miércoles, 21 de junio de 2017

Lic. Albareda | No quiero ser una ARGENTINOSAURUS

Lic. Albareda
El mundo es cambio, vivir es cambiar.
Lo que no cambia con un sentido adaptativo y superador, tiende a desaparecer.
Hay cambios en aspectos técnicos, de seguridad, de reglamentación, de investigación, comerciales, organizativos, ambientales, políticos y económicos. Y nadie nos pregunta qué nos parecen… ¡ocurren!

El humano corrido por la máquina

En los próximos diez años habrá desde un 10% hasta un 60% de desaparición de empleos de baja productividad.
Muchas coordinaciones que realiza un humano puede hacerlas una máquina; venta de tickets, coordinación de operaciones, las construcciones que demandan 20 idóneos en albañilería, electricidad, etc., requerirán de sólo cuatro que ensamblan lo pre armado.
Claro, este concepto no es de aplicabilidad literal, depende si es Texas o Tanzania, no es lo mismo Dubai que algún territorio argentino.

Sin embargo, el cambio (inherente a todo lo vital) hoy se visualiza muy vertiginoso… y llega.

¿Soy una Argentinosaurus? ¿Estoy viva?

Permanentemente debo chequear que me mantengo flexible a los cambios, que los introduzco o acepto en mi trabajo y en mi vida, o si soy una auténtica “Argentinosaurus”.
Se requiere amplia flexibilidad, agilidad mental y emocional para ampliar los rangos de cambios. Esto es difícil en una cultura anquilosada, resistente y en la que muchas veces se actúa por impulsos emocionales. 
El problema es que debo explicarme a mí misma y a los demás lo que aun no entiendo y me cuesta procesar. Y el tiempo pasa a ser una variable difusa, porque cuando me detuve demasiado en “entender los cambios”, ups, ya los tengo encima.

Tienes que ser muy rápido para mantenerte en el mismo lugar. 
Pero si quieres llegar a otra parte, debes ir dos veces más rápido. 
“Alicia en el País de las Maravillas” Lewis Carroll

Mucho desaparece, como la máquina de escribir, como los televisores a lámpara (o con lámpara, no sé cómo se dice), como el tranvía, como tanta documentación escrita a mano. Muchos espacios operativos existentes desde siempre se reacomodan y eso genera dolor en la persona que es corrida.
Visualizar este futuro, anclados en el sentido, en las formas y significado del trabajo que conocemos de antes puede resultar muy problemático. 

Un día …hace muchos años

Fue un día en que la sociedad barrial se preparó para ir a conocer una revolución en la manera de comprar: la llegada del Supermercado. Negocios desconocidos, nunca vistos, lo ultra moderno. En Buenos Aires, el “Minimax”, frente al parque Rivadavia. Un local de cientos de metros cuadrados, donde se podía caminar entre pasillos llamados góndolas, elegir el producto, mirarlo, tocarlo, volver a dejarlo. La libertad total.
¡Pobre el almacenero del barrio! Parecía tan antiguo detrás de su mostrador/ barricada, dueño de un ínfimo poder: ser el único que alcanzaba el producto, lo envolvía y lo entregaba. 

Y el cambio llegó

Esos pequeños almacenes de barrio fueron desapareciendo a expensas de estos otros “Maxi”, “Gigante”, “Súper”, iluminados, frescos, novedosos, amplios, impersonales. Es más: aún hoy hay quienes acuden a ellos para pasear y distenderse un rato.

Pero la libertad tiene un precio     
Ya lo decía Arthur Miller, sin saber demasiado de supermercados.
Y el cambio… también les llegó a los “Súper”. Muchos de estos “monstruos” hoy ven desabastecidas sus grandes estanterías, exponiendo sólo cuatro botellitas de jabón líquido en ¡dos metros lineales de estante!
Y, antes de hundirse, las cadenas volvieron a cambiar. Comenzaron a reducirse para ser los “Express”, los “Mini”.  Ups, eso se denomina rápida adaptación al cambio. 
Volvieron a achicarse, a ser el local cercano al cliente, al que se entra “de pasada” al bajar del colectivo. Los cambios… siempre los cambios…

Las adaptaciones a los nuevos escenarios

Si las modalidades de trabajo cambian, habrá que anticiparse para establecer nuevas reglas y para mostrarle al humano -sostén de todas las organizaciones- cómo aceptar cambios en su esfera laboral y brindarle la contención emocional que necesitará.

Es obvio que las empresas no quedan ajenas a estos procesos movedizos: aparecerán los llamados a Concurso, las jubilaciones anticipadas, las nuevas tecnologías, las decisiones gerenciales que algunas personas aceptamos o nos frustramos y otras resisten.

Y no hay jóvenes y viejos.

Hay RESISTENTES Y NO RESISTENTES.
Hay RESILIENTES y NO RESILIENTES.

El cambio acontece y hay que enfrentarlo como tal. 

Bonus Track
Sugiero releer la Columna sobre ENTROPÍA, enlazada con ésta.


Lic. María del Carmen ALBAREDA
Psicóloga
Capacitadora en Factores Humanos
 mdelcalbareda@yahoo.com.ar

No hay comentarios.:

Publicar un comentario