miércoles, 20 de enero de 2016

¡Ser proactivos en lugar de reactivos!

Es el momento adecuado para pasar a tener iniciativas relacionadas con la seguridad operacional teniendo visión de futuro. ¡Queremos ser proactivos en lugar de reactivos! cuando se trata de la seguridad de la aviación | Safety.

Podemos comenzar con algo llamado "Toma de decisiones basada en el riesgo",  Risk Based Decision Making | RBDM. 

Existe una filosofía que se centra en seguir las normas y procedimientos, esto está muy bien.  Para la seguridad operacional, ésta filosofía es condición necesaria pero no suficiente, no termina en el cumplimiento normativo lo relacionado a Safety. El objetivo final es encontrar peligros antes de que el “metal se abolle”. 

El objetivo principal de la gestión de riesgos consiste en aprovechar los datos relacionados con la seguridad operacional para identificar y controlar las posibles consecuencias de los peligros en el sistema, antes de que se produzca un accidente o incidente grave. 
La aplicación RBDM es un componente clave de la gestión de riesgos y es el sello de un buen sistema de gestión de seguridad operacional (SMS).

Al aplicar RBDM, hay que tener en cuenta todos los factores  con el fin de identificar y controlar el  o los peligros identificados. La información puede provenir de todo tipo de fuentes valiosas: la industria, pilotos, compañías aéreas, controladores, TCP, etc. y también haciendo una introspectiva (y crítica) mira nuestros a nuestros propios procesos. 

Con cada nueva información, determinamos cómo podría afectar al sistema. De esta manera podemos discutir a fondo las soluciones, mucho antes que ocurra un incidente.
Cuantos más peligros identifiquemos, más fuertes seremos. Basta con pensar en lo lejos que el transporte aéreo comercial ha llegado, tan sólo la última década. Mediante la aplicación de algunos principios básicos de la gestión de riesgos, se han reducido los accidentes mortales en la aviación comercial, en 2015 hubo 16 accidentes en aviación comercial, lo que derivó en 560 muertes, el registro más bajo de la historia. Se estima para 2016 34.000.000 de vuelos y se espera una tasa de accidentes de aviación fatales de 1 pasajero por cada 4.857.000 vuelos.

Ahora hay que hacer lo mismo en la aviación general. Así que ahora es tu turno.

Un proceso de gestión del riesgo que incluye RBDM no es muy diferente a lo que seguiría una gran organización.
Es posible que no te des cuenta, y es probable hagas gestión de riesgos todos los días. Cuando manejas un automóvil y vas a cambiar de carril, miras antes por los retrovisores para comprobar si hay autos a tu alrededor y anuncias tu maniobra mediante la luz de giro correspondiente.

También lo haces cuando elegís la película de las 19:00hs en lugar de la 22:00hs, porque sabes que tenes que ir a volar temprano y necesitas horas de buen dormir, para evitar la fatiga. 
Para casi todas las decisiones, existe la siempre la posibilidad de un resultado no deseado. Lo que logramos utilizando RBDM es considerar esos resultados no deseados, antes, y tomar medidas de mitigación para prevenir que sucedan.

Para un piloto de aviación general esto significa la recopilación de informes MET, las conversaciones “de hangar” con otros pilotos e instructores, y tomarse el tiempo para examinar muy bien la ruta. 
Para aquellos que gustan de un enfoque más estructurado de las cosas, lo que sigue es una buena manera de aplicar RBDM. 
  • ¿Qué puede ir mal?
  • ¿Qué probabilidad hay que los peligros potenciales se materialicen?
  • ¿Qué gravedad podrían tener los peligros potenciales en caso de materializarse?
  • ¿El riesgo es tolerable?
  • ¿Qué se puede o debe hacer para reducir el riesgo?

En primer lugar: todas las decisiones comienzan con una pregunta. Por ejemplo, ¿qué pasa si estas programando tu vuelo y existe la posibilidad de que la MET desmejore: lluvia y poca visibilidad o el pronóstico indique fuertes componentes de viento lateral, cercanos al límite de operación de tu aeronave? La pregunta entonces sería: ¿Voy a volar?

En segundo lugar: quién se ve afectado por tu decisión. ¿Invitaste a familiares o amigos que podrías estar poniendo en riesgo tomando la decisión de volar? ¿Hay un piloto experimentado o instructor que pueda volar con vos pudiendo actuar como piloto al mando, si fuera necesario? 

Tercer lugar: identificar los factores externos que afectan a la decisión. A menudo puede ser la parte que más tiempo nos lleve en el proceso RBDM. Experiencia, capacitación, condición de salud, equipamiento de la aeronave y la motivación pueden influir para tomar una decisión en un sentido u otro. En definitiva, Factores Humanos. Aunque el riesgo no cambia, a veces, nos encontramos tomando una mala decisión, asumiendo riesgos con la siguiente estructura de pensamiento “el precio vale la pena”. 

Después de considerar los factores externos, hay que determinar ¿qué tan probable es la ocurrencia del peligro que estás tratando de mitigar? En este escenario, es el mal tiempo. ¿Podes planificar el vuelo a otro aeródromo para evitar el peligro? 

Por último, si decidís continuar con tu vuelo, ¿qué gravedad tendrían las consecuencias de los riesgos asumidos en caso de materializarse? ¿Cuáles serán tus opciones para permanecer a seguro en ese punto? Realizar estos ejercicios mentales puede ser una experiencia reveladora.

La práctica de la toma de decisiones basadas en el riesgo es detenerse a considerar todas las variables. Cuando tomamos decisiones que conducen a un escenario no deseado, nuestra intención no es cometer un error. Por lo general, llegamos a esa situación no deseada porque no tenemos suficiente información, o malinterpretamos lo que sí sabemos. Los sistemas y las operaciones son cada vez más complejos, la toma de decisiones realizando una gestión de riesgos “intuitiva” se ha vuelto difícil de justificar y menos fiable. Eso es el pasado.

Un piloto amigo me habló que quería hacer un vuelo. Su intención era salir temprano en la mañana, antes del amanecer. Mientras lo preparaba recordó una nota sobre la desorientación espacial y los factores que contribuyen a ella precisamente al amanecer. Mi amigo tiene experiencia IFR, sin embargo, la situación le hizo detenerse a pensar. Decidió retrasar una hora y esperar hasta que amaneciera antes de despegar. Tuvo un vuelo, sin incidentes. Este es exactamente el tipo de pausa y la introspección que necesitamos, y sirve como un gran ejemplo de la toma de decisiones basada en el riesgo.

Un "programa" tiene un comienzo y un fin, una cultura es una filosofía que debe ser abrazada y que nutre todos los aspectos de la actividad. La seguridad no ocurre por arte de magia. Necesita ser perseguida activamente y todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad. 

Roberto J. Gómez

No hay comentarios.:

Publicar un comentario