miércoles, 25 de mayo de 2016

Lic. Albareda | “El subjetivismo vulnerado”

Hay cambios que se ven necesarios y se ejecutan desde altas áreas de estrategia y ejecución. Como tales, acarrean incertidumbre, angustia, corrimiento de la zona de confort.

Detrás de los cambios estructurales están las personas y esto requiere ocuparse desde su subjetivismo. Aplicar acciones de sostén y acompañamiento a las personas y los equipos de trabajo es una iniciativa del Programa MEIC.

MEIC es el “Manejo del Estrés e Incidente Crítico”, o CISM: “Critical Incident Stress Management”, en inglés. En el ámbito en que desarrollo mi tarea esto equivale a ocuparse de las situaciones que atraviesan los operativos del Sistema de Navegación Aérea sometidos a la presión del estrés.

Pero, reconocer la problemática no se traduce necesariamente en prácticas efectivas que garanticen un acompañamiento digno y de calidad. En este sentido, habría que resaltar el efecto disociativo, ambiguo y paradojal entre la declamación del deber ser y el concreto lenguaje del síntoma de la enfermedad, en el campo del trabajo.
Y se vuelven irreconciliables cuando el lenguaje del síntoma resulta ser el más exasperante modo para expresar las necesidades de reconocimiento, aceptación y  contención.
Por estas razones, cabe afirmar la necesidad de entender el significado de acompañamiento, para que no sean actividades aisladas y generadas por la buena voluntad y sí, por el contrario, nuevas modalidades de relación profesional de manera sistémica y continuada.

Una objeción

Se hace necesario señalar la obviedad política y cultural: la inclusión de un proyecto de esta característica debe generarse desde dentro del mismo sistema que pareciera ser excluyente, o sea, el sistema que tiene un curriculum oculto donde el operativo está convencido que no debe hablar porque será castigado por enfermarse.
La inclusión no debe ser la contracara de la exclusión. Vale la pena tener en cuenta que no se debe arribar a la “inclusión excluyente”.
El estrés genera un problema de salud corporal y/o psíquica y también de conducta operativa, con su efecto multiplicador.

La personalidad está constituida por distintas configuraciones:
  • los sistemas pulsionales (instintos),
  • los contenidos afectivos y
  • los elementos cognitivos

que están en un continuo proceso de organización-desorganización y nueva reorganización de modo absolutamente dinámico.
Una persona atraviesa situaciones de crisis, cotidianas o esporádicas, que ocasionan el surgimiento de condiciones internas y externas que presionan y modifican lo intrapersonal y lo interpersonal.
La esencia del conflicto es una puja entre las presiones externas y las estructuras de la personalidad que tratan de resistir el embate, entonces se rompe el equilibrio psíquico y se re-generan conflictos para asumir el cambio.

El individuo puede atravesar estos momentos de diversos modos:
  • con cambios graduales (contención de la angustia, canalización sublimatoria de la agresividad) o
  • aceleradamente (con ansiedad excesiva, gestos impulsivos, bloqueos inhibitorios del pensamiento, del lenguaje, de la conducta)

Es así como se generan:
  1. reacciones psicosomáticas (enfermedades habituales)
  2. reacciones neuróticas (crisis de angustia, insomnio, patologías psiquiátricas).
  3. reacciones psicóticas (conductas temerarias de altísimo riesgo para los demás hasta intentos de suicidio o suicidios concretados)

En estos casos se pierde la representatividad abstracta de la experiencia emocional y se sustituye por una representación concreta, en el propio cuerpo y, paradojalmente, en la conducta, con eclosiones que involucran al entorno, por ejemplo, pérdida de la conciencia situacional, alteraciones en la comunicación, órdenes temerarias al piloto o a la otra dependencia, trabajo en equipo sólo con “grupos de cercanía emocional”. Todo esto aleja de la necesaria Seguridad Operacional.

 Y también es importante saber que existen patologías larvadas que pueden estallar ante un incidente que actúe como desencadenante.

¿Puede hacerse algo?

Sí, hay un abordaje, surgido desde:

1)  UNO MISMO. Desde la propia subjetividad, con los propios recursos intrapsíquicos sanos, en un constante proceso de re acomodación psicofísica, sorteando los conflictos.

2)  EL PROPIO EQUIPO. Realizando  Debriefings, sobre todo luego de turnos estresantes por mala meteorología, por ejemplo, o ante la ocurrencia de algún incidente.

Debriefing  es armar un relato en conjunto, con la mayoría de los operativos participantes del turno, permitiendo la construcción de una nueva y sana experiencia  desde las diferentes vivencias discursivas de los intervinientes.

Es necesario poder repensar que cuanto más se reflexione acerca de los hechos, de forma conjunta, se permitirá una mayor libertad de expresión y múltiples visiones de una realidad acontecida, permitiendo la resiliencia de la persona y del equipo, acompañados por profesionales preparados.
Un operativo con habilidad para enfrentar situaciones aumentará su capacidad de acción al incorporar herramientas de pensamiento y de decisión.

3)  UN TRABAJO DE SOSTENIMIENTO EMOCIONAL POR PARTE DE LA ORGANIZACIÓN.

Esto requiere  una decisión institucional, un respaldo desde lo macro.
Esto es, transformar el “ocultamiento en expresión”, “lo no dicho por lo compartido”, “la negación en posibilidad de aprendizaje grupal”. Y por qué no, la catarsis reparadora.
Claro, esto no se arma de un día para el otro con una psicóloga amante del tránsito aéreo.
Se requiere decisión política, recursos, fuerte apoyatura y creación de entornos saludables de gestión.

¡Esta es la base del PROGRAMA MEIC (Manejo del Estrés en Incidentes Críticos)!

¿QUÉ MOTIVA A UN OPERATIVO AERONÁUTICO A IR A TRABAJAR?
  • ¿Satisfacer las necesidades básicas de sustento con un sueldo digno?
  • ¿O una fuerte necesidad de competencia y autodeterminación en las díadas Cta/Piloto, Cta/Cta, AroAis/Cta?
  • ¿O ”Trabajar con aviones”, símbolos fálicos, símbolos de poder, tarea que alienta fuertes rasgos de omnipotencia, de eludir el tedio generando altos contenidos de adrenalina, productores de placer?

Si todo salió bien, la autoestima se eleva, el Yo se fortalece.
Pero en la rutina del Controlador, del Operador Aro Ais, pueden aparecer la ANSIEDAD y el MIEDO. Es fundamental saber diferenciarlos. La ansiedad responde a una amenaza inespecífica, interna, vaga, originada por algún conflicto, probablemente inconsciente.
El MIEDO, en cambio, es la respuesta a una amenaza concreta, conocida y externa, no originada en un conflicto.
Es de fundamental importancia detectar los temores, las ansiedades, las fobias, es saber escuchar un pedido de auxilio tácito de la mente y del  propio cuerpo a tiempo y actuar en consecuencia con las herramientas disponibles.  Esta es la base del PROGRAMA MEIC.

                     
                                                                                                    Lic. María del Carmen ALBAREDA
                                                                                                                     Licenciada en Psicología
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

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