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Columna de la Lic. Albareda: “Me llevo la marca o provoco un foul”

Lic. María del Cármen Albareda

Recordando el Mundial de Fútbol


Una manera de considerar la cuestión de la reacción de luchar o fugarse es observar a los grandes atletas.
Se puede correr “arrastrando a los oponentes, llevándose la marca” o puede dejarse caer antes que el oponente le clave el argumento (para este caso la pelota) como esos ases de los fouls que ruedan  por el césped, huyendo, antes de que nadie los haya tocado. O concentrarse sin admitir distracciones y conectar con el mejor ubicado para que la jugada termine en gol.

El mejor sistema para enfrentarse a uno que nos ataca (emocionalmente o de otra manera) consiste en sustituir el impulso de devolver el golpe por el impulso de centrarse mucho más en el juego (en nuestro caso, en el conflicto).

Cuando en el juego o en la negociación no se reacciona visceralmente, es probable que el otro quede desarmado, desorientado y se encuentre más fácilmente el camino de la negociación.

Una serie de señales



Tener enfrente a una persona realmente difícil (intimidante, gritona, amenazante, prepotente, hasta imprevisible porque no se sabe bien qué intereses defiende) hace que el cuerpo envíe señales: sudor, sequedad en la boca, rigidez cervical, rictus en la boca, pérdida de la seguridad en la postura.

¿Qué hacer?  


He aquí algunos tips.
Respirar profundamente y exhalar lentamente, cambiar de oficina o ambiente para la discusión, levantarse y buscar un vasito de agua, ofrecer asiento a otra persona, son medios para crear una interrupción o una pausa.  Puede cambiar el ritmo, por lo tanto, la posibilidad de modificar un resultado azaroso. Puede bajar la voz, no seguir el ritmo del ofuscado, formular preguntas, hasta sonreír, si se pudiera.

El dedo sobre los labios


Hay personas que hablan antes de pensar. Disparan con la lengua, no con la cabeza. Algunos estudiosos del tema comunicacional dicen que, cuando se percibe que se acerca una catarata de palabras irrefrenable, es conveniente ponerse el dedo sobre los labios.
Los demás creerán que está pensando, concentrado, pero –en realidad- se está dando tiempo para no tener que arrepentirse dentro de una hora. Es mantener la boca cerrada hasta no estar seguro de tener la mejor frase, sin hostigar y sin ofender.

Cambiar la postura

Hasta los perros mueven la cola cuando están contentos y se encogen cuando se los reta. Mi gata Kitty corre de un lado al otro o encorva el lomo, según sea su placer o su enojo.  
Los estados emocionales tienden a guardar correlación con las posturas físicas y las miradas (de hielo, o lanzallamas, o huidizas…). “Hablamos con todas las células de nuestro cuerpo” (James J. Lynch, ex profesor de la Universidad Johns Hopkins).

Cuando la relación entre hablante y oyente es positiva (sobre la marcha vamos viendo que nos entendemos y que ambos hacemos esfuerzos para ello), entonces se da un efecto saludable, tanto físico como psicológico. Esto es redundante: nadie querrá retirarse ya que el desafío está dando satisfacción. 
Hay personas que son más discutidoras en público, pero se animan menos en un ámbito sin otros.

El Minifóbico


Es aquella persona imbuida del temor desmedido a equivocarse, a no ser aceptado, a que alguien se aproveche de él, a ser “ninguneado”.
Cuando estas  “minifobias” aparecen en la discusión con un jefe pueden echar a perder la posibilidad de un diálogo fructífero. O porque me echo atrás antes de tiempo (huída) o porque lo ofendo con desconsideración (agresión). Ambas actitudes dejan en incertidumbre al otro e inhabilitan la comunicación. Se trata de un  pequeño mensaje paranoico.

Ejemplos.

Situación: Convocatoria para cubrir nuevo cargo de SUPERVISOR.
Mi película: ¿Me presento? No me animo ¿Estás loco? Van a pasarte como poste caído.

Situación: Examen de CERTIFICACIÓN o  Examen de HABILITACIÓN.
Mi película: ¡Mañana me bochan! Nunca aprenderé Inglés como los demás esperan.Todavía no estoy listo.

Es cierto que algunas creencias limitativas son útiles,  porque mantienen con los pies en la tierra y no como Mary Poppins, saltando de fantasía en fantasía. Pero, llevadas a un extremo, resultan paralizantes. No me sirven a mí, ni a mi grupo de compañeros, ni a los jefes, ni al sistema aeronáutico. 

Comunicación: puente extremadamente difícil de transitar” (María del Carmen Albareda, o sea, yo. Definición extraída de mi propia y azarosa vida).

El Pequeño Cinturón Negro 

Igual que el anterior, pero en sentido contrario, ya que pierde la conciencia situacional.
Aquella persona que cree que todo lo puede, no escucha al otro porque lo considera un inferior, supone que este conflicto no merece que él pierda su tiempo en abordarlo. (Espero no se ofenda el Comandante Rozzi por mi alusión a las artes marciales).

