martes, 28 de noviembre de 2017

Lic. Albareda: La zona estéril

El sistema aeronáutico es eso: un maravilloso sistema que integra la tecnología y lo técnico con las personas, donde “se supone” todo está reglamentado, normado y listo para ser cumplido.  Como decía un amigo “Todo está escrito, no hay nada nuevo de qué hablar”, discrepancia que nos llevó a debates donde transitábamos entre lo objetivo y lo subjetivo, entendiendo la intermediación del sujeto que interpreta, decide, en función de sus factores internos cognitivos, emocionales, de entrenamiento, de desgaste, de soberbia, de frustraciones, de omnipotencia, etc. 

El Yo por encima de lo establecido

Se trata de personas con la necesidad de transgredir, con la necesidad primitiva de imponerse a lo reglado, a lo impuesto, un mecanismo bien adolescente.
He ahí el problema. El YO por encima de lo normado.

Otras veces se trata de personas tan ajustadas a la norma, incluso, hasta diría, faltos de una flexibilidad necesaria para negociar con la realidad y seguir viviendo, que terminan siendo “más papistas que el Papa”.

Y están quienes transitan con” normalidad” la vida entre las leyes establecidas y el entendimiento humano, aceptando y cumpliendo.

Las personas del primer grupo son quienes han ido creando una tendencia a la transgresión, una necesidad imperiosa de imponerse como individuo. Asientan sus conductas en una mala interpretación de seguridad en sí mismos, de omnipotencia. Yo puedo, a mí deben permitirme.

Y, en los Aeropuertos, suele escucharse: “Dale, pibe, abrime¨, encontrándose nuestro personaje en la puerta de la TWR, desoyendo la negativa a ingresar, desde el interior. Disconformes y embroncados porque no se les abre el camino que ellos creen merecer, insisten: “Dale, soy YO”.  

No consiguiendo que se le franquee el pase, presionan: “En (tal) Aeropuerto lo hacen, siempre me dejan entrar”, parámetro similar al impuesto en la infancia con expresiones tales como “Si a fulanito los padres le dejan hacer… ¿Por qué a mí VOS no me dejas?”. ¡Maduramos, pero siempre andamos mostramos la hilacha!

Y es la fortaleza y unión del equipo de CTAs de TWR que consolida la aplicación de la norma: “No pasar, zona estéril”. El equipo es cimiento, es el que sostiene, ya que TODOS son Empresa.
Evitar la grieta entre quienes cumplen y quienes no, entre quienes deben sostener lo reglado y quienes pretenden transgredir es tarea ardua sobre la que nunca se termina de insistir.

Falta de madurez. Individualismo. Falta de visión holística de lo que es un sistema sociotécnico integrado. Es el no reconocimiento de la autoridad.

Cumplimiento o cumplo y miento. ¿Si hubiera una cámara y una multa, lo haría? Entonces, la autoridad moral está puesta en afuera. No internalizó, no maduró, no entendió que somos engranajes de una cadena, no me escuchó cuando hablé de articulación, cree que SHELL es sólo un combustible…

Lic. María del Carmen ALBAREDA
                                                                                                      Licenciada en Psicología
                                                                                                 Capacitadora en Factores Humanos
                                                                                                    mdelcalbareda@yahoo.com.ar
                                                                                                    

No hay comentarios.:

Publicar un comentario