domingo, 1 de mayo de 2016

Lic. Albareda | Un estilo comunicacional: la Técnica del Sandwich

El estilo comunicacional ASERTIVO
Lic. María del Carmen Albareda

Es el estilo comunicacional en el que la persona expresa sentimientos, ideas y opiniones, haciéndolo de manera que -aún defendiendo sus propios intereses- respeta los de los demás. 
Evidencia excelente capacidad de escucha. Las habilidades sociales constituyen herramientas de las que se sirven para acceder al infinito abanico de posibilidades que ofrecen los demás. 
El modo comunicacional asertivo contribuye a facilitar la resolución de problemas y minimiza la posible reactivación de los mismos.

El objetivo fundamental de la persona asertiva no es conseguir lo que desea a cualquier precio, sino que va transformando toda comunicación en un proceso de negociación.
Hace que se resuelvan los problemas, lo que genera satisfacción y que se sienta a gusto con los demás y consigo mismo, incrementándose su autoestima, permitiéndole crear oportunidades en sus relaciones personales y profesionales. 
Así, conoce gente con facilidad, hace amistades, negocia y consigue fidelizar seguidores de forma sencilla, casi sin proponérselo.
  • Sus gestos
  • Expresión facial amistosa
  • Contacto ocular directo
  • Sonrisa frecuente
  • Gestos firmes acompañando el discurso
  • Entonación variada que resulta agradable
  • Fluidez verbal adecuada
  • Claridad
  • Tiempo de habla proporcional a los participantes
  • Pausas y silencios adecuados

Su verbalización
Utiliza términos que expresan  propias ideas, opiniones, emociones y sentimientos, tales como “pienso que”, “siento” o “quiero”, términos que implican colaboración, como “hagamos”, o bien preguntas encaminadas a la participación de los demás para resolver problemas, como “¿cómo podemos resolver esto?”, “¿qué piensan ustedes?”, “¿qué les parece mi propuesta?”, etc.


LA ASERTIVIDAD: 
Es la  herramienta comunicativa para hacer valer los propios derechos sin ser agresivo con los demás.

Esto tiende a generar una buena respuesta del interlocutor y, aunque esto no siempre sucede, eso ya no debe preocuparte: usaste una herramienta de comunicación adecuada y comunicaste lo que deseabas decir. La respuesta del otro ya no depende de vos. Vos hiciste tu trabajo y él debe hacer el suyo. Asertividad no es ocultar mis sentimientos
Cuando sentimos que no somos coherentes entre lo que sentimos y lo que decimos, se produce un malestar, que, a la larga, puede conducir al síntoma. No ahora… dentro de un tiempo, meses, años…

DEBEMOS SER COHERENTES  con:
  • lo que pensamos, 
  • lo que decimos, 
  • lo que sentimos,  
  • y lo que hacemos

El ASERTIVO se vale de la “Técnica del Sandwich” (Pongamos en juego un poco de imaginación…)
  • Pan: primero debe ponerse el pan, algo blandito y amable en el oído del interlocutor. Por ejemplo, reconociendo sus derechos, o sus cualidades, o sus deseos. 
  • La hamburguesa: luego se pone lo conciso, lo potente, como sería la hamburguesa, en realidad, el mensaje que realmente queremos transmitir. 
  • Pan: y luego cerrar otra vez con el pan, que puede ser agradecer,  o felicitar, o aplaudir su iniciativa (aunque no accedamos a ella). Ejemplo: Te invitan a una actividad a la que no querés asistir.
  • Pan: “Me encantaría acompañarlos. Es un plan divertido y siempre que salí con ustedes lo pasé genial.
  • Hamburguesa: (…pero…) En este momento tengo planes ya hechos y no puedo (o no voy a) cambiarlos. 
  • Pan: Seguro que encontrarán a alguien divertido que pueda acompañarlos y lo pasarán muy bien. Mándenme alguna selfie!!”
Un ejemplo:
  • Pan: “Tus consejos y experiencia siempre me fueron útiles y muchas veces los he tenido en cuenta.
  • Hamburguesa: Pero en este tema me hacés sentir incapaz de tomar mis propias decisiones y poco valorada en armar mi propio criterio.
  • Pan: Por lo tanto, te pido que me permitas pensar y acertar o equivocarme por mí misma. Te sigo valorando como amigo, pero en esta dejame que me juegue sola. Lo necesito”.
Ahora dos extremos comunicacionales:

El pasivo o inhibido
Es una persona preocupada por satisfacer a los demás, evitando los enfrentamientos. Prefiere respetar exageradamente lo que dicen y hacen los otros, posponiendo sus propios deseos y opiniones. En ocasiones, lo que aparece como extremo respeto y diplomacia esconde un miedo profundo de confrontar  e importante baja autoestima.
Se desvive por los demás pero se olvida de sí mismo siendo incapaz de decir no a demandas externas, aún aquellas contrarias a sus intereses personales y profesionales.
Algunas personas con este estereotipo transcurren toda su vida en un letargo motivacional, aceptando la infelicidad en aras de considerarse generoso y solidario.
Otros, por el contrario, saturados de tanta pleitesía, frustrados, pueden llegar a generar actos de extrema violencia, acorralados por su propio modo de ser. Estas explosiones  de ira  constituyen  una consecuencia negativa más de su disfuncional estilo de comunicación.

¿Qué apreciamos en ellos?
  • Sus gestos
  • Mirada huidiza
  • Sonrisa  tensa
  • Escasa fluidez verbal
  • Pausas largas y silencios abundantes
  • Pueden oscilar entre mínima gesticulación hasta ampulosidad en los gestos con las manos y la cabeza.
Su verbalización
Las expresiones verbales
“quizás”, “supongo”, “bueno”, o frases como “realmente no es importante, dejalo nomás”, “no te molestes”, “no importa si no me lo conseguís”, etc.

El agresivo
Se caracteriza por defender sus derechos u opiniones a cualquier precio, expresando falta de respeto hacia los demás, incluso cuando es absolutamente innecesario hacerlo.
No quiere hacerse responsable de su modo de relacionarse, de modo que, cuando el resultado termina siendo un conflicto dice: “ellos se lo han buscado”.
Termina generando problemas en el vínculo con las personas.
Algunos terminan siendo rechazados por su torpe modo de relacionarse, por lo tanto, se aíslan y refugian en la soledad, pues las relaciones sociales habitualmente les generan displacer. 
En otros casos, disponiendo de alta autoestima, avanzan sobre los demás, imponiéndose rudamente.
Por lo tanto, o pierden oportunidades en los terrenos personal y profesional, o ganan espacios de poder si el entorno lo permite y logran imponerse sobre los demás.
  • Sus gestos
  • Mirada directa, fija
  • Orientación de enfrentamiento
Su verbalización
Emplea términos imperativos, critica el comportamiento de los demás y utiliza con frecuencia frases como “deberías hacer”, “está mal”,  “no sabes…”, “esto debe hacerse así”, etc.
El contenido de su discurso es imperativo y amenazador
Al preguntar, enlaza muchas preguntas a la vez, confundiendo al interlocutor ante la necesidad de hilar una respuesta.

Lic. María del Carmen ALBAREDA
                                                                                                                     Licenciada en Psicología
Capacitadora en Factores Humanos
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

1 comentario:

  1. Tal como ocurrió en el Curso de FFHH, no pude dejar de ponerle "Caras" a cada uno de los ejemplos. Muchas Gracias por estas columnas, Maria del Carmen.
    Saludos.
    Daniel.-

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