Ejercicios de autoevaluación


UN CUENTITO PARA EL FINAL

(Con ajustes lógicos para ser aplicado a nuestro ámbito aeronáutico)

Pedro Dynamo se encuentra en su despacho esperando a Marcelo Piedrabuena con quien deberá resolver un conflicto laboral. Es la historia de cómo una persona friendly puede convertirse en un negociador difícil a causa de experiencias anteriores, frustrantes y odiosas.

Desde el inicio del encuentro Pedro Dynamo se mostró hostil, hasta que los cachetes se le pusieron rojos como a Félix cuando le niegan algo. Habla con escepticismo, o irónicamente, o directamente con tonos altisonantes. 

-  Ustedes, los…(sindicalistas, o militares, o civiles, u oficiales, o suboficiales, o jóvenes o viejos, o Supervisores, o … ponga la palabra que a usted –querido lector de esta Columna- más le guste) , ¿Creen que soy estúpido? Hacen trampas, hacen lo que haya que hacer para salirse con la suya. Esta reunión no tiene ningún sentido. 

¡Chan!

Marcelo Piedrabuena no huyó. No atacó. Pero, tampoco le dio la razón.  Cualquiera de estas posturas hubiera afectado su credibilidad. Sabía que CENTRARSE EN EL PROBLEMA es mejor que pelear o huir.
Puso en juego algunos tips, para negociar en reuniones muuuy difíciles, aprendidos en los Cursos de Factores Humanos. 

Respiró hondo, exhaló lentamente, acomodó su pensamiento, buscó el vasito y se sirvió agua del dispenser, volvió a acomodarse en el sillón, sonrió (para él y para Pedro Dynamo), intentó una broma. Mostró que tenía cuerda para rato y que no iba a amedrentarse. Sabía muy bien cual era el centro del problema y no pensaba irse por las ramas de desacreditar, insultar y poner sobre la mesa viejos folclores aeronáuticos.

-  Pedro, yo sé que usted ha tenido experiencias poco afortunadas con algún… (sindicalista, o militar, o civil, u oficial, o suboficial, o joven o viejo, o Supervisor… ponga la palabra que  a usted –querido lector de esta Columna- más le guste).

Ambos sabían perfectamente de qué hablaba. Y, en lugar de buscar frases irracionales, Marcelo Piedrabuena activó el mapa mental que previamente se había armado:
  • Aquel hombre tenía suficientes razones para no querer verle la cara
  • Para él, Marcelo Piedrabuena era un enemigo real.
  • Pero Marcelo rescató un hecho: a él, personalmente, no lo conocía. ¡Ahí radicaba su fortaleza y no pensaba perder el terreno ganado, aún sin esfuerzo!

Por lo tanto, le dijo:
-  Comprendo lo que siente, Pedro.

Lo tomó de sorpresa. Pedro Dynamo estaba armado hasta los dientes para confrontar y éste le venía con una actitud ¿Comprensiva? ¿De su lado?. Por lo menos lo desorientó.

-  Yo también he lidiado con personas de dos caras, personas que no encaraban el interés mutuo, soberbios, codiciosos. Pero, ¿sabe qué? No todos somos así.

-  No, es cierto, no todos son así, terminó diciendo Pedro Dynamo.

Respiró. Que dijera “es cierto” era un avance al que ambos habían llegado. Era como encontrar un terreno neutral donde deponer las armas. Porque ambos son profesionales y aman las organizaciones a las que pertenecen y defienden. 

Pedro Dynamo era operativo, directo, no le interesaba la “franela”.

-  Permítame, Sr. Dynamo ¿podemos intentar un diálogo sincero? Aunque sé que será duro y nos costará llegar a un acuerdo. Pero veamos de intentarlo. Le aseguro que TENEMOS INTERESES EN COMÚN. Empecemos por eso. ¿Qué le parece?

Este corte en el ritmo del diálogo del principio, esta nueva toma de posiciones, el encolumnarse detrás de intereses comunes y la seguridad en el desempeño del rol marcaron las colectoras por las que DECIDIERON circular.

Esto era como iniciar una dieta o dejar de fumar. HAY QUE DECIDIRLO, no viene prestado.
Por algo estaban ellos ahí. No otros. Ellos. Y estaban dispuestos a hacer valer su rango. 

La verdad es que, tener Mike Tysson delante, me significa un mayor desafío que tener a Maravilla Martínez el día después de su última pelea. 

-  Un contrincante de fuste me enaltece, pensó Marcelo Piedrabuena.
-  Este pibe es inteligente, pensó Pedro Dynamo.

No fue fácil, pero lo hicieron posible.

Lic. María del Carmen Albareda
mdelcalbareda@yahoo.com.ar

Comentarios

  1. me parecio muy muy interesante, como leer el dia a dia en el trabajo y en la vida cotidiana.
    Mas alla de los conocimientos científicos, un excelente ojo para visualizar ese puente lleno de obstáculos que tenemos y si no lo tenemos los inventamos y la facilidad de hacer que el lector quiera mas, como cuando tuve la posibilidad de ser tu alumna y decis ya paso la hora ? felicitaciones
    Cuanta falta nos haría un taller mensual al menos creo que mitigaríamos tantos roces !!!!
    Gracias M del Carmen.

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  2. Muy interesante este aporte. Llega en el momento justo. Gracias.

    ResponderEliminar

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