miércoles, 27 de enero de 2016

LIc. Albareda | La vida es una creación de la mente

Lic. Albareda
Inicié el año con una pseudo Columna ¡UPS…CAMBIO DE AUTORIDADES…! pensando en algunas personas que han sido llamadas a cubrir cargos para los que, según algunos, “no estarían preparadas”. 
Y les dejé un RECETARIO práctico para garantizarles (¿?) el éxito.

Sr. Jefe de cualquier ámbito laboral recién puesto en funciones, piense esto: ¿Qué conjunto de frases es más real para usted?

Conjunto A:
. Siempre estoy dispuesto a probar algo nuevo si lo veo desafiante
. Si tengo oportunidad de obtener algo que quiero, me muevo en esa dirección inmediatamente
. Cuando me suceden cosas buenas, dejo que me impregnen profundamente
. Sé rodearme de gente capacitada y con ganas de trabajar en equipo

Conjunto B:
. Las críticas y las quejas me alteran bastante
. Me siento muy preocupado cuando pienso que he tenido varios fracasos en el día de hoy
. Tengo más temores de actuar que la mayoría de los jefes
. Le tengo miedo a la gente, prefiero separar, atomizar, dividir

Si se encuentra respondiendo como el Conjunto B: vuelva a su casa, saque al perro, vaya al Super el día de descuento, etc. mi recetario le resultará insuficiente.

Si, en cambio, usted se encuentra en el Conjunto A, continúe leyendo, está en el buen camino.

Al Recetario sugerido en la pseudo Columna vamos a darle un giro vertiginoso que parecerá muy naif, pero lo tengo más comprobado que las publicaciones de la Universidad de Texas.
Si no sólo quiere desempeñarse exitosamente, sino que también se propone ser feliz y hacer felices a sus colaboradores, sumemos el siguiente análisis organizacional (made in M.del C.A.)

La felicidad proviene de una zona intermedia entre lo interno y lo externo
Tener relaciones sociales fuertes enriquece el sistema inmunológico, mejora la vida y reduce los riesgos de depresión, aumentando de manera notoria la probabilidad de transitar con felicidad o, por lo menos, con menos estrés, el camino emprendido recientemente. Arme reuniones operativas, haga chistes, convoque alrededor de su mesa, genere desafíos para usted y el resto.

Lo que no mata, fortalece… o nos estresa
La adversidad permite alcanzar niveles más elevados de desarrollo personal y de satisfacción, permite descubrir habilidades propias desconocidas, aumenta el  autoconcepto, fortalece las relaciones, permite cambiar de horizonte, etc. O, de lo contrario, la adversidad  genera estrés postraumático y secuelas psicológicas permanentes que requerirán de muuucho tiempo para ser curadas.

¿Entonces?
Se debe transitar la adversidad cuando se cuenta con recursos sociales y psicológicos adecuados para aprovechar tal situación.
Se debe producir en un grado adecuado de tolerancia como para extraer provechos.
Y aquí otra receta.

Confíe en la “Amorevolezza” -decía Don Bosco. 

La "amorevolezza" es la teoría fundamental de San Juan Bosco, un sacerdote, pedagogo y escritor italiano de fines de 1800, del paisaje agreste de Valdocco (norte de Italia), de poca cultura pero con un corazón grande y gran intuición sobre el trabajo con personas. 
Él es mi luz en mi vida. 
Decía Don Bosco: “Sin familiaridad no se demuestra el afecto y sin esta demostración no puede haber confianza. Quien quiera ser querido necesita hacer ver a los demás que él también quiere”, refiriéndose a la demostración, la manifestación, la expresión clara del interés por el otro. O sea, que el otro sienta que es tenido en cuenta por su jefe, quien es “amable” con él.
“Amorevolezza” no tiene traducción exacta, refiere a amabilidad en los vínculos, a respeto por el otro por sobre todas las cosas. 

La "amorevolezza" es un estilo comunicativo, creador de una atmósfera de relaciones recíprocas positivas, es la comunicación dialógica entre ambos (jefe y empleados).
Es una relación humana serena y contenedora que hace sentir al otro respetado como persona, aún en la evidencia del error,  donde se corrige sin humillar, restableciendo valores comunes dañados en la práctica cotidiana de “no conformidades”.
Se trata de una red de experiencias significativas, con fuertes y claros gestos de acercamiento y de gestión, en una relación de pleno respeto. 

La “amorevolezza” no es una bobada 

Es una relación exigente, alejada del laissez faire, superadora de las órdenes, prohibiciones, avisos de imposición, aseveraciones acusativas,  que suelen terminar predisponiendo al otro a la confrontación y lo inducen a un comportamiento pasivo de no-colaboración y, al mismo tiempo, reaccionario y hasta saboteador.
Este nuevo jefe sabe elogiar, sugerir metas, valorar las intervenciones, sabe subrayar esfuerzos y minimizar fracasos, sabe orientar al aprendizaje y al trabajo colaborativo, mostrando que es posible, a pesar de los obstáculos. Todo empleado, por herido que esté, posee una zona interna libre, digna de respeto y confianza. Allí es donde el jefe muestra autoridad y liderazgo.
La "amorevolezza" es respeto saturado de racionalidad, alejado de los sentimentalismos emotivos y del apego a relaciones afectivo-posesivas que sólo terminan en neurosis colectiva. 
Es la búsqueda de las buenas razones, de los motivos, de la justa consideración de las posibilidades que tiene cada uno, de establecer criterios por encima de opiniones.

Sentirse parte del entramado social  y trabajar son columnas vitales para la felicidad porque nos hacen salir de nosotros mismos, conectándonos con el otro a partir de proyectos, problemas, desafíos.

¿Puede lograrse una vida plena?
Sí, si nos alejamos de la imagen (tantas veces propuesta) de ser criaturas egoístas, moldeadas por la competencia y la selección del más fuerte a costa de cualquier cosa.
Sí, si reconocemos que vivimos en una colmena (ver Columna Mes de Diciembre 2015).
Somos sociales, laboriosos, necesitados de ser competentes (no necesariamente competitivos) e impelidos a encontrar un compromiso vital a partir del trabajo.

La felicidad no es algo que pueda obtenerse, encontrarse o alcanzarse directamente (salvo divinas excepciones). Habrá que lograr las condiciones adecuadas y esperar.

Vale la pena esforzarse en lograr las condiciones correctas entre uno mismo y los demás, entre uno mismo y su trabajo, y entre uno mismo y algo más grande que uno mismo. Así emergerá un sentido de finalidad y significado trascendentes.

Si no ¿para qué vinimos a este mundo?

Lic. María del Carmen ALBAREDA
Psicóloga
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

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