas las personas pueden aportar algo a alguna causa, todas las miradas y las aptitudes son importantes cuando se conforman equipos de trabajo (ver columna Conformación de Equipos Funcionales de Trabajo).

Para ejemplificar este tema, recomiendo leer el artículo del suplemento iEco (Economía) del Diario Clarín del día domingo 29 de noviembre de 2015 “¿De qué hablan las empresas cuando hablan de “talento”?” (Ana Broitman).

Pero ¿y cómo se pueden evaluar y gestionar estas competencias en las diferentes instancias de formación y entrenamiento de los Controladores de Tránsito Aéreo? Es una respuesta y desafío que se lo dejo a mi querida Lic. María del Carmen Albareda, que conoce esta cuestión como nadie en este país (los demás hacen mucho ruido, demasiado, pero no tienen ni una sola nuez en la bolsita).

Y para usted mi querido (las queridas también están incluidas, ¿ok?) Controlador de Tránsito Aéreo, va mi última pregunta a modo de cierre: ¿Considera ser poseedor de estos valores, competencias y talentos?    

¡He dicho!
Lic. Esteban M. Mendoza
emendoza@isea-virtual.com 

1 comentario: