martes, 2 de enero de 2018

La autoatribución de competencias

La autoatribución de competencias, es el título de uno de los temas abordados por Christian Morel en su libro "Las decisiones absurdas" (Les décisions absurdes, 2002 - Modus Laborandi). 

Trataré de resumir parte del texto porque me interesó mucho el planteo. Inicia el tema de la siguiente forma: 

"En realidad, en un número importante de cuestiones, los actores consideran que se trata de temas que pueden manejar sin ayuda de expertos. Estas personas creen saber lo suficiente, cuando en temas similares no se les ocurriría ni por un segundo actuar sin ayuda de un experto.

El autor llama autoatribución al hecho de creer que se puede tratar un tema sin expertos y tratarlo aunque esté fuera de las propias atribuciones y no se hayan adquirido los conocimientos o las competencias necesarias; aun cuando existan expertos sobre el tema en la organización o estén disponibles a un costo asumible. 

Cuando se habla o hablo de organización no se refiere exclusivamente a grandes organizaciones, sino que para citar un ejemplo aeronáutico una escuela de vuelo es una organización, fuera del ámbito aeronáutico puede ser un medio periodístico, una empresa petrolera o el ejemplo que se les ocurra. 

Morel, aclara que ha definido la autoatribución por su motivación cognitiva: "Lo hace uno mismo porque cree saber". Pero la autoatribución se explica igualmente por la imperfección de las organizaciones basadas en la división del trabajo. La autoatribución es a la organización lo que el método heurístico a la mente humana. Es indispensable, es capaz de lo mejor, pero también explica errores garrafales.

"Finalmente, la autoatribución puede explicarse por motivos psico-sociológicos: el placer de arreglar un problema por uno mismo y la reticencia a pedir ayuda, que puede producir una sensación de inferioridad." 

¡Cuanta verdad don Morel! seguramente muchos lectores tendrán alguien en mente, pero los invito a reflexionar y hacer un mea máxima culpa y reconocer que, seguramente, en alguna oportunidad hemos pecado. El sentimiento de inferioridad es clave, reconocer que no se sabe algo y recurrir a la ayuda de un experto en el tema requiere estar seguro de uno mismo, de saber quien "soy" y que pedir ayuda me engrandece y no me empequeñece. Hasta aquí me animo y no quiero invadir el territorio de la psicología, dejemos que la Lic. Albareda aborde el tema.

Morel se hace la siguiente pregunta ¿Se puede identificar de forma genérica los temas que conducen a la autoatribución? La respuesta que da es la siguiente: "Todos los ámbitos que no dependen de las ciencias puras (1) inducen a la autoatribución, puesto que son cuestiones en las que es más fácil creer conocer que las relativas a las ciencias puras." 

La formación, la comunicación, los instrumentos de motivación, la gestión intercultural o el seguimiento de opinión son ámbitos en los que es frecuentemente la autoatribución. Ejemplos sobran, cuando ocurre un accidente aéreo se llena de expertos (autoatribuidos) opinando sobre las causas. 

La seguridad operacional también es un ámbito en el que pululan autoatribuidos, que terminan vaciando de contenido a la seguridad operacional ya que repiten tantas veces el término ubicándolo inadecuadamente, logrando que el efecto final sea que nadie entienda de que se trata la seguridad operacional. 

Sigamos con Morel. Plantea que la profesionalización y la especialización concierne a temas complejos en el plano tecnológico o sujetos a un gran control. Y continúa "Pero si consideramos otros ámbitos más indefinidos, comprobamos que están cada vez más dotados de especialistas, pero con una tendencia a no recurrir a ellos."

Las formas de la autoatribución.

Morel plantea que puede tomar formas sutiles. Una de ellas es la de recurrir al experto únicamente para la fase de ejecución y no desde la fase de concepción. Otra forma de autoatribución es el hecho de no utilizar la documentación técnica y no respetar los procedimientos, actitud generalmente percibida como negligencia o indisciplina, que puede ser igualmente vista desde el ángulo de la autoatribución: No se recurre a la documentación porque tienen la certeza de que su experiencia y su inteligencia les permiten prescindir de ella; y lo creen con  mayor firmeza cuanto que la experiencia les ha enseñado que no todo se resuelve con el libro de instrucciones y las reglas. 

Las consecuencias de la autoatribución.

Los casos de autoatribución pueden conducir a errores intensos y duraderos. Por ejemplo, organizamos un curso de capacitación sin buscar la asistencia de un especialista en pedagogía y formación. El resultado puede ser que la suerte estuviera de su lado y los resultados sean maravillosos, pero también puede ser una catástrofe permanente: personas formadas con conceptos erróneos por no comprender lo que se quería transmitir.

La idea es que no caigamos fácilmente en la autoatribución, si no sabemos algo (obvio que no sabemos de todo, en realidad es más lo que no sabemos que lo que sabemos) consultemos a expertos, los hay y muy buenos. La autoatribución es aplicable desde un alumno que esta haciendo el curso de piloto privado en adelante, pasa por toda la industria y fuera de ella.

El planteo es interesante, espero no haberlo arruinado con mis comentarios. 

Buena vida
Roberto Gómez


(1) Ciencias Puras se refiere al desarrollo de teorías científicas y predicciones hechas en Química, Biología y Físicas. También conocidas como “Ciencias Básicas” o “Ciencias Naturales”, no se trata de investigar donde pueden ser aplicadas dichas teorías sino utilizarlas para responder interrogantes o fenómenos. Suelen tener lugar en laboratorios.

